Silbaron y abuchearon a Celso Jaque y aplaudieron a Julio César Cobos

El gobernador Celso Jaque fue silbado y abucheado largamente anoche cuando llegó al teatro griego Frank Romero Day, cinco minutos antes de que comenzara la Fiesta Nacional de la Vendimia 2009.
Al primer mandatario provincial se lo vio muy serio cuando enfrentó los grabadores y los micrófonos periodísticos: "Es una forma de los mendocinos de expresarse". Y agregó: "Hay expresiones que son espontáneas y otras que no. Hay de todo. Lo importante es que estamos en Vendimia y en democracia", zanjó, antes de ubicarse en el sector destinado a las autoridades. El episodio fue visto por miles de personas por TV.

De fondo retumbaron bombas de estruendo y fuegos artificiales ganaron el cielo del piedemonte. A esa hora, Julio Cobos había bebido de las mieles de la popularidad.

Duro contraste

La Vendimia 2009 fue testigo de una disparidad contundente, una sentencia pública que dará mucho que hablar.

En un rincón, la ovación de medio anfiteatro tronó para Cobos. En la otra esquina, la silbatina y los abucheos tan temidos por el Gobierno bajaron de las gradas para Celso Jaque. Ambos ingresaron con 10 minutos de diferencia por lados opuestos. La visita de Cristina Kirchner y los anuncios de la tarde no lograron opacar la figura de Cleto ni levantar la de Celso.

El vicepresidente fue vivado como un ídolo popular anoche cuando arribó al palco 15 minutos antes del inicio del Acto Central.

Cualquiera habría pensado que se trataba de la famosísima estrella Mirtha Legrand, que hizo su aparición en un Jeep verde. Hasta Cobos se sorprendió al escuchar cómo las tribunas coreaban su nombre como en los dulces tiempos del famoso voto "no positivo" contra las retenciones al campo.

Demoró en llegar al sector Malbec porque la gente se acercó a saludarlo, a besarlo y le estiró el puño abierto desde las gradas para estrecharlo.

Ya en el palco, el "Coboosss, Coboosss" inundó el Teatro Griego. No hubo respuestas para Jaque. En el test de popularidad el vicepresidente ganó.

Jaque la pasó mal

Llegó al Frank Romero Day a las 21.55, acompañado por su esposa, Patricia Landete, y el vicegobernador Cristian Racconto -sin su esposa, porque ayer falleció la madre-. Los momentos previos a su arribo fueron de extrema tensión para los organizadores, ya que temían la reacción que sucedió en las tribunas.

Un funcionario de Cultura se apostó en la puerta de acceso ubicada a la derecha del escenario para coordinar el operativo de ingreso. Por radio se escuchaba el minuto a minuto de su entrada.

Desde un principio, el mandatario provincial se mostró nervioso e intentó hacer frente a los numerosos silbidos y abucheos que le propinó el público a medida que avanzaba por el pasillo central.

En el camino, uno de sus custodios personales tuvo un incidente con un joven que insultó a Jaque a centímetros de su cara. El guardaespaldas volvió sobre sus pasos y lo empujó contra la pared que separa el sendero de los distintos sectores.

El momento de mayor tensión se vivió cuando un grupo de personas de una tribuna comenzó a gritarle a Jaque: "Que se vaya, que se vaya", y en pocos segundos otra multitud se hizo eco del cantito.

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