Un significado especial

Por Fernando Laborda

No fue un acto rutilante ni contó con la masiva concurrencia característica de los actos del campo durante la pelea con el Gobierno por la célebre resolución 125. Sin embargo, el encuentro de ayer en el Rosedal tuvo un significado especial: por primera vez en la era kirchnerista estuvieron juntos empresarios del sector agropecuario y de la Unión Industrial Argentina (UIA), entidad que hasta no hace mucho tiempo se cuidaba de confrontar posiciones con las autoridades nacionales.

Si a eso se suma el apoyo que otros grupos empresariales, como la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), le otorgaron a la manifestación de ayer, puede advertirse la magnitud de los sectores económicos que hoy reclaman fuertes rectificaciones al Poder Ejecutivo Nacional.

Fuera de ese dato para nada menor, más valioso que cualquier controversia en torno de la cantidad de asistentes al acto de Palermo, queda el mensaje central que los dirigentes rurales transmitieron a los referentes de la oposición, justo en el día en que se produjo la renovación del Congreso.

Ese mensaje no estuvo exento de autocríticas. El titular de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, lamentó que la oposición se relajara después de la histórica votación sobre las retenciones en el Senado, a mediados de 2008. Dijo que la opinión pública creyó que el campo ya había ganado y, así, se cayó inexplicablemente en un bache.

El mismo bache con el que tropezó la oposición después de la victoria electoral del 28 de junio pasado, consecuencia del exitismo. Se impidió el robo de las urnas, pero no se pudo impedir el robo del resultado, como concluyó Biolcati. Fue, paradójicamente, en el período comprendido por aquellos comicios y el mes en curso cuando el oficialismo más avanzó en el Congreso, aprobando leyes como la de medios audiovisuales, la de prórroga de la emergencia económica y la de reforma electoral.

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Hubo desde el campo cuestionamientos a los gobernadores provinciales que callan sus demandas al gobierno nacional para ser favorecidos a la hora de la distribución de fondos, actitud que el titular de Confederaciones Rurales Argentinas, Mario Llambías, calificó de "cobarde".

Se trató de un ataque a fondo al estilo K, para el cual toda persona tiene su precio y es, por consiguiente, manipulable.

Y no faltó una durísima y desafortunada crítica a Daniel Scioli: "No hay que descabezar a la policía, sino a la gobernación", señaló Biolcati, quien luego del acto aclaró que no pretendía desestabilizar al gobernador, sino que éste modificara su cabeza, esto es, su modo de pensar.

El camino que el campo le sugirió a la oposición política quedó claro en boca del líder de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi. "También las entidades del campo teníamos históricas diferencias. Y pese a eso nos pusimos de acuerdo", apuntó. Hoy, las une algo más que el espanto a los Kirchner. ¿Lograrán algo parecido los legisladores nacionales no oficialistas que desde ayer le dan forma al nuevo Congreso?

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