El silencio no es salud

La ministra Graciela Ocaña, acorralada por la gripe A, está a punto de dejar el Gobierno. Otros ministros podrían seguir el éxodo tras las elecciones. Ya se largó la carrera de aspirantes a integrar el Gabinete nacional.
Cualquiera sea el resultado que hoy deparen las urnas, en los próximos días Graciela Ocaña dejará de ser la ministra de Salud. Es la crónica de una renuncia anunciada y anticipada por este diario, cuyo capítulo principal contempló la interna de la funcionaria con el titular de la CGT, Hugo Moyano, por el manejo del dinero de las obras sociales.

No será la única novedad tras los comicios. El jefe de Gabinete y candidato a diputado, Sergio Massa, y los ministros Carlos Fernández, de Economía, Florencio Randazzo, de Interior, y Julio De Vido, de Planificación, aparecen en medio de versiones de salidas o enroques para los dos últimos años de gestión K.

La diferencia es que Ocaña tiene fecha de vencimiento en el Gobierno por decisión propia –ya se lo anunció a Cristina Kirchner–, y quien la suceda deberá atajar el escándalo de la gripe A que la Casa Rosada se esmera en esconder bajo la alfombra.

Los casos comunicados oficialmente no se condicen con los pronósticos médicos y las contradicciones están a la orden del día. ¿Un ejemplo? Esta semana, la cartera de Salud llamó a la gente a mantener una distancia de un metro para evitar contagios y, 24 horas después, el kirchnerismo cerró su campaña apiñando a miles de seguidores en el Mercado Central.

Así las cosas, la demora en sancionar la emergencia sanitaria se explica por una sola razón: el temor oficial a reconocer antes de las elecciones un problema que se expande con fuerza en la provincia de Buenos Aires, precisamente el distrito en el que Néstor Kirchner juega la supervivencia de su proyecto político.

¿Qué permite la emergencia sanitaria? Facilita la utilización de recursos del Presupuesto para enfrentar el virus H1N1 mediante la compra de insumos y la contratación de personal. Claro que también da luz verde para disponer medidas que sin duda podrían alentar la psicosis colectiva, algo que el oficialismo no considera propicio en medio de la campaña. Entre esas medidas está la suspensión de eventos públicos, artísticos o deportivos, y el cierre de shoppings y centros comerciales.

Ocaña se irá en medio de especulaciones de todo tipo. Se llegó a decir, incluso, que intercambiará cargo con Claudio Zin, su par bonaerense. Ella lo niega terminantemente.

El funcionario de Daniel Scioli es alentado por sectores K y medios oficialistas a tomar las riendas de la cartera nacional. Si lo hace, tendrá un trabajo sumamente complicado: la gripe A aún no alcanzó su pico máximo y, para colmo, la primavera promete un rebrote del dengue.

¿Habrá otro candidato en puerta? ¿Moyano y su tropa de la CGT impondrán un nombre? El sindicalismo mantiene una excelente relación con el sanitarista Ginés González García, predecesor de Ocaña en el cargo y actual embajador en Chile.

Los Kirchner no son los únicos que deberán tomar decisiones en un área tan sensible. Mauricio Macri también medita por estas horas sobre la posibilidad de relevar a su ministro de Salud. Disconforme con la gestión de Jorge Lemus, el jefe de gobierno porteño habla de dos potenciales candidatos. Uno es Ralph Kirby, subsecretario de Administración del Sistema de Salud vinculado con el Hospital Británico. El otro es Carlos Regazzoni, vicepresidente de la obra social de los trabajadores municipales porteños (ObSBA), quien estuvo a cargo de la traza de la AU3 en Belgrano R.

De todos modos, el tema no lo desvela tanto como la explotación del mobiliario urbano. Un fallo judicial acaba de contradecir su decisión de adjudicar a Publicidad Sarmiento parte de ese formidable negocio de las carteleras y refugios de colectivos.

La Cámara Criminal y Correccional avaló un fallo de primera instancia y sostuvo que la empresa de Orlando Terranova falsificó documentos para aventajar al resto de los competidores. Al líder del PROperonismo se le abrió así un impensado frente de tormenta.

¿Se llamará a una nueva licitación? Es improbable. Por eso las firmas de publicidad del secretario de Medios de la Nación, Enrique Albistur, de Augusto Spinazzola y de Daniel Hadad, entre otras, quieren saber a quién favorecerá ahora el gobierno de la ciudad.

Macri no emitió sonido sobre esta actividad que mueve casi 100 millones de pesos anuales y vive teñida de sospechas por manejos irregulares. El jefe de gobierno prefirió hacer un culto al silencio, una práctica a la que también se rindieron los Kirchner para no abordar, en vísperas de las elecciones, la pandemia de la gripe A o el dengue.

Como se ve, en la campaña están los que callan y también los que por la boca mueren. Un ejemplo de esta última alternativa es Andrés Nara, quien quería ser candidato a concejal de San Fernando por la revocada lista de Luis Patti. ¿Qué dijo? El padre de las mediáticas hermanas Wanda y Zaira Nara manifestó su deseo de distribuir picanas como parte de las actividades proselitistas.

–Kirchner reparte planes sociales en la campaña, Margarita Stolbizer reparte pochoclos. Vos, que sos candidato de Patti, ¿repartís picanas? –le preguntaron el lunes en Un mundo perfecto, el programa de Roberto Pettinato–.

–Seguridad, seguridad..., cosas que esos que dijiste vos no saben emplear –contestó.

–¡¿No reparte picanas en serio, no?! –insistió el conductor del ciclo de América.

–No, no. ¡Ojalá! –remató Nara.

Patti está detenido en la cárcel de Marcos Paz acusado de cometer delitos de lesa humanidad. Por una de las seis causas en su contra –dos homicidios, tres desapariciones y un secuestro–, el ex subcomisario será sometido a juicio oral en el curso de este año. Nara dijo que sólo si se encontrara culpable al represor le sacaría su respaldo, pero mientras tanto confesó sentirse identificado con las políticas de mano dura del ex intendente de Escobar. A confesión de parte…

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