Con Silvera jugarán los 11 de memoria de Gallego

Con Silvera jugarán los 11 de memoria de Gallego
El plantel y el cuerpo técnico son conscientes de que el lunes, ante River, se jugará "una final".
A Américo Gallego le costó bastante llegar a esta instancia en su segundo ciclo en Independiente: tiene un equipo con posibilidades de ser protagonista y por cuarto partido consecutivo podrá presentar el mismo equipo. Aquella idea que en tiempos no tan lejanos parecía imposible, ahora se está volviendo una de las claves de la remontada (el equipo sumó siete de los últimos nueve puntos y, al inicio de esta fecha, estaba a sólo tres unidades de la punta). El entrenador lo admite en público y lo sostiene en privado: si el equipo se sabe de memoria, mucho mejor.

Incluso durante las últimas dos semanas ofreció señales en nombre de esta modalidad: aunque Eduardo Tuzzio --titular en la pretemporada y en el inicio del Torneo Apertura-- está en condiciones de regresar, el técnico seguirá confiando en el juvenil Leonel Galeano, una de las apariciones del campeonato. No sólo eso: tampoco forzó el regreso del arquero Hilario Navarro, quien en las últimas prácticas realizó ejercicios diferenciados al margen del plantel. Ayer, por ejemplo, el ex Racing y San Lorenzo realizó sólo trabajos kinésicos. Para enfrentar el lunes a River en el Monumental, Gallego tiene resuelto seguir confiando en Adrián Gabbarini.

Aunque aún no hubo una confirmación oficial, el DT tiene claro su plan: repetir. En el clásico que el entrenador considera "una final", Independiente presentará la misma formación que venció a Tigre (2 a 1 en Guidi y Arias). Es decir: Gabbarini; Luciano Vella, Carlos Matheu, Galeano, Lucas Mareque; Walter Busse, Walter Acevedo, Federico Mancuello; Ignacio Piatti, Darío Gandín; y Andrés Silvera.

Esa es la base que conforma a Gallego. Hay un detalle que no es casual en la distribución de los futbolistas. El Tolo fue el último entrenador que dio la vuelta olímpica con Independiente (en 2002). En aquella ocasión, el 4-3-2-1 fue una constante y el jugador-referente de ataque era el mismo: Silvera. Había otro rasgo que ahora busca emular: las pequeñas sociedades por los costados y el doble enganche. Son apenas síntomas de que Gallego encontró un camino. Y eso, está claro, no es poco. Sobre todo después de los días bravos y recientes que tuvo que atravesar.

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