Sigue la polémica en el nacionalismo constitucional

Con pedido de publicación, el periodista Manuel Edgardo Bordón envió la siguiente nota de respuesta a una carta de Alberto Cabrera, en los siguientes términos:
“El presidente del partido Nacionalista Constitucional, Alberto Cabrera, insiste en agraviarme mientras que yo jamás le he faltado el respeto. Al contrario, si estoy afiliado al PNC es porque él en persona me firmó la ficha. Lo único que hice para esta organización, a la que representé electoralmente como candidato a diputado en primer término, fue aportar votos a la victoria de Capitanich. Puntualmente, saque 60 votos más que Cabrera en Barranqueras y aun saqué en Resistencia más de 600 votos que el candidato a concejal en primer término, mi querido amigo Raúl Acosta, quien también participó en la Lista 33.

En el interior, trabajé con amigos de Los Frentones, Pampa del Infierno, Concepción del Bermejo, Villa Berthet, Villa Angela, Sáenz Peña, Machagai, Quitilipi, Charata, General San Martín, Presidencia de la Plaza, Colonias Unidas, Capitán Solari, Las Palmas, La Leonesa y Puerto Vilelas. Hice caminatas electorales en Barranqueras y transmití por Radio Argentina la última semana previa a los comicios.

Debo mencionar mi presencia en El Sauzalito y parajes de El Impenetrable, cosa que nadie puede discutir. Cabrera, asustado por la cantidad de votos que logré y las organizaciones que fui montando en cada ciudad, y enterado de que hemos organizado la línea interna Celeste y Blanca dentro del Partido Nacionalista, decidió mi expulsión en forma arbitraria y sin darme posibilidad de defenderme. Ahora hay un fallo del juez federal que convalida mi afiliación. Esa decisión está firme. Por lo cual desarrollaré mi actividad política dentro de esa organización y muy pronto miles de nuevos afiliados le revocarán el mandato a Cabrera. Por eso está enojado. Porque se le termina el negocio, ya que todos sabemos que le vendió el sello primero a Rozas y luego a Capitanich. Cabrera cobró 250.000 pesos que le pagó el tesorero de la campaña de Coqui, de los cuales a mí me entregó 67.000 pesos. Con ese dinero financié toda mi recorrida y apoyé a los compañeros de los pueblos mencionados. Como llevo toda mi administración en computadoras, tengo el nombre, apellido y monto entregado a cada dirigente. Cabrera recibió oportunamente los recibos firmados por los compañeros. Y me denuncia por “no haber rendido los fondos”, una mentira absoluta. Pero claro: dijo en la Justicia Federal que no le entregué recibos de factura C como marca la ley electoral. Entonces, me maté de risa en la audiencia de conciliación. ¿Alguien, de cualquier partido político, ha rendido con factura C los fondos de campaña? ¡Por favor! Ahora bien: la diferencia entre los fondos que recibí y lo que cobró Cabrera, ¿dónde está rendida? Son 183.000 pesos. Yo puedo citar con nombre y apellido y monto a cada persona a quien le di plata política. ¿Y Cabrera? Se enoja porque tengo a mi cargo camionetas del gobierno. Y yo me enojo porque no me invita a pescar en la mansión que se construyó en Antequera, en la boca del río Ancho, frente a Corrientes. Bueno, yo trabajo en El Impenetrable con el programa de asistencia que se llama Paicha, solicitado por Capitanich e ideado por mí y el equipo que tengo. Vivo actualmente en Misión Nueva Pompeya, donde acabo de inaugurar Radio Tañhi (La Radio del Monte). Trabajo sin faltarle el respeto a nadie y solamente ayudo a la gente con comida, medicina y remedios, que me provee el Estado. Voy a postularme para ser el próximo presidente del Partido Nacionalista Constitucional, dentro de la ley y cumpliendo rigurosamente la carta orgánica partidaria. Cabrera debiera ir hablando con De Bonis. Porque su vida política ya tiene olor a muerto”, concluye la nota.

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