Silencio en el Gobierno frente al documento eclesiástico

Silencio en el Gobierno frente al documento eclesiástico
No quieren polémicas, dos semanas antes del viaje presidencial al Vaticano
Frente a la exhortación eclesial a dejar de dirimir los conflictos políticos a través de las confrontaciones verbales y la mención sobre el agravamiento de las tensiones sociales, el gobierno de Cristina Kirchner formuló un ostensible silencio. Ninguno de los funcionarios que habitualmente transmiten el pensamiento de la Casa Rosada aceptó opinar del asunto.

Según confiaron fuentes oficiales anoche a LA NACION, una vez más el pronunciamiento del Episcopado, que dirige el cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, no gustó nada en la Casa Rosada y en la residencia de Olivos, donde opera políticamente el ex presidente Néstor Kirchner.

Sin embargo, pusieron de manifiesto que la mandataria tiene una mayor predisposición para aceptar las críticas de la Iglesia que su marido, el ex presidente Néstor Kirchner.

En rigor, la gestión de Cristina Kirchner está procurando desde hace algunos meses mejorar la tensa relación con la Comisión Episcopal Argentina, que suele emitir filosas críticas, tanto para la Casa Rosada como para todo el espectro de la clase dirigente.

Encuentro con el Papa

Pero además, existe un hecho adicional por el cual la Presidenta no quiere abrir otro frente de tensión con la Iglesia. El 28 del mes actual, Cristina Kirchner partirá hacia el Vaticano, donde tendrá una reunión con el papa Benedicto XVI.

En realidad, se trata de una visita histórica porque será una audiencia conjunta con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, con quien conmemorará el aniversario de la firma del Tratado de Paz y Amistad, sellado en 1984 entre ambos países.

Aquel acuerdo tuvo la mediación papal, a través del cardenal Antonio Samoré. Las primeras mandatarias serán recibidas por Benedicto XVI, a quien le expresarán su agradecimiento por la mediación del Santo Padre, que logró evitar a fines de los años 70 la guerra entre la Argentina y Chile por el canal de Beagle.

Sin embargo, tras la reunión conjunta, Cristina Krichner y Bachelet mantendrán reuniones por separado con el Sumo Pontífice.

Más allá de ello, la relación con la Iglesia siempre fue tensa por parte de los Kirchner y mayormente los conflictos giraron en torno del tema del aborto y la pobreza. Obedecieron a expresiones formuladas a título personal, tanto por miembros del Gabinete como por ocasionales postulantes del Gobierno a la Corte Suprema de Justicia.

En ese sentido, el Gobierno mantuvo una fuerte disputa con el cardenal Antonio Baseotto, obispo castrense, que criticó duramente al ex ministro de Salud, Ginés González García por esa cuestión. Sin embargo, saldado ese conflicto, la Casa Rosada mantuvo una tensión por la designación del embajador ante la Santa Sede.

En la gestión de Cristina Kirchner, la Presidenta recibió dos veces al cardenal Bergoglio, el 19 de diciembre de 2007 y el 27 de noviembre de 2008, con quien el Gobierno mantiene un recelo constante, ya que lo considera un opositor más.

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