"Sigo insistiendo que están equivocados".

La referente bonaerense de la Coalición Cívica también habló con Página/12 de la situación del sector agropecuario. Dijo coincidir con el discurso de Hugo Biolcati en la apertura de la Rural. "El trigo y el maíz no resisten ningún tipo de retención", afirmó.
Se nota que Margarita Stolbizer no quiere ampliar la brecha que hoy la separa de Elisa Carrió: no deja de marcar que es un error su rechazo al diálogo político ni tampoco que considera "injustificadas y desmedidas" las críticas que recibió de allegados a la chaqueña, pero prefiere mirar hacia delante y vaticina que los legisladores de la Coalición Cívica –aún los bonaerenses que se dividieron en un bloque del ARI y otro del GEN– "van a seguir votando todos juntos porque no hay diferencias en las cuestiones de fondo". El mismo cuidado pone cuando la charla gira en torno de Julio Cobos, aunque entrelíneas deja en claro que no le gustan sus coqueteos con Francisco de Narváez. En cambio, no tiene reparos en criticar al Gobierno y dice que el enfrentamiento con el sector agropecuario es consecuencia de su "voracidad fiscal".

–¿Coincide con la opinión de Hugo Biolcati en cuanto a que el Estado es un "predador insaciable"?

–En el último año y medio quedó demostrado que es así. La incomprensión frente a lo que es un sector dinámico de la economía y el estrangulamiento al que se lo llevó tiene que ver con la voracidad fiscal de este gobierno, que quiere quedarse con la mayor cantidad de plata posible para repartir después de manera discrecional.

–¿Qué le pareció el tono del discurso de inauguración de la Rural?

–Fue razonable que bajaran el tono con respecto a la semana anterior. Si se mantienen discutiendo racionalmente y no los intereses de su propio bolsillo, sino cómo recuperar al campo como instrumento al servicio de la Nación, van a tener apoyo de la mayoría de la gente.

–El Gobierno dice que antes de pedir la baja de las retenciones hay que decir cómo se va a reemplazar eso en la recaudación. ¿Usted qué propone?

–El estrangulamiento de todo lo que es la producción agropecuaria termina produciendo un camino inverso al esperable. Hay granos, como el trigo y el maíz, que no resisten ningún tipo de retención. En otros casos, no planteamos ir a cero, pero sí una reducción. De la cantidad de dinero que le queda al productor, si no paga retenciones, va a parar a Ganancias, y así se compensa por medio de ese impuesto que es más progresivo y distribuible.

–¿Qué expectativas le genera la convocatoria al sector agropecuario por parte del Gobierno?

–Las expectativas son bajas, pero hay que valorar la apertura al diálogo y la convocatoria a distintos sectores porque está demostrando, de alguna manera, el reconocimiento de la derrota y los errores cometidos. También me parece bueno que haya abiertos varios canales de diálogo; lo digo, sobre todo, por el distinto entendimiento que hemos tenido dentro de la Coalición Cívica con respecto al ámbito de diálogo. La Coalición reclamaba el ámbito parlamentario y eso se abrió cuando (Eduardo) Fellner convocó a los presidentes de los bloques y ofreció una agenda amplia. No se justificaba, entonces, que después no fuéramos a la ronda de diálogo que convocó Florencio Randazzo con los temas de su cartera.

–¿Habló de eso con Carrió antes de que se fuera de vacaciones a Disney?

–No.

–¿Usted esperaba que ella también participara del diálogo?

–No que lo hiciera ella, pero creo que debió haber ido alguna otra persona en su nombre. Mi presencia en ese lugar tiene que ver también con que el Gobierno reconoce como principal fuerza de oposición al Acuerdo Cívico y Social. Ella debió haber ido como líder de la oposición.

–¿Le sorprendieron las críticas que recibió de parte de los dirigentes cercanos a Carrió?

–Sí, me parecieron injustificadas y desmedidas; desde las declaraciones de Patricia Bullrich hasta la ruptura del bloque en la provincia. Sigo insistiendo que están equivocados porque si durante cinco años reclamamos el diálogo, no podemos decir que no el día que se nos convoca. Aun con el riesgo del fracaso, debíamos estar en ese lugar.

–¿Es posible recomponer la relación?

–No es que haya que recomponer. Lo cierto es que los bloques de la Coalición Cívica van a seguir votando todos juntos porque no hay diferencias en las cuestiones de fondo.

–¿Si Carrió se muda a la provincia, usted se muda a Capital?

–No, no (se ríe). Nunca me mudaría del lugar en que nací.

–¿Y qué lectura política hace de la posible mudanza de Carrió al conurbano?

–Ninguna porque sé que ella tiene vocación presidencial y no provincial.

–¿Se siente más cerca del radicalismo hoy que hace un año?

–No, definitivamente no.

–¿Qué escenario político visualiza de acá a 2011?

–En 2011 se va a plantear un escenario donde no habrá más lugar para la atomización y va a haber una disputa de dos grandes coaliciones políticas. Hasta hace un tiempo pensaba que se iba hacia un sistema político más abierto y moderno con otro tipo de fuerzas políticas, pero este año con el adelantamiento de la elección se produjo un retroceso hacia el sistema de los dos partidos tradicionales.

–¿Quién supone que va a ser el candidato del Acuerdo Cívico y Social?

–No sé.

–¿Y usted quién querría que fuera?

–No me gusta empezar ahora con ese tipo de pronunciamientos porque hasta los siento como una falta de respeto hacia la gente, que terminó harta de la elección de hace un mes. Prefiero esperar al 2010.

–¿Qué opina de los coqueteos de Cobos con Francisco de Narváez?

–Son eso, coqueteos.

–En política los gestos son importantes.

–Sí, pero trato de no detenerme en eso.

–Dicen que Cobos sueña con que usted acompañe a De Narváez en la fórmula a la gobernación bonaerense.

–(Se ríe) Que no cuente conmigo para eso.

–¿Y no se ve como compañera de fórmula de Cobos?

–Me veo sólo trabajando seriamente en la Cámara de Diputados, que es el lugar para el que me eligieron.

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