Un sindicalista ausente y despedido

Se trata de Mauricio Gutiérrez. Conduce el sindicato fogoneado por el macrismo en la Legislatura. Dejó de ir a trabajar a mediados de noviembre. Ocupaba un puesto en la auditoría de medios y no justificó sus faltas.
En la Unión de Trabajadores Legislativos (UTL) hay una silla vacía y nadie sabe dónde está su dueño, el secretario general Mauricio Gutiérrez. Desde el 18 de noviembre del año pasado, el dirigente sindical no va a trabajar a la Dirección General de Prensa de la Legislatura porteña, donde se le aseguró a Página/12 que “ya se le envió el telegrama de baja porque no nos llegó ninguna justificación de su ausencia”.

En los pasillos del edificio de Perú 130 se tejen habladurías sobre los motivos de tan prolongada inasistencia. Una denuncia judicial le imputaría un grave delito de índole privada, por lo que, desde entonces, el gremialista se profugó.

El PRO –que fogoneó la creación de la UTL– tomó distancia de Gutiérrez, quien mantenía una tensa relación con la conducción del área donde se desempeñaba. “Trabajaba en la auditoría de medios. Me cansé de pasarle ausentes”, dijo una calificada fuente de la Dirección de Prensa que no lo ve desde mediados de noviembre.

El sindicalista ingresó a la Legislatura el 8 de marzo de 1999 en la categoría 4 y reivindica a la UTL como una “organización totalmente plural” donde “hay compañeros del peronismo, en todas sus vertientes, del radicalismo, de la izquierda y del macrismo también”. Así describía a su propia tropa en la carta que le envió a este diario como respuesta a una nota publicada el 10 de noviembre bajo el título “El gremio que no fue”.

El artículo sostenía: “El intento por modelar una fuerza con afinidades políticas en la Legislatura, que alentaron varios dirigentes encumbrados del PRO, quedó empantanado por los cuestionamientos internos a su secretario general, Mauricio Gutiérrez, la imposibilidad de presentarse en paritarias, el desconocimiento de las restantes organizaciones de la Legislatura que son Sutecba, ATE y UPCN, y las agresiones que militantes de la UTL denunciaron por parte del primero de esos gremios, del que se habían escindido”.

Gutiérrez tenía problemas en el gremio, pero también con su empleador, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Había mantenido un doble cargo en el sector público hasta que se lo hicieron notar. La ley impide esa situación, salvo en contadas excepciones, como la educación y la salud. “Se lo instó a dejar su otro trabajo hace un par de años y renunció”, informaron en la Dirección de Recursos Humanos.

Hasta que reciba la notificación de la baja por sus consecutivas ausencias que ya superan un mes, el gremialista figura técnicamente como “empleado ausente con pago suspendido”. No llegó a transformarse en ñoqui porque se quedó sin cobertura política, pese a que supo compartir inquietudes con varios legisladores del PRO que veían con simpatía a la UTL. Esta relación fue confirmada por una encumbrada funcionaria del gobierno durante una entrevista en off. Gutiérrez había desmentido cualquier vínculo con el macrismo a través de su carta de dos carillas, fechada, vaya curiosidad, un día después de que en la Legislatura tomaran nota de su ausencia.

Al sindicalista le resultará ahora muy difícil darle respuesta a los enunciados que levantó el último 1 de mayo, el Día del Trabajador. En un comunicado firmado por el consejo directivo de UTL que él preside sostenía: “Debemos seguir peleando en el día a día por un sindicato fuerte, consolidado, dinámico y genuinamente legislativo. Una organización que defienda los intereses de los legislativos. Una organización verdaderamente de los trabajadores legislativos. Sin dobles discursos. Sin discursos ligh (sic) y sin contenidos. Que plantee temas serios y analizados. Una organización que haga sindicalismo y no sólo una organización de esparcimiento...”

El experimento macrista de la fuerza sindical propia en la Legislatura languidece –como señalaba este diario cuando presentó el tema en noviembre– desde antes de que se hiciera humo Gutiérrez. Su desconocido paradero actual, en todo caso, confirma que la UTL se ha quedado sin su principal dirigente. Pero además, que en el PRO perdieron un aliado político en la interna gremial de la Legislatura donde dominan Sutecba, ATE y UPCN. Podría sostenerse también que el gobierno porteño dio de baja a un empleado público más entre el par de miles que despidió durante 2008. Con una diferencia sustancial: Gutiérrez no iba a trabajar de manera comprobada desde el 18 de noviembre porque lo busca la Justicia.

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