Sinceramiento tarifario tardío y desprolijo

Por Hernán de Goñi

Desde el momento en que el Gobierno se negó a avanzar en una rebaja de las retenciones para congraciarse con la Mesa de Enlace, la estrategia oficial que quedó a la vista es la siguiente: el Ejecutivo se preocupa por el equilibrio fiscal, mientras la oposición, en cambio, está a favor de darle más ingresos al campo sin aclarar a qué sector se los va a quitar.

Con el caso de la tarifa de gas, el debate se está desplazando en el mismo sentido. Los legisladores se oponen a la aplicación de un cargo que debe reemplazar los subsidios que paga el Estado para traer gas de Bolivia o solventar la importación de gasoil.

Si el cargo desaparece, no sólo se elevará $ 1200 millones el gasto público, (profundizando el déficit), sino que se desfinanciará un acuerdo con las petroleras que procuraba apuntalar la inversión a futuro y saldar un conflicto salarial de alta densidad política.

La oposición no ha conseguido hasta ahora desmarcarse de la estrategia oficial en el Congreso. Está claro que los aumentos

exhorbitantes que muestran algunas boletas son el resultado de una decisión mal aplicada, pero que en el fondo es necesaria. El hecho es que esta no es la forma responsable de cuidar la caja, sino el resultado de un sinceramiento tarifario tardío y desprolijo.

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