Sigue el declive de la economía y crece el riesgo de recesión

Se reiteran las caídas en la industria, la construcción, el comercio exterior y la inversión privada
El vigoroso ciclo de seis años de crecimiento a "tasas chinas" llegó a su fin. La caída de la producción industrial y de la actividad en la construcción, el derrumbe del intercambio comercial con el resto del mundo, la fuga de capitales, el freno en la recaudación impositiva, el deterioro de la confianza, la estampida del riesgo país y el desplome del Merval, la multiplicidad de anuncios oficiales, el deterioro del empleo y una leve disminución de la inflación son algunos de los síntomas que caracterizan el declive de la economía e indican que va hacia una recesión.

La duración y la profundidad de la caída local, al igual que el desenlace de la crisis global, es aún una incógnita. Si bien existe un estrecho vínculo entre ambas, el deterioro de la economia argentina se agravó por situaciones domésticas. Aun así, el país está mejor parado para enfrentar esta nueva crisis que en el pasado más reciente, destacan los analistas.

No hay una fecha o una causa que marquen el cambio de rumbo. Los primeros efectos de la crisis mundial se sintieron en 2007. Pero fue recién en 2008 cuando llegó el golpe principal: el derrumbe del precio de las commodities , seguido por el desplome en el comercio por la menor demanda de las economías desarrolladas. La crisis global, que también sembró pánico y desconfianza, se entremezcló con la intervención en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la inflación, el conflicto entre el campo y el Gobierno, y la estatización del sistema de jubilación privada. Las expectativas se quebraron, y el panorama empeoró con la sequía.

Las primeras consecuencias de la crisis aparecieron en el mundo financiero: se desplomó el Merval, se disparó el riesgo país y comenzó, a mediados de 2007, una nueva fuga de capitales. Luego llegó el turno de la economía real. Estos son, hasta el momento, los síntomas más relevantes:

* Merval abajo, riesgo arriba

El 31 de octubre de 2007, el índice líder de la Bolsa de Comercio marcó su último máximo histórico: 2351,44 puntos. A partir de allí, cayó un 64,7% hasta un piso de 828,99 puntos el 21 de noviembre de 2008, luego del tembladeral desatado por la quiebra de Lehman Brothers. Ahora oscila en torno a los 1000 puntos. El riesgo país, un indicador de la confianza de los inversores, trepó en dos años desde su mínimo histórico de 185 puntos, en enero de 2007, hasta 1727 puntos, según la medición de JP Morgan.

* Fuga de capitales

Por la desconfianza, volvió la sangría de divisas. La fuga se instaló cuando despuntó la crisis mundial y se agravó a raíz del conflicto entre el Gobierno y el campo, y la estatización del sistema de jubilación privada. Desde que se inició el proceso, a mediados de 2007, hasta fines de 2008, el país perdió US$ 31.978 millones, según cifras del Banco Central. Gracias al excedente de dólares del comercio, la sangría fue menos nociva que en 2001, aunque elevó las tasas de interés y contribuyó a congelar el crédito.

* Desplome del comercio

Las exportaciones comenzaron a caer en noviembre. En enero, sufrieron el peor retroceso de las últimas dos décadas. Desde arándanos hasta automóviles, la mayoría de los productos exportables sufre la crisis global. Un síntoma más claro del deterioro de la actividad interna surge del derrumbe de las importaciones, que en enero sufrieron la peor caída desde la devaluación. El superávit comercial se encogerá este año a casi la mitad del de 2008.

* Fábricas y ladrillos, en baja

Aunque en forma heterogénea, las fábricas comenzaron a recortar su producción durante los últimos meses de 2008, según los indicadores de FIEL y el estudio Orlando J. Ferreres & Asociados. Para el Indec, el giro fue en enero. Los principales derrumbes se dieron en los sectores automotor, metalmecánico y siderúrgico. La construcción acumula ya tres meses consecutivos de caída. Los municipios están otorgando menos permisos para obras nuevas, y la venta de inmuebles bajó en la Capital un 31,4% en diciembre último respecto del mismo mes de 2007, según el Colegio de Escribanos.

* Freno en la recaudación

El principal combustible del superávit fiscal, uno de los pilares de la solidez de la economía, comenzó a mostrar signos de fatiga en noviembre. En enero, los ingresos públicos crecieron un 11% respecto del mismo mes del año anterior. La suba fue del 4,5% si se sacan los fondos que sumó la estatización del sistema de jubilación privada. Por primera vez en cinco años, está en duda el cumplimiento de la meta fijada en el presupuesto.

* Multiplicación de anuncios

El Gobierno pasó de decir que no necesitaba un "plan B" para enfrentar la crisis a anunciar medidas destinadas a revertir sus efectos. Se lanzaron facilidades para adquirir autos, un plan canje para electrodomésticos y bicicletas, líneas de crédito, un plan de obras públicas, una moratoria impositiva y un blanqueo de capitales.

* Empleo en baja

Las suspensiones, el adelanto de las vacaciones, el fin de las horas extra o la eliminación de los contratos temporales son los primeros síntomas del deterioro laboral. "Hay despidos, pero no masivos", reconoció esta semana el secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Sólo en la construcción se perdieron el año anterior más de 17.000 empleos.

* Inflación en baja

La inflación rozó el 25% anual a mediados de 2008. Ahora, se ubica en torno al 18% anual. Se trata, en parte, de un efecto de la baja del consumo, que por el momento es dispar. Inocultable en inmuebles y bienes durables, como electrodomésticos y automóviles, es menos notoria en otros rubros. El adelanto de las liquidaciones de temporada fue otra señal del menor entusiasmo por comprar.

* La confianza, en picada

El índice de confianza del consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella tocó un máximo histórico en enero de 2007. Desde ese momento, acumuló una caída del 35,3% hasta el mes pasado. La caída fue más amplia en el índice que mide la predisposición a comprar bienes durables e inmuebles, y no se prevé que se recupere en el corto plazo.

* Menos inversión

La inversión, clave para sostener el crecimiento de la economía, comenzó a ceder en el último trimestre del año anterior, en sintonía con las importaciones y la construcción. La caída fue del 4% interanual según el indicador de OJF, superior a la del 2,8% que había informado el Indec.

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