Silente

Por J. M. Pasquini Durán

Puede ser que el próximo fin de semana los hondureños tengan la oportunidad de conocer más de cerca la opinión de la presidenta Cristina sobre los recientes comicios legislativos, dado que la mandataria formará parte de una delegación que reclamará el respeto de las normas democráticas en Honduras.

La ciudadanía argentina, hasta el momento, sólo conoció una versión gélida y catedrática tanto de la Presidenta como de su marido, pese a que los resultados electorales emitieron mensajes de los votantes destinados al oficialismo y la oposición, algunos muy directos y otros de carácter simbólico, que demandan alguna respuesta.

Volvieron a usar la técnica K, que consiste en ignorar la opinión de los adversarios y enemigos, para reiterar la visión propia, pero en este caso los ignorados son los votantes, la base de la democracia que será defendida en Tegucigalpa con loable empeño. A lo mejor el matrimonio considera que no hay mensajes pendientes, aunque la caída del volumen de votos en el país, la derrota de Néstor en la provincia de Buenos Aires y la pérdida de bancas en el Congreso nacional y en varios provinciales son suficientes como para dedicarles alguna trémola emoción pública. El método Indec para medir la realidad más temprano que tarde pierde la confianza de sus seguidores.

La pareja K tiene experiencia y empeño político, sólo le falta ampliar el restringidísimo círculo de opiniones, menos de media docena, que los apapachan y aconsejan. Así tiene oportunidad todavía para remontar la corriente, restablecer la buena voluntad de sus bases y romper la marcha de la silente compañía, que desconcierta y desconsuela a la mayoría de sus compatriotas.

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