Los sindicalistas ya hacen valer su peso para 2011 y algunos miran a Lavagna

Los sindicalistas ya hacen valer su peso para 2011 y algunos miran a Lavagna
Los "gordos" piensan en el ex ministro como posible vice de Duhalde, pero también de Cobos
El asado que Cristina Kirchner había armado en la quinta de Olivos para homenajear al movimiento obrero acababa de terminar. El sindicalista, elegido para compartir la mesa principal con la Presidenta pese a no integrar el círculo de aliados del Gobierno, estaba en plena digestión cuando confesó: "Nos invitaron y fuimos, nada más. Pero para las elecciones de 2011 vamos a ver quién se perfila mejor. Esta vez no vamos a jugar a perdedor, aunque volveremos a apostar unas fichas por (Roberto) Lavagna, no ya como uno, pero sí como dos".

Traducido: los llamados "gordos" del sindicalismo -los representantes de grandes gremios como Comercio, Luz y Fuerza, Sanidad y Alimentación- ya piensan en el ex ministro de Economía como un buen candidato a vicepresidente. En principio, lo ven como posible compañero de fórmula del peronista Eduardo Duhalde, aunque no lo descartan tampoco como segundo del radical Julio Cobos.

El romance de esos sindicalistas con Lavagna viene de lejos. Ya en 2003 intentaron convencer a Duhalde de que lo eligiera para sucederlo. Pero Duhalde se inclinó por Néstor Kirchner, y el santacruceño no tardó en acercarse a Hugo Moyano, hoy principal aliado del Gobierno.

Pero si para algo sirvió el asado del martes en Olivos, fue para mostrar la preocupación del oficialismo por contener a todo el sindicalismo de cara a la interna del PJ. No se trató de un gesto a Moyano, a quien el matrimonio presidencial ya había acompañado días antes en los festejos por el día del camionero en el estadio de Vélez.

El ministro de Planificación, Julio De Vido, se encargó especialmente de llamar uno por uno a los dirigentes no moyanistas para asegurarse su presencia. "Para cerrar el año, tenemos que estar todos juntos", fue el mensaje de Kirchner que les transmitió a todos De Vido.

Los "gordos" aceptaron la invitación y se mostraron sonrientes alrededor de la Presidenta. Las sonrisas serán muchas más si el Gobierno cumple con su promesa de liberar los 3.200 millones de pesos del Fondo Solidario de Redistribución de las obras sociales. Ese dinero, largamente reclamado por los sindicalistas, será bienvenido, pero no garantizará ningún apoyo político para 2011.

En pleno debate por el modelo sindical, los sindicalistas ya pretenden hacer valer su peso para la próxima elección presidencial. Y más allá de la masiva concurrencia al asado K, el mapa gremial muestra algunas divisiones muy claras.

Moyano y los suyos se ataron una vez más a la suerte del Gobierno. Las duras -y sorpresivas- críticas de Moyano a Duhalde mostraron hasta qué punto el camionero apuesta todo a su alianza con los Kirchner. Eso aunque el camionero mantiene en privado el sueño febril de una candidatura presidencial -o a gobernador bonaerense- propia.

Hay otros sectores, como los que encabezan el gastronómico Luis Barrionuevo o el líder de los peones rurales, Gerónimo "Momo" Venegas, que ya están decididamente alineados detrás de la candidatura presidencial de Duhalde.

En el medio, los "gordos" y los "independientes" (Gerardo Martínez de la Construcción y Andrés Rodríguez de UPCN) prefieren esperar un poco más para tomar una decisión sin necesidad de tener que arriesgar tanto. Los "gordos" no ocultan sus simpatías por Duhalde, pero tampoco quieren quedarse afuera si el próximo presidente es Cobos. Por eso, consideran que la jugada menos riesgosa es volver a pensar en Lavagna como posible vice de cualquiera de los dos.

En el asado con la Presidenta, los funcionarios y sindicalistas coincidieron en que los pronósticos económicos para 2010 son alentadores. Allí se dijo que ya se observan señales de reactivación en la construcción, como también en el sector automotriz y el metalúrgico. En síntesis, que se espera un año económico mejor del que acaba de terminar. Nadie lo dijo en voz alta, para no estropear la fiesta que había preparado con tanto esmero la Presidenta. Pero muchos creen que nada de eso asegurará un año tranquilo, porque si las tensiones no llegan del lado de la economía, aparecerán sin dudas desde el costado de la política.

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