Sigue la polémica entorno a la obra que se realizaría en la Plaza San Martín

La ciudad, en su crecimiento, va generando constantemente nuevas exigencias, que se agregan a las necesidades preexistentes. Esto es sabido, y constituye un desafío pata las autoridades, que deben responder a esas demandas.

Claro que no es sencillo, ya que los recursos no son suficientes para poder plasmar las obras que a todos les gustaría tener. Por lo tanto, se trata de una carrera que no se termina nunca y requiere de permanente atención para evitar que aquella brecha inicial, inevitable, no se transforme en un abismo cada vez mayor.

Aún sabiendo que esas demandas no se acabarán, la Municipalidad ha anunciado un ambicioso plan de obras, al calor de fondos de orden nacional comprometidos recientemente, con lo que se podrán enfrentar algunas viejas necesidades, como el arreglo y puesta a punto de la Planta Depuradora de Líquidos Cloacales, la solución de la colectora de calle 9, la avenida de calle 58, la repavimentación e iluminación de calle 9, la ampliación del Hospital "Eduardo Morgan", extensión de la red de cloacas, mejorado y cordón cuneta en varios barrios, entre otras no menos importante. Con ello, la administración del Dr. Ricardo Casi dará respuesta a reclamos y necesidades de diferentes sectores de la ciudad.

Uno de los proyectos contempla la extensión de la Plazoleta Cívica y la remodelación del cantero de bulevar 50 entre 16 y 17. Algunas voces se oponen a ello, no simplemente por oponerse sino argumentando que la prioridad estaría en otro lado.

Este razonamiento es fácilmente entendible, aunque se debilita con la anterior enumeración de las obras de verdadera infraestructura que se harán en distintos barrios, las que se suman a las actualmente en marcha. El intendente gusta decir que en cada barrio de la ciudad hay una maquinaria trabajando.

Entonces lo que podría ser un proyecto de hermoseamiento recobra valor, porque no está de más pensar en mejorar la plaza San Martín, ya que la utiliza todo el pueblo. Los días feriados, ya es un clásico, las familias se reúnen en ese espacio público, dándole vida y color a una vieja costumbre pueblerina que nos identifica y nos enorgullece.

La plaza, podría decirse, es de todos los colonenses; no sólo de los que la utilizan puntualmente, ya que es satisfactorio para los habitantes disfrutar de un lugar tan agradable, al menos para la vista del transeúnte, y más aún para la alegría que se experimenta al recibir a forasteros que elogian a los colonenses, entre otras cosas, por su hermosa plaza.

Estaría mal que un intendente se ocupara solamente de las cuestiones estéticas; pero en el paquete de obras que ha anunciado el Dr. Casi está muy bien incluir -una en una docena- esta iniciativa que fuera de los tiempos electorales no merecería ningún reparo.

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