La silenciosa candidatura de Solá y un encuentro con Lole.

No fue una charla más. No fue una pelea más. En una mesa apartada de un restaurante en Pilar no se escuchaban gritos pero sí se sentía la tensión en el ambiente. Felipe Solá, al borde de la ruptura, escuchaba a Francisco De Narváez. "No te tenés que ir", dijo y luego, "El Colorado", argumentó durante un rato más. Solá puso una condición: "Mientras no jodan y me dejen armar para 2011, está bien. El candidato tiene que ser un peronista".
Solá contó después, que De Narváez le aseguró que no buscará que la Corte Suprema lo habilite para ser candidato presidencial.

El ex gobernador volvió más tranquilo a su casa en General Rodríguez donde, le encanta andar a caballo con su esposa, que es jugadora de polo. Tres de las personas en las que más confía le habían desaconsejado dejar Unión-Pro.

Con Mauricio Macri, su otro socio político, no habló aún. Pese a que se lleva mejor con él que con De Narváez, discutieron muy fuerte en privado durante la campaña. "Los amigos de Macri me hacen maldades, pero ya hablaremos", dijo Solá, en el estilo irónico de siempre, en su oficina de la calle Belgrano. Allí trabaja silencioso para su candidatura en 2011. Lo custodian dos cuadros colgados en la pared, con figuras clave para su vida. Uno tiene una foto de él con su padre, fallecido hace ya varios años. "En esa foto ya tenía Alzheimer", recuerda. En el otro, hay una foto del general Juan Domingo Perón.

En reserva y sin consulta previa con sus socios, el ex Gobernador bonaerense hará una jugada política fuerte la semana próxima: visitará a Carlos Reutemann, el hombre más enigmático del PJ y ahora también polémico por postular a Eduardo Duhalde para 2011. Pocos lo saben. "La idea es juntarse. Hablar de política, solos. Casi en secreto", anticipó Solá a uno de sus colaboradores más cercanos.

El ex gobernador quiere cuidar las formas porque sabe de la "susceptibilidad" del senador.

Es el inicio de una ofensiva dentro del PJ que Solá prepara desde el triunfo de junio. Busca quedarse con la candidatura presidencial del peronismo no kirchnerista.

"Voy a caminar el país desde ahora. Y voy a hablar con todos", dice en la intimidad. Lee con detalle cada declaración que le acercan. Corrige los errores de escritura que encuentra y subraya con marcador rojo lo que le interesa. Se interesó por la reacción de Reutemann ante la presión de Duhalde para que el ex piloto acelerara su eventual candidatura para 2011.

Con Duhalde se sabe que no habla desde antes de las elecciones. Lo que no se sabe es que en las últimas horas hubo un "intercambio de mails". El ex Presidente considera que, pese a las diferencias que tuvieron, Solá es un presidenciable.

El ex Gobernador cree en el papel de Duhalde para reorganizar el PJ y articular al peronismo que se resiste a que siga Kirchner. "Duhalde está para las grandes cosas. Cualquiera dice: 'che, me disculpan que voy al baño'. Pero cuando Duhalde te pide permiso se va a escribir un capítulo de un libro, o a lo mejor tres. Esa es la diferencia", dijo. En los próximos días podrían verse en secreto.

Entre esos contactos confidenciales, Solá tuvo otro con uno de los hombres más detestado por los Kirchner: Alberto Fernández. El ex jefe de Gabinete fue su aliado, Solá era gobernador y él estaba en el Gobierno. Se respetan y tienen enemigos comunes. Hablaron del futuro pero no acordaron nada. "Todavía políticamente suena a limbo", dijo luego Solá a uno de sus hombres de confianza.

El ex Gobernador reparte su tiempo entre la casa de General Rodríguez y la oficina porteña. En su casa cría caballos y alquila a extranjeros una cancha de polo.

Está sin trabajo porque renunció a su banca el día que con De Narváez le ganaron a Néstor Kirchner. Solá recuerda el impacto de esa decisión. "Al otro día de las elecciones me sacaron las cosas a la calle. Fue una fina cortesía de la diputada Patricia Vaca Narvaja", contó a los suyos.

Son 65 kilómetros los que recorre Solá hasta su oficina. "Mejor no digo cuánto tardo porque me sacan el registro", dijo. Siempre fue de manejar rápido y le gusta contar cuánto tarda en llegar a cada lugar. Dice que ahora se cuida por el sistema de "scoring" para conducir.

Esta semana también repasó en su escritorio una carta que le mandó el 13 de agosto el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Fue para una nueva ronda del "diálogo para la reforma política". Solá se rió de la nota: "Primero no tengo partido propio porque Macri y De Narváez me cagaron. Segundo, ahora nos llaman para que les recomendemos expertos. Es una burla. Se lo dije en la cara: Florencio dejate de joder y hacé algo", afirmó.

Solá rechazará la convocatoria. La oposición ya dio por fracasado el dialogo político con el Gobierno; lo considera una ficción para ganar tiempo.

Ahora se descomprimió la última tensión entre los socios de Unión-Pro. En privado Solá confiesa que lo único que lo llevó a quedarse en ése espacio es un argumento: sería una falta de seriedad. "No tiene sentido. Nos vamos a parecer a Carrió y Stolbizer. La gente no quiere más peleas", ha dicho. Pero esas disputas existen.

El jefe de Gobierno porteño dice que en 2011 será candidato y que Solá deberá aceptar que entró en el "segundo pelotón". Solá asegura que no irá a una pelea interna con Macri. "Las internas en el peronismo son grandes, en todo el país y con peronistas", dijo. Además, cuenta que De Narváez le repitió que quiere ser el próximo gobernador bonaerense. "Presidente pone gobernador, gobernador no pone presidente", suele decir Solá.

Solá sabe que sus socios políticos tienen buena imagen pero asegura que ahora ya no se necesitan afiches sino política. "Podés pegar uno pero no sirve para nada", dice. Así, en otra reunión que tuvo con "El Colorado" le planteó que ahora debían apostar al trabajo legislativo. Y hablaron sobre algunos proyectos.

Solá tiene buena relación con Federico Pinedo, el hombre de Macri en el Congreso, y le avisó que ya arma el bloque de diputados peronistas no kirchneristas de todo el país que asumirán en diciembre. "Lo máximo que puedo hacer es que seamos un interbloque. Con suerte nosotros tendremos 34 diputados y Macri 16", especuló en las últimas horas.

Una de las cuestiones que lo enfrentó a sus socios fue y es la dependencia de ellos con Jaime Durán Barba, el asesor ecuatoriano del Pro. "El ekeko, como le puso Jorge Asís, me vino a ver una vez. Me dijo que no sea más peronista. Todo muy profundo", ironizó Solá a los suyos en esos tiempos.

Durán Barba no volvió más a la oficina de Solá. El ex Gobernador contó que se enteró después que en otra campaña lo tuvo a Macri una semana en Estados Unidos sólo para cambiarle la expresión de la cara, algo insólito para Solá. El día después de las elecciones, en el programa de Marcelo Tinelli, el conductor bromeó con Macri y De Narváez que estaban cenando esa noche sin Solá. "El Colorado" le había anticipado a Solá que tenía una comida pero no le dijo que era con Macri. Solá estaba en la cama mirando televisión. Cuando vio la cargada prendió el celular y esperó el llamado. Cuando Tinelli lo llamó dijo: "Ellos boludean y yo estoy acá con unos perucas, que son los que nos hicieron ganar la elección". Solá eligió salir con humor. Pero fue la síntesis de una tensión que sobrevive.

El ex Gobernador suele decir que mientras tenga "espacio para crecer" no romperá con Macri y De Narváez.

"Crecer" es avanzar con su proyecto personal y peronista.

En privado se confiesa: "Mi objetivo es el peronismo y está en el PJ, con los peronistas. Pero siempre que no sean ni alcahuetes ni cobardes".

Solá dice que la chequera del Gobierno es lo único que aún retiene a muchos que quieren saltar del otro lado del muro que construyó Néstor Kirchner.

El los espera. Pero mientras saldrá por el interior a buscar apoyos. Empezó por el más codiciado e indescifrable del PJ: Carlos Reutemann.

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