Silva mostró cómo ganar sin llegar primero.

El chaqueño llegó 6º en su ciudad, pero fue el mejor negociante, no sólo por su diferencia en la punta del torneo sino porque su equipo lo favoreció respecto de Pechito López.
Dicen, quienes afirman haberlo visto, que Pechito López lloró. Que lloró cinco minutos encerrado en su auto de competición con Víctor Rosso, el director de la escuadra Petrobras y responsable de la decisión que había tomado el equipo: que permitiera pasar a su compañero, y archirrival, Juan Manuel Silva. En el mismo box se daba la situación opuesta: Silva rodeado por gente, aclamado, solicitado, fotografiado, querido. Feliz. A metros uno de otro. Lo paradójico es que la distancia entre ambos en el resultado final de la competencia de TC 2000 de Resistencia, en la que venció Mariano Werner (Toyota Corolla; ver aparte), había sido mínima: Pato había sido 6º, y Pechito, 7º. Sólo un punto más, 6 contra 5 (uno de la pole), había cosechado el chaqueño que el cordobés. Pero uno estaba poco menos que exultante, y el otro, golpeadísimo.

¿Qué hubo en medio? Mucho. Una historia que se remonta a un mes atrás, pero cuyo más reciente capítulo tuvo lugar a decámetros de la meta de ayer. Sorpresivamente, López, que había estado 33 vueltas delante de Silva, desaceleró para ceder su posición a éste cuando estaba por recibir la bandera cuadriculada. La gente celebró el puesto ganado por su ídolo y después gritaba y cantaba que subiera al podio, aunque no le correspondía. Mientras, Pecho descargaba su llanto dentro del Honda New Civic N º 1.

Bien vale rebobinar hasta el comienzo, la largada de la final. Silva partió 8º y López, 10º. En la 8» vuelta, éste superó sin objeciones a aquél, y por un buen rato se mantuvieron 6º y 7º. En el giro 31, Pato trató de usufructuar una disputa entre Pecho y Gabriel Ponce de León (Ford Focus), pero el cordobés le cerró la puerta. Y en la vuelta 38, a falta de dos para el desenlace, el chaqueño intentó de nuevo, ambos transitaron a la par una curva a la derecha, al borde del toque, y cuando el cordobés se desplazaba hacia fuera, Silva cedió y López quedó delante. "Estuvimos así de chocarnos", juzgaría luego Juan Manuel.

Esta vez no ocurrió lo de San Martín (Mendoza) de hace dos fechas, cuando Pechito procuró superar a su compañero por dentro y lo impactó y los dos perdieron varias ubicaciones. En aquella ocasión, uno y otro pilotos del Petrobras salieron de los coches y discutieron agriamente y con señas. Desde entonces, nada fue igual. Y el diferendo se potenció con la puja por la cima del certamen, que sigue en poder del chaqueño, ahora por 16 puntos (78 a 62).

Rosso entendió que la maniobra de ayer fue más allá del límite aceptable (ver aparte) y emitió el decreto oral, que llegó por radio: Silva debía llegar antes que López. Y éste la acató, aunque no sin rabia. De hecho, luego evitó hacer declaraciones; palabras más, palabras menos, le dijo a un periodista radial fuera de micrófono: "Pido prudencia; no es momento de hablar. Si lo hago, no será favorable".

El que sí habló fue el muy contento Silva. Que pese a su locuacidad no quiso fogonear controversias. "Fueron dos o tres maniobras entre los dos, situaciones que se dieron en la pista. Y el equipo tomó la decisión. ¿El por qué, exactamente? No lo sé. Tendrías que preguntarlo al equipo. Somos dos compañeros, dos profesionales. Si fue orden de equipo, valoro el gesto de Pechito". De todos modos, dejó traslucir que no le gustó la acción en cuestión: "Soy muy fair play . No me interesa ser amigo, sino buen compañero. Y que podamos trabajar juntos".

Por lo pronto, da la impresión de que Silva empieza a estar mejor posicionado que López dentro de la escudería que alberga a ambas figuras. En los dos episodios tensos que protagonizaron entre sí, la responsabilidad de los encontronazos corrió por cuenta de José María. En San Martín no hubo reprimendas; en Resistencia... la orden de Rosso constituye, en cierto sentido, una sanción a Pechito. El equipo se decantó por su hoy archirrival, y eso hubo de herir al cordobés, presumiblemente más que el puesto perdido a manos del puntero del torneo.

"Esto es satisfactorio, porque mis rivales directos en el campeonato no sumaron muchos puntos", evaluó el líder del certamen cumplida la mitad inicial, quien sobradamente fue profeta en su tierra. Y quien, clasificándose 6º, ganó. Por partida doble: en la tabla de posiciones y en el seno de su escuadra.

* Al cordobés no le gustó, pero aceptó la medida

"Cuando hablamos él me planteó la situación y le di mi opinión. A Pechito no le gustó la orden, pero respondió bien. Eso habla bien de él y engrandece al equipo", apuntó Víctor Rosso, responsable del equipo y con ánimo lejano a controversias entre López y Silva (foto).

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