Sigue impune la ejecución de un ex policía

Con un disparo en la nuca fue asesinado Juan Villalba, en mayo último / Creen que uniformados lo habrían ultimado por una venganza / La pista pasional se mantiene en pie / Amenazas a la familia / La víctima estuvo desaparecida casi una semana.
Un campo, sierras en el horizonte y un camino de tierra. De un lado, un alambrado; del otro, unos postes de luz y, al medio, el cadáver de un hombre tirado boca abajo. Lleva varios días muerto. Yace tapado con hojas secas. En la nuca se dibuja el orificio que dejó el balazo 32. Al lado, la huella del vehículo que usaron los asesinos para llevar el cuerpo hasta allí.

Así fue encontrado asesinado el suboficial de policía Juan Manuel Villalba (59), el pasado 21 de mayo pasado en un campo de las afueras de Lozada, en el departamento Río Segundo, a 40 kilómetros de la ciudad de Córdoba.

Estaba desaparecido desde hacía casi una semana, luego de que fuera secuestrado frente a su casa en Río Segundo.

A siete meses, el asesinato sigue impune. No hay detenidos, tampoco imputados.

Miembros de la familia Villalba creen que fue asesinado como parte de un ajuste por parte de policías en actividad o retirados y vinculados al delito.

Los Villalba, quienes llevan una investigación "paralela", exigen acción de la Justicia y el esclarecimiento del caso. Ya recibieron amenazas telefónicas. La posibilidad de un crimen cometido por una banda de policías asesinos, quienes tendrían vinculación al robo de gasoil y granos en campos de la región, es una tesis que se maneja en la mesa de investigaciones del fiscal de Alta Gracia, Emilio Drazile.

Pero no es la única: otras hipótesis giran en torno a una venganza por las relaciones sentimentales de la víctima (se sospecha de un complot) o bien como derivación de su trabajo haciendo adicionales.

Juan Manuel Villalba estaba separado y era padre de cuatro jóvenes, uno de los cuales es policía. A comienzos de 2009 se casó con una mujer de 31 años, con quien hacía tiempo que convivía. Juntos residían en las afueras de Río Segundo.

Si bien estaba retirado como policía, seguía vinculado a los hombres de azul, aseguran sus familiares. Trabajaba como adicional en el peaje, en una telefónica y en algunos campos, junto con un ex policía. "Mi viejo amaba su trabajo. Era una gran persona, muy leal. Se movía con policías, tenía una agenda llena de números de policías. Sus amigos ‘civiles’ eran pocos", dijo Javier Villalba, hijo del suboficial. "Estamos preocupados porque la causa no avanza", añadió.

El fiscal Drazile salió al cruce de estas afirmaciones. "Se está trabajando mucho, pero no puedo revelar muchos detalles. No es un caso fácil", señaló.

Una de las medidas fue secuestrar autos para pericias y comprobar si en algunos fue ocultado el ex policía, muerto o vivo.

Secuestro y balazo. Villalba supuestamente desapareció el jueves 14 de mayo a la noche. Su actual pareja, Mirta Acuña, declaró que mientras ella hacía dormir a su hijo, el ex policía salió a fumar a la vereda y desapareció. El relato no es convincente para los investigadores, según confiaron pesquisas. Tampoco para su anterior familia. "Mi viejo era híper meticuloso. No lo iban a secuestrar así como así. Es obvio que le tendieron una emboscada y él cayó", dijo Javier.

Se sospecha que fue subido a un auto y llevado a un lugar donde lo mataron. Estuvo desaparecido una semana hasta que un hombre llamó desde un teléfono público de la Capital, y avisó dónde estaba el cuerpo. "En el basural está el h... de p... de Villalba", dijo el informante. Fue hallado en las afueras de Lozada. Su celular y un revólver 32, de su pertenencia, nunca aparecieron.

Fuentes de la causa señalaron que, contrariamente a lo que se suponía, Villalba no fue torturado. "Parece que estaba sentado cuando lo mataron... Y no se lo esperaba, estaba relajado, cuando le dispararon en la nuca", dijo un vocero calificado. "El hombre se metió con alguien que no debía", comentó una fuente relacionada con la pesquisa.

El ex policía tenía una imputación por amenazas, por un disparo al aire en la costa del Xanaes. Por ese motivo se le había secuestrado el arma.

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