Silva festejó el título moral y Ortelli se prueba la corona

Un momento especial en el podio; los hinchas de Ford celebraron el triunfo del chaqueño; los de Chevrolet, el gran paso del piloto de Salto a la consagración
LA PLATA.- Vaya comunión la que se enhebra entre las multitudes y los ídolos. No hacen falta mayores discursos ni protocolares frases. Es simplemente la complicidad entre el protagonista y el público. Un gesto, una actitud, una respuesta a veces son suficientes para comenzar un idilio que se extiende en el tiempo. Son ellos, en este caso los pilotos, los que convocan multitudes. Y son ellos, los que componen la masa, los que edifican la figura de líder.

Ayer se vivió una situación distinta, única durante la ceremonia del podio. Si bien en el remozado autódromo platense ese instante es distintivo porque es el único lugar que posee una estructura para que el ganador comparta la celebración con su automóvil (lo ascienden mediante un sistema hidráulico), varias situaciones, paradójicas también, se entrecruzaron en un lapso que excedió largamente lo que se supone es una celebración.

Por supuesto, allí arriba estaba Juan Manuel Silva, vencedor de la final del Turismo Carretera. Ganador con su Ford. Y dueño del primer puesto en el campeonato tradicional, el que suma puntos durante las 16 fechas de la temporada. Sin embargo, no es el que determina el campeón del ejercicio 2008, ya que a mitad de camino se instaló el controvertido sistema de playoffs, con un sprint final de cinco fechas (una suerte de minitorneo) para definir quién se quedará con el N° 1. Y en esa resolución apareció el ímpetu agresivo de Guillermo Ortelli, un histórico dentro de la popular categoría, que busca su quinta corona, logro que igualaría a un emblema, como Oscar Alfredo Gálvez, aunque el piloto de Salto compite con Chevrolet.

Ortelli salió segundo. Y también subió al podio. Tanto él como los hinchas de la marca del moño sabían que habían dado un paso más que importante, ya que ahora aventaja por 17,5 puntos a su rival por el título, paradójicamente su compañero en el equipo Firestone JP Racing, Silva.

Mientras Silva celebraba el N° 1 en el certamen tradicional (el moral), con 247,5 puntos, Ortelli agitaba la bandera en los umbrales de la gloria teceísta , al liderar los playoffs, con 84. Y una multitud, como pocas veces se vio, vivaba a ambos ídolos.

Allí se entremezclaron los hinchas de Ford y de Chevrolet. Allí se enganchaban las insignias de ambas marcas. Allí gritaban por uno y por otro. El Pato Silva se paró sobre la baranda y con el dedo índice en alto, simbolizaba el N° 1 de la temporada. Y recibía la respuesta estruendosa de su gente. Al lado, Ortelli levantaba el pulgar derecho, y sus seguidores asombraban con el griterío ensordecedor.

Con el clásico y futbolero: "¡Dale campeón!", de los hinchas de Chevrolet, se sumaron, con ironía, los de Ford, en alusión al título que les "robaron", según los enfervorizados simpatizantes.

Sin embargo, todo se desarrolló sin violencia. Pese a la cantidad de hinchas, pese a la ubicación de ambas parcialidades, pese a las banderas, pese a las cargadas acomodadas en populares ritmos. "Me impresionó. Es la primera vez que veo algo así. Y que ambas hayan compartido todo eso, me conmueve", confesó Ortelli. "Fue un podio raro, muy intenso. Creo que hubo un desahogo mío y de los hinchas. Me movilizó", admitió Silva.

En épocas en las que se reiteran los hechos de vandalismo, es destacable esa extraña fusión de dos hinchadas opuestas, que compartieron una situación diferente, como la que proponen los controvertidos playoffs. El podio del autódromo Roberto Mouras fue el escenario de esa situación. Intensa, paradójica y singular comunión entre la multitud y los ídolos. Hasta ejemplar. Fue el momento más importante de la jornada. Un día que quedará en las estadísticas por la victoria de Silva que le ganó, de prepo, la aceleración inicial a Ortelli y definió la carrera en los primeros metros. Atrás, la prolijidad de Sergio Alaux le permitió vivir un podio extraño, desde allí arriba. Para no olvidar.

El autódromo platense, en constante avance

El autódromo Roberto Mouras, de La Plata, bajo la conducción de Hugo Mazzacane, muestra una constante evolución. Para esta ocasión, se estrenaron 1200 metros de reasfaltado de la pista, el ensanchamiento de 4 metros de los pianitos, dos paredones (de 500 y 300 metros, según normas de la FIA), un playón de concreto de 24.000 m2 y la colocación de 1800 árboles.

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