Signos más tranquilizadores después de una gran caída

Por: Marcelo Bonelli

Las entidades empresariales señalan que la economía argentina comenzó a presentar los primeros indicios de estabilidad, aunque preocupa la falta de previsibilidad.

La economía argentina habría dejado de caer y atraviesa en las últimas semanas una leve estabilización productiva. Esa fue la conclusión de la mayoría de los empresarios nucleados en la Asociación Empresaria Argentina. En una reunión plenaria liderada por Luis Pagani hubo un consenso: después de la abrupta caída de octubre a marzo, existen pequeñas señales de una tenue estabilización.

El encuentro de AEA se concretó el miércoles y se analizaron varios temas. Hubo preocupación por los temas políticos e institucionales, pero se coincidió en que, en lo económico, "no existe recuperación", pero que "en general la economía dejó de caer." Una percepción similar la tiene la Unión Industrial Argentina. Un informe secreto de la UIA reconfirma que los datos de abril siguen para abajo, pero que en las últimas tres semanas las señales son más tranquilizadoras. El documento dice que en abril la actividad fabril tendrá otro retroceso del 7%. Carlos Garrera, vicepresidente Pymi, leyó un informe demoledor sobre la caída de la actividad industrial, que la evaluó del orden del 16%, pero precisó que los empresarios medianos y pequeños perciben ahora y proyectan una lenta mejoría en la actividad.

Todos se manejan por los llamados internacionalmente green shoot. Se trata de los "brotes verdes" que tiene la economía Argentina después de haber entrado en recesión. La ausencia de un INDEC fiable hace imposible cuantificar la tenue recuperación.

Una veintena de economistas almorzó el miércoles en secreto en un reducto de la city. El encuentro -ya periódico- reúne a liberales ortodoxos, heterodoxos y hasta a economistas cercanos al Gobierno. Estuvieron desde Daniel Artana, Miguel Bein y Daniel Marx hasta Javier Alvaredo y Javier Finkman. En ese encuentro también hubo consenso: para este variado grupo de analistas la actividad frenó su retracción. Sólo se trata de síntomas positivos después de la caída abrupta.

Esto confirma los datos de un informe confidencial del Banco Central en el cual se admite que Argentina se contrajo dos trimestres seguidos, pero que desde el segundo trimestre de este año se estabilizó la actividad. La noticia es auspiciosa, pero el problema es que se combina con un elemento muy negativo: la intranquilidad e incertidumbre sobre el futuro económico.

En el hermético encuentro de AEA, los máximos hombres de negocios manifestaron su temor por la situación institucional. Criticaron la designación inconsulta de directores estatales en empresas, los intentos de intervenir en los negocios privados y los ataques a la libertad de expresión. En la intimidad, Pagani repite: "Falta previsibilidad".

La AEA decidió contratar una encuesta para conocer la proyección electoral e institucionalmente mantendrá reuniones con los principales candidatos. Esos encuentros podrían ser conjuntos con otras entidades patronales. Mientras tanto, empresarios de primer nivel mantuvieron reuniones privadas con Carlos Reutemann. Para muchos, Santa Fe es la nueva Meca. Hubo reuniones también con Francisco de Narváez, mientras que el gobernador Daniel Scioli se convirtió en el principal interlocutor del oficialismo con los hombres de negocios. En la UIA creen que el resultado electoral dejará un escenario abierto: el Gobierno perderá la mayoría en la Cámara de Diputados, pero ganará por un margen de cinco puntos la provincia de Buenos Aires. Esa situación abre un sinnúmero de especulaciones. Todas incluyen un replanteo del gobierno de Cristina Kirchner, que comenzaría por un cambio en el Gabinete. Se habla de un traslado de Carlos Fernández a la AFIP y de su relevo en el Palacio de Hacienda. Ricardo Echegaray podría ir a Economía en caso de que las modificaciones no sean profundas y se ratifique la preponderancia de Néstor Kirchner. Otro candidato que se postula es Amado Boudou, por lo menos para tomar desde la ANSeS el control de la Secretaría de Finanzas.

En los ambientes empresarios se propicia otra vez a Mario Blejer, pero sus chances políticas no serían amplias. Blejer fue un economista fogoneado en la Casa Rosada por el ahora distante Alberto Fernández.Igual, hasta ahora hay una sola regla de oro: ninguna medida económica se tomará antes de las elecciones.

Esta semana, Néstor Kirchner reunió a los referentes económicos del Gobierno y dio una instrucción de campaña: no tomar decisiones y tratar que los mercados mantengan la tranquilidad de las últimas semanas.

Héctor Méndez escuchó todos estos comentarios en la última reunión de la Unión Industrial. El encuentro comenzó con la lectura que hizo el titular de la UIA de la carta que Cristiano Rattazzi envió para disculparse por sus agravios contra la central fabril. En su texto se cuidó de utilizar el verbo "retractar", pero dijo que en ningún momento "quise ofender a los miembros de la UIA". Utilizó el argumento de que sus claros reproches "fueron mal interpretados por la prensa". Méndez pidió terminar la polémica y todos lo aceptaron. La disputa le generó una fuerte erosión política a la UIA y una pelea con Jorge Blanco Villegas, ex titular de la entidad. Méndez lo cruzó duro porque Blanco Villegas acusó a la UIA de autoritaria por censurar a Rattazzi.

La concordia obedece a los temores fabriles por lo que vendrá después de las elecciones. Adrián Kaufmann intervino para desactivar un desencuentro entre la UIA y AEA, e Ignacio de Mendiguren propuso una iniciativa política: logró el apoyo para que la UIA abra el diálogo con todos los sectores para fortalecer la futura gobernabilidad.

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