Sigue la polémica por los costos de la yerba

La pelea por los precios de toda la cadena de valor de la hoja se prolongará y advierten que la venta al público debería ser a 8 pesos el kilo.
Representantes de los secaderos adelantaron que se negarán a votar precios de la yerba mate si no se fijan nuevos precios en góndola para el producto. Sergio Delapierre, representante del sector en el Instituto de la Yerba Mate, afirmó que "se trata de una situación no querida por los secaderos" pero aclaró que "hemos decidido no discutir elevar precios de la materia prima hasta que no se dé una situación en el mercado donde se admitan absorber esos aumentos".

Afirmó que pretenden que "el precio de la yerba se traslade a la góndola con un 20 ó 25 por ciento de aumento".

Propuso que los costos al consumidor tendría que estar 8 pesos el kilo. Delapierre dijo que a "Moreno lo que menos le importa es la economía regional de una provincia del interior; para mí es una cuestión de intereses, nosotros no sabemos qué reacción va tener Moreno por lo que no queremos arriesgar".

Además afirmó que alrededor de 8 pesos debería llegar el kilo de la yerba, "Moreno debería preocuparse por el aumento en los químicos como la gaseosa, no en el mate que significa gastar 30 centavos, por lo que consideramos que el precio de la yerba se traslade a la góndola con un 20 ó 30 por ciento de aumento, en 8 pesos aproximadamente el kilo, en una semana una persona no va a tomar un kilo de yerba así nomás", afirmó.

Agregó que "hay 230 secadores en la región productiva y mi función es defender a los más chicos también; en Corrientes hay muy pocos, el grueso está en Misiones, por ejemplo en Oberá hay 70 secaderos en marcha, secaderos de familia. Hay que ser cuidadosos en no lastimar a los 17 mil productores y a los 700 pequeños productores que existen actualmente", comentó Delapierre a distintos medios misioneros.

Productores y dirigentes del INYM se reunieron semanas atrás con el subsecretario de comercio Interior Guillermo Moreno y regresaron con las manos vacías y la negativa nacional a fijar nuevos precios de referencia para el producto en góndola mantiene achatada la cadena de valor.

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