G-8: ven signos de recuperación, pero temen estallidos sociales

Lo afirmaron en una declaración al final de su primer día de deliberaciones en Italia. Sostuvieron que hay "señales positivas" en la economía, aunque advirtieron que el alza del desempleo plantea "riesgos significativos para la estabilidad"
El Grupo de los Ocho (G-8), considerados hasta hace poco el "Directorio del Mundo", afirmó ayer en una declaración que hay "señales positivas" en la economía global, pero que la situación "sigue incierta" con "riesgos significativos para la estabilidad". Esto significa que el aumento de la desocupación este año y el próximo pueden producir serios estallidos sociales.

El mensaje del primer día de deliberaciones de los grandes de la Tierra en la ciudad de L'Aquila, arrasada por un terremoto en abril, reclama nuevas reglas globales, la lucha contra los paraísos fiscales y la preocupación por el mantenimiento de los empleos como prioridades ante la crisis global. El G-8 hoy se ampliará a G-14 con las potencias emergentes como China, la India, Brasil, México, Sudáfrica y Egipto.

Para atacar la crisis, "hay que sostener la demanda y recuperar el crecimiento", lo que implica afrontar la situación con nuevos recursos si hacen falta. Pero mientras Alemania quiere frenar la hemorragia de fondos públicos en la economía, EE.UU., Gran Bretaña y otras naciones como Francia creen que es necesario impedir que la crisis -ya devastadora- se convierta en una bomba social por el alza del desempleo.

Las medidas concretas auspiciadas en la declaración de principios del G-8 serán afrontadas en setiembre por el Grupo de los Veinte, que abarca a las naciones industrializadas y de desarrollo intermedio, una de las cuales es la Argentina. El G-20 tendrá que establecer cuales son las medidas de regulación financiera y de financiación a traves de los organismos multilaterales de crédito como el FMI y el Banco Mundial.

La declaración destaca que las medidas de los gobiernos para sostener la economía con un aluvión de recursos "han tenido un impacto sobre las finanzas públicas". Preocupados por las consecuencias a mediano plazo, en el G-8 prometen "asegurar la sostenibilidad fiscal a mediano plazo".

Para ello se ratifica la asistencia del FMI que deberá preparar las "estrategias de salida" a fin de estabilizar las finanzas públicas, una vez que la recuperación de las economías mundiales esté asegurado. Amplios sectores económicos temen que el mundo deba afrontar en el futuro un período de muy fuertes tendencias inflacionarias.

Las potencias industriales insistieron en el texto de la declaración del G-8 sobre la crisis global en reclamar que la lucha a la evasión fiscal asuma dimensiones internacionales. "No podemos tolerar que grandes cantidades de capitales sean escondidos para evadir el fisco", por lo que se mantendrán y ampliarán las "listas negras" de los paraísos fiscales. El G-20 que se reunirá en Pittsburgh en setiembre deberá establecer "ulteriores pasos" para mejorar la lucha contra la evasión fiscal y promover la repatriación de los capitales.

Los líderes de los Ocho llegaron hasta el centro de la ciudadela de 45 hectáreas de la escuela de la Guardia de Finanzas de un suburbio de esta ciudad semidestruida por el terremoto del 6 de abril -que costó 300 muertos y 70.000 evacuados- a bordo de pequeños autos eléctricos de color blanco y decorados con las banderas de sus países. Los esperaba el premier italiano Silvio Berlusconi en unos salones decorados con estupendas estatuas y pinturas.

Las deliberaciones del G-8 comenzaron con un almuerzo en el que la atención de todos se concentraba en el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los otros líderes son los gobernantes de Alemania, Gran Bretaña, Japón, Francia, Italia, Canadá y Rusia.

Durante la cena se discutieron los temas políticos que preocupan a los ocho. Trascendió que habrá una declaración "vehemente" sobre Irán y Corea del Norte, dos países díscolos que pueden desarrollar armamento atómico, que se conocerá hoy.

Los líderes mundiales también hablaron discretamente del inesperado baño de sangre en China por la represión a la minoría musulmana del Xi Quiang, que obligó al presidente chino, Hu Jintao a regresar a su país desde Italia y a no participar de los encuentros de la reunión cumbre.

En la declaración final, las potencias ratificaron su empeño para mantener los compromisos asumidos en las cumbres de Washington y Londres a fin de reformar las reglas financieras del capitalismo y hacer más firmes los controles sobre el manejo de los grandes fondos y los ingresos de los grandes managers. "Para asegurar una reactivación económica durable es necesario sanear el sector financiero estabilizando los mercados y reglamentando la actividad bancaria", afirma el documento.

La declaración hizo exhortaciones en favor de concluir casi una década de negociaciones para liberalizar el comercio mundial.

Hoy el G-8 se ampliará a las potencias emergentes: China, India, Brasil, México, Sudáfrica y Egipto que ha sido invitado por Italia por ser el país árabe más grande

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