Siguiendo el estilo papal, el obispo local habla ahora de ‘miseria’.

En la homilía durante la procesión de San Francisco, monseñor Rodríguez consideró que "el escándalo" al que hizo referencia el Papa Benedicto XVI existe porque Argentina tiene ‘todo lo necesario para producir el alimento pero hay gente que vive en la miseria’, aunque no habló en particular de la situación en la provincia.
"Cuando el papa Benedicto -advirtió- habla del escándalo de la pobreza es ante la riqueza que tenemos de la tierra fértil, el escándalo está en que teniendo todo lo necesario para producir el alimento hay gente que vive en la miseria, no sólo un gobierno sino todo el pueblo tiene que pensar por qué ocurre esto", dijo el prelado riojano durante las fiestas de San Francisco.

"Se trata de pensar en las causas de la falta de pan donde el milagro sería el genio de poder producir lo que el pueblo necesita a partir de la tierra fértil, de la inteligencia, de la ciencia y la tecnología, de la educación que saca a la gente de la postergación cultural, dando calidad educativa, y a partir de la creación de fuentes de trabajo. Así entonces saltaremos el escándalo que consiste en que teniendo lo necesario no vemos los resultados", afirmó Rodríguez.

"Esta fiesta de hoy nos lleva a pensar sobre el pan porque todos comemos de un solo pan, y por lo tanto formamos un solo cuerpo que es la Iglesia, y que junto con el Papa nos dice a los obispos argentinos que el pueblo de Dios tiene que tener una presencia incisiva en medio de la sociedad, debe largarse a pensar y actuar para cambiar la situación", exclamó.

Luego sostuvo que "tenemos entonces varías responsabilidades y esta señalización del origen mismo del pueblo riojano tiene que ser el cultivo porque los orígenes tienen que impulsar el presente. Llevemos adelante la intuición de San Francisco Solano y el Niño Jesús Alcalde que surgió del Encuentro de esas dos culturas".

"Tenemos que pensar en los jóvenes y niños ya que a ellos tenemos que entregarles la posta, ellos deben prepararse conscientemente para alcanzar una madurez cultural y no pensar en la juventud cómo un momento alegre y nada más. Enseñémosles a amar desde la familia porque la primera experiencia que hace el niño de la relación humana y el amor es en la familia, démosle una familia digna para que en ese seno pueda pensar", reclamó el obispo.

"La celebración de hoy no se cierra cuando San Francisco vuelve a su casa sino que se abre hacia el futuro, hasta el próximo año en que podamos celebrar esto pero más enriquecidos, porque hemos llevado a la práctica lo que la palabra de Dios nos impulsa. Pidamos para que esta fiesta se transforme en una acción concreta e incisiva para el crecimiento del mismo pueblo", concluyó el mensaje del obispo.

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