"Fue un símbolo del espíritu de reconquista de la libertad"

Por: Julio María Sanguinetti

EX PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE URUGUAY

En los años 80 vivimos una oleada de restauración democrática que en nuestra región incluyó a la Argentina, Uruguay y Brasil, en ese orden cronológico, y en la cual Raúl Alfonsín emergió como una figura muy potente, muy poderosa, muy expresiva.

Toda su actuación anterior --sobre todo en la defensa de los derechos humanos en la época de la dictadura-- y su fervorosa militancia democrática, le elevaron a la presidencia, por lo que representó, en ese sentido, un símbolo de aquel espíritu de la reconquista de la libertad.

Alfonsín generó una gran corriente integracionista. Por citar dos ejemplos, buscó resolver la situación con Chile, y se preocupó en terminar con el viejo clima de recelo que existía con Brasil. Felizmente encontró un buen socio en José Sarney, y pudieron superar aquella vieja situación. Es más, hasta visitaron recíprocamente las instalaciones de energía nuclear y de armamento militar, como símbolo de esa expresión de confianza. A partir de ahí construimos progresivamente un tejido de alianzas entre Argentina, Brasil y Uruguay, que luego se extendió a Paraguay cuando se produjo la caída de Stroessner. En todo ese proceso la figura de Alfonsín, por su limpieza democrática y su vigor político, que un elemento decisivo.

Alfonsín fue una figura muy confiable, no era un político de dobleces, no fue un presidente de actitudes especulativas. Todo lo contrario: fue siempre muy frontal y sincero, lo que resultó decisivo para la construcción de un proceso que comenzó con acuerdos bilaterales para más tarde llegar a la configuración del Mercosur, en los gobiernos que nos sucedieron. Tengo los mejores recuerdos de él,

además de haberme sentido como uno de sus amigos. Tuve además la oportunidad de hablar largo y tendido, porque generosamente me venía a buscar cada vez que teníamos reuniones internacionales o regionales y como Argentina disponía de un avión que nosotros no teníamos, él muchas veces me llevó y muchas veces me trajo, lo cual motivó más de una referencia humorística el hecho de que yo pareciera como "haciendo dedo".

Eso nos permitió largas charlas en las cuales compartimos ideas, iscutimos muchos temas, cosas

históricas de nuestros países... de esa forma fuimos generando una amistad muy profunda. En esas tantas charlas también hablamos algunas veces de fútbol, y de nuestros equipos (Peñarol e Independiente), ambos de gran estirpe copera, que justamente en nuestras presidencias obtuvieron sus últimas Libertadores (independiente en el 84 y Peñarol en el 87). A él le interesaba el fútbol, ¡Pero yo era mucho más apasionado que él!. Raúl tuvo dos "torturas" durante los años de mandato. Una fue la situación militar y la otra la inflación. La primera porque le dio muchos disgustos, tuvo que vivir muchas situaciones complejas, de sublevaciones, de episodios sangrientos. y la inflación, que estaba instalada en la región, le perturbó enormemente y le generó una situación de desestabilización. de todas maneras entiendo que enfrentó estos temas con mucho espíritu patriótico, rebelándose más de una vez contra lo que sentía que eran incomprensiones desde distintos ámbitos.

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