El sillón de intendente bifurca caminos dentro del peronismo

Los cambios en la mesa del Concejo divide las aguas entre alperovichistas y amayistas. "Amaya no representa a los que hacen de la política un negocio", dijo Germán Alfaro. Denunció un pacto con el bussismo.
La renovación de la mesa de autoridades en el Concejo Deliberante avivó la interna del peronismo en la capital con la misma voracidad con que las llamas consumieron varias hectáreas en el cerro San Javier.

La continuidad de Ramón Santiago Cano al frente del cuerpo deliberativo confirmó que el liderazgo alperovichista no se discute. Sin embargo, el "ninguneo" a los sectores conducidos por Gerónimo Vargas Aignasse y por Rolando Alfaro sacó a relucir que los dirigentes no alineados al intendente, Domingo Amaya, disputarán palmo a palmo los espacios de poder con vistas a los comicios de 2011.

Los ediles Noemí Correa y Luis Marcuzzi (responden al titular del Ente de Infraestructura) y Esteban Dumit (al diputado) fueron víctimas, junto a los opositores Claudio Viña, José Costanzo y José Luis Avignone de una quita en el número de adscripciones (colaboradores) por parte de Amaya. Esto ocurrió luego de que se avalara el tratamiento de un pedido de interpelación contra el secretario de Gobierno, Walter Berarducci. La tensión se aquietó luego de que el gobernador, José Alperovich, ordenara postergar las peleas internas.

Sin embargo, el camino hacia 2011 estará plagado de batallas subterráneas. Por el lado de Vargas Aignasse aspiran a ser bendecidos por el mandatario para conducir la intendencia. El diputado termina su gestión en 2011 y el sillón municipal es uno de sus principales deseos. De hecho, en 2003 apenas perdió por 17 votos con Antonio Domingo Bussi. Luego, debido a los problemas judiciales del militar retirado, Alperovich promovió a Amaya como intendente.

También crítico del jefe municipal, Alfaro afirma que Amaya no lo representa. Por ello, no le desagrada un cambio de mando en San Miguel de Tucumán. "Entre ambos sectores tenemos un piso de 50.000 votos", se jactan. Alperovichistas a ultranza, advierten a colaboradores del gobernador que Amaya diseña un proyecto político personal. Y le enrostran el flojo desempeño electoral que el 28 de junio tuvo el oficialismo en circuitos de la capital custodiados por amayistas.

En el entorno del intendente sostienen que Amaya está varios escalones por encima de sus adversarios. Y que su disputa, llegado el caso, debe darse con el gobernador. Amaya no tiene problemas legales para postularse otra vez: fue electo por primera vez en 2007 (antes completó el mandato de Bussi, elegido por los ediles). Si la Justicia no permite la re-relección de Alperovich, hay colaboradores de Amaya que lo ven preparado para dar ese salto. No obstante, aclaran que si Alperovich puede ser candidato a gobernador por un tercer período, Amaya no confrontará.

Al ser consultado, el diputado nacional Germán Alfaro fue duro con el gobernador. "Es lógico que no se sientan representados Vargas Aignasse, Viña y Rolando Alfaro. Porque Amaya no representa a los que hacen de la política un negocio. Amaya es fiel a la doctrina peronista. Seguramente, Viña se sentirá representado por Alperovich, por eso es que está con Alfaro y con Vargas Aignasse. Para mí, Bussi y Viña son alperovichistas. El intendente está abierto para todos los ciudadanos de San Miguel de Tucumán. Y si ellos no se sienten representados será porque no lo votaron o porque cortaron el voto en 2007", denunció el amayista.

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