Un símbolo kirchnerista, en la vía por la derrota

Un símbolo kirchnerista, en la vía por la derrota
El secretario de Transporte fue clave en la recuperación del sistema ferroviario y en la re-estatización de Aerolíneas. Lo reemplazará Schiavi.
Tras una jornada plagada de rumores sobre más recambios en el gabinete nacional, anoche, la presidenta Cristina Fernández le aceptó la renuncia al polémico secretario de Transporte, Ricardo Jaime.

El funcionario, un símbolo del kirchnerismo y clave en la reestatización de Aerolíneas, había presentado su renuncia "indeclinable". Aunque justificó su salida del gobierno por "razones personales", la caída de Jaime está directamente vinculada a la derrota electoral del oficialismo en las legislativas. El lugar el, otrora, hombre fuerte del kirchnerismo junto a ministro de Planificación, Julio De Vido y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, será ocupado por el ex macrista Juan Pablo Schiavi.

"He cumplido una etapa y ratifico plenamente mi pertenencia, mi lealtad, mi compromiso y mis convicciones con el proyecto que lleva adelante desde el punto de vista político e institucional, la compañera presidenta y el compañero Néstor Kirchner", dijo Jaime en declaraciones a Télam.

"Me parece -agregó- que nos debemos dar una etapa de trabajar fuertemente por el peronismo y yo lo haré en Córdoba junto a Eduardo Acastello y no necesito ocupar un cargo para trabajar en este proyecto".

Jaime, quién estuvo más de seis años al frente de la Secretaría de Transporte entendió que ha sido parte de "la recuperación del sistema ferroviario nacional con su correspondiente industria, de la industria naval y la recuperación del pabellón argentino en los barcos, como por supuesto la recuperación de la línea aérea de bandera".

Todo el arco opositor, y hasta el peronismo no kirchnerista e incluso algunos grupos que hasta no hace mucho eran aliados del Gobierno habían reclamado en las últimas horas que el Ejecutivo leyera correctamente el mensaje de las urnas y encarara un amplio recambio en el Gabinete. Hasta ahora, la única modificación había sido la salida de Graciela Ocaña y la llegada de Juan Carlos Manzur al Ministerio de Salud, un cambio que no estaba en el listado de reclamos.

Ricardo Jaime, de 54 años y considerado un "hombre fuerte" del "kirchnerismo", era uno de los funcionarios más cuestionados del Gobierno, entre otras cosas por el polémico manejo de subsidios millonarios al transporte público.

El funcionario se había hecho cargo de la Secretaría de Transporte en 2003, cuando accedió al poder Néstor Kirchner.

Desde su puesto tuvo una participación central en el proceso de expropiación de Aerolíneas Argentinas al grupo español Marsans, en el manejo de los ferrocarriles que volvieron a la órbita del Estado y en la relación con las fuertemente subsidiadas empresas de transporte.

Nacido en Córdoba Jaime fue como concejal de Caleta Olivia (sur) entre 1987 y 1991. Durante la gestión de Kirchner como gobernador de Santa Cruz (sur), trabajó como ministro secretario de la Gobernación y presidió luego el Consejo Provincial de Educación.

Aunque durante un largo periodo se creyó a Jaime supeditado a De Vido, en los últimos tiempos el secretario había adquirido un creciente poder, al ritmo de los también crecientes y millonarios subsidios al transporte que debía distribuir.

Hombre de bajo perfil, Jaime, antes que reportar al ministro, respondía directamente a Kirchner, según aseguraron a Efe fuentes del sector del transporte.

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