El sincero fervor del kirchnerismo por las buenas noticias

Por Julio Blanck.

El Gobierno podrá tener mucha inquina contra los medios y los periodistas que no le hacen la venia cada mañana. Pero a pesar de los modos un tanto salvajes de Néstor Kirchner, Guillermo Moreno y su torva comparsa, hay gente que es gente y que cuando tiene que reconocer algo de lo bueno que hacen otros, lo reconoce.

Vamos al grano.

En Internet puede encontrarse Amigos de Argentina, la página en Facebook del sitio oficial www.argentina.ar. Según se lee allí, el portal "cuenta con más de 14 mil amigos que diariamente comentan sobre temáticas relacionadas con Argentina y comparten, a través de textos, videos y fotos, su interés por el país".

Pues bien, en ese sitio oficial y oficialista, entre las noticias pum para arriba del último viernes se incluyó, créase o no, una nota de Clarín. Es la que se publicó en la sección Cultura, bajo el título "Gelman y Alonso, unidos por el exilio", y que da cuenta de la presentación en Madrid del libro que reúne obras del poeta Juan Gelman y el artista plástico Carlos Alonso, y que estará en las librerías argentinas en diciembre.

Y pusieron entre las buenas nuevas una nota del diario La Nación también, no vaya a creer. Es la que refiere los éxitos de Juan Martín Del Potro en el Masters de tenis en Londres.

También hay informaciones sobre promulgación de leyes sobre derechos humanos, avances logrados por nuestros científicos, películas argentinas en festivales internacionales, los planes de deportistas destacados, la semana argentina en Pekín y montones de temas de interés.

De las otras noticias, las que duelen e incomodan, como cuestiones de inseguridad, pobreza, corrupción o atropellos al que piensa distinto, de ésas, vea usted, casualmente, no hay nada.

Tampoco se le pueden pedir peras al olmo, ni milagros a los funcionarios. "Amigos de Argentina" está para infundir optimismo, que bastante falta hace.

Aquí se trata, apenas, de reconocer que también han descubierto que no es todo-negativo en los medios que suelen atacar los muchachos oficialistas. Notable audacia, en los tiempos que corren.

Ya se ha publicado, en el diario Crítica, que el responsable de este emprendimiento informativo es Alfredo Scoccimarro, el hombre fuerte de la comunicación kirchnerista, estrella en ascenso que desde la Subsecretaría de Medios viene ordenando a la tropa de voceros y prenseros oficiales con rigor y eficacia. Si lo que comunica a veces produce espanto no es culpa suya: el producto que le dan a vender parece contar con poca aceptación en la opinión pública.

Scoccimarro ha visto, en poco tiempo y con seguro placer, cómo eran fumigados del elenco presidencial el vocero Miguel Nuñez, histórico ladero de Néstor y Cristina, y ahora el secretario de Medios Enrique Albistur, teórico jefe suyo, quien anunció a sus amigos que emprenderá una retirada estratégica hacia la actividad privada, menester que nunca abandonó del todo y en el que tan bien se desempeña, como saben contadores y jueces.

Quizás para hacerle más llano el camino a esta iniciativa entusiasta, que tiende a contradecir tanta información desagradable para quienes gobiernan, desde algún despacho oficial le cantaron no va más a dos sitios de Internet, llamados Mejor democracia y Auditoría ciudadana. En uno de ellos figuraban las audiencias de todos los funcionarios relevantes, cosa de saber quién se reunía con quién, al menos oficialmente. En el otro se alentaba la comunicación entre funcionarios y ciudadanos, como forma de participación.

Era parte del plan de transparencia con el que alguna vez, allá lejos y hace tiempo, el kirchnerismo se había comprometido.

La prensa ya reveló que estas decisiones, más el despido fulminante de su colaboradora más directa y coordinadora de esos proyectos defenestrados, impulsaron a la abogada extrapartidaria Marta Oyhanarte a abandonar su cargo como subsecretaria para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia, pomposo nombre de una repartición que quizás nunca logró hacerse ver demasiado, pero que ahora quedó irremediablemente desflecada.

La idea madre parece ser concentrar más y más la información oficial. Y en lo posible, que solamente se difundan las buenas noticias.

Aunque para eso haya que apelar a lo que venga, como colgarse de los medios que tanta urticaria les causan a los inquilinos de Olivos.

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