Silvera le pegó duro a San Lorenzo

El pasacalle tenía un mensaje inequívoco y estaba impulsado por el mejor de los recuerdos. Ahí, colgado en el acceso al campo de entrenamiento de Villa Domínico, seis palabras escritas a mano contaban una sensación: "Bienvenido, Cuqui, ésta es tu casa". Era la primera escena del segundo ciclo de Andrés Silvera en Independiente. El segundo paso fue un saludo: se abrazó con Américo Gallego, el mismo técnico con el que se consagró en el Apertura 2002, cuando el Rey de Copas dio su última vuelta olímpica con el patagónico como máximo anotador del campeonato: hizo 16 goles en 19 encuentros.
Después, Silvera realizó ejercicios físicos. Más tarde, manifestó su enojo con su club anterior, San Lorenzo. "Se habló muchísimo; que deje la deuda, el porcentaje, y cuando es así se complica. Hoy por hoy se pudo lograr salir de San Lorenzo y firmar por dos años en Independiente", dijo. Admitió, además, que tuvo que "ponerse firme" para lograr la rescisión de su contrato con el club de Boedo y reconoció que fueron "muy difíciles" sus últimos días en San Lorenzo. "Después de la Libertadores, de lo que pasamos en Ezeiza, muchos pensaron en irse, terminar el torneo y poder retirarse, y lo pensé yo también", expresó. Y en ese sentido, recalcó: "Entrar a la cancha y ser insultado por los hinchas de tu equipo no era lindo. Yo pensé que había terminado todo ahí..."

En simultáneo, sus compañeros no podían vencer a Acassuso (ver Un pobre...). Y Luciano Vella, Leonel Núñez y Patricio Rodríguez no jugaron por molestias musculares. Sin embargo, Gallego, tiene pensado su equipo para el debut en el Apertura con ellos cuatro. Conoce la importancia de Silvera, claro está. Y esa inauguración ante Newell's, en Lanús, será con una nueva camiseta: ayer a la noche, en el hotel Intercontinental, fue presentado el nuevo modelo para la temporada 2009/10.

Comentá la nota