En silencio, los viudos de Néstor se preparan

En silencio, los viudos de Néstor se preparan
Una decena de jefes comunales del conurbano faltó ayer al Congreso del PJ provincial, entre ellos Sergio Massa. Se opusieron a la designación de un hombre de Kirchner al frente del partido.
Un nuevo sector interno asoma, por ahora difusamente, en el interior del Partido Justicialista bonaerense, resiste la obediencia ciega a Néstor kirchner y la novedad es que en su interior se mueven dirigentes que, tiempo atrás, revisaron en las filas del oficialismo, como el intendente de Tigre, Sergio Massa.

Efectivamente, el Congreso del Partido Justicialista bonaerense mostró ayer su poder de fuego un grupo que fue bautizado por sus detractores como "viudos e hijos del kirchnerismo". La bandera que levantaron ayer para resistir la designación del diputado José María Díaz Bancalari como presidente del cuerpo, en reemplazo del duhaldista Osvaldo Mércuri, fue la de un supuesto "trasvasamiento generacional". Impulsaban en su lugar al titular de la Cámara de Diputados provincial, Horacio González. Pero la movida –fallida– sonó como una excusa.

La lectura que trascendió de la jugada fue que un grupo importante de dirigentes bonaerenses, resistió, por primera vez en años, una orden expresa de Kirchner. La cara visible del respaldo a González fue su padrino político, el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo. Hasta hace algunas horas considerado un kirchnerista de ley, fue el elegido para comunicarle al ex presidente la decisión de un importante número de intendentes y legisladores de resistirse a la nominación de Bancalari.

Kirchner, que entiende como pocos de las palabras y los gestos de la política partidaria, le contestó que él no se iba a meter en esa pelea, pero que "no le arruinen" el Congreso en el que pensaba hablar. "Si a alguien se le ocurre hacer algo fuera de lugar, voy a entender que se metieron conmigo", amenazó. Dicen que Descalzo empalideció y pidió a sus aliados bajar la candidatura de González.

El grupo de desobedientes que acompañaba a Descalzo decidió, al fin, no concurrir al evento. Entre los ausentes figuran los intendentes de Tigre, Sergio Massa –que algunos señalan como el cerebro en las sombras de la movida–, el de La Plata, Pablo Bruera, el de Bahía Blanca, Cristian Breitenstein, el de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino. Tampoco dieron el presente el jefe comunal de Merlo, Raúl Othacehé, ni el de Berazategui, Juan José Mussi.

El último intento de rebelión interna Kirchner lo había sufrido a principios de 2005 de parte de los últimos duhaldistas, que se resistían a perder el poder de la provincia más poderosa en términos electorales. El resto es historia conocida: victoria avasallante ese año, destino similar en 2007 con la derrota de quienes seguían sosteniendo la bandera de Duhalde, hasta que llegó el tropezón del 28 de junio.

Kirchner sospechó entonces, con los números en la mano, que algunos de sus hombres lo habían traicionado. No lo dijo públicamente, dejó pasar unos días y trató de recomponer su relación con los barones. Pero ellos creen que enfrentar las próximas elecciones de la mano de Kirchner no los ayuda. Lo suyo es instinto de supervivencia en estado puro. Se abrazaron con Menem, anteayer con Duhalde y ayer con Kirchner. Pero todavía no saben con quien abrazarse en 2011. Jugarán a ganador. Pero como todavía no saben quién es, prefieren, en principio, tomar distancia de Néstor, a quien consideran un "piantavotos". Desde ayer, las cosas no son iguales en el PJ bonaerense.

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