Un año signado por problemas y escándalos

Un año después de que Cristina Kirchner ganara las elecciones presidenciales en primera vuelta, el próximo martes mostrará una cara muy distinta del kirchnerismo.

En estos 366 días la Presidenta perdió entre 20 y 25 puntos de popularidad, convirtió su principal fortaleza (la economía) en su mayor problema y se peleó con dirigentes, sectores sociales y hasta gobernantes extranjeros que la habían ayudado a llegar al poder con relativa tranquilidad.

Para encuestadores y analistas políticos consultados por LA NACION, su primer aniversario como presidenta la encuentra con una coyuntura más complicada, un país más desconfiado y menos amigos que un año atrás, pero en medio de un operativo para aggiornar su gobierno y amigarse con la opinión pública.

Algunos se animaron a decir que si la elección se repitiera hoy, Cristina Kirchner ya no ganaría en primera vuelta, pero aclararon que si la oposición siguiera fragmentada como en 2007, la Presidenta se impondría en el ballottage. Sobre 2009, nadie hace pronósticos, pero aportan dos elementos: el resultado dependerá de si la oposición decide unirse o no, y del temor que provoque la crisis que se avecina.

?La Presidenta está en una situación más débil que al ganar, tiene menos apoyos y el país está más complicado, lo que significaría menos votos?, opinó Manuel Mora y Araujo.

Para el analista, el 60% de aprobación que Cristina Kirchner tenía cuando llegó al poder bajó al 40%. Traducido en votos: no le alcanzaría para ganar en primera vuelta, aunque sí en el ballottage.

?Sufrió una erosión importante de su imagen, aunque conserva un apoyo todavía significativo?, consideró Sergio Berensztein, de Poliarquía. Según esa consultora, apenas asumió, la popularidad de la Presidenta trepó a 56 puntos, bajó a 20 en lo peor del conflicto con el campo y hoy se ubica en 30 puntos.

Para Carlos Germano y Asociados, la imagen presidencial en la provincia de Buenos Aires cayó de 59 a 42 puntos en el último año.

Buscando las razones de la caída, los analistas coincidieron en marcar la inflación y la pelea con el campo como los temas que más perjudicaron al Gobierno. Esas dos cuestiones golpearon la economía, pilar de la gestión de Néstor Kirchner, que terminó convirtiéndose en un problema para su esposa, aún antes de que la sorprendiera la crisis financiera global.

También señalaron al ?doble comando? con Kirchner, las dudas sobre el Indec, las diferencias entre la agenda de la campaña y la de la gestión y el desgaste de arrastrar un gabinete heredado de su esposo como factores perjudiciales.

?Estilos de gobierno que se veían como expresión de autoridad en Néstor Kirchner se interpretaron como gestos de soberbia y autoritarismo en su esposa?, agregó Graciela Römer. ?Se pelearon con la clase media, azuzaron a los formadores de opinión y la política tan intensa cansa rápido?, sintetizó Jorge Giacobbe.

A pesar del negro balance, los pronósticos le dan a la Presidenta el beneficio de la duda y ven signos de recuperación. ?Hay cambios en la manera de relacionarse con la gente y mucho más protagonismo y actividad de Cristina Kirchner?, elogió Analía del Franco, de Analogías. ?Vemos una ingeniería infernal para recuperar la relación con la opinión pública?, coincidió Giacobbe.

Para Römer, ?Lula da Silva y Bachelet se levantaron de caídas similares cuando empezaron a responder a las expectativas de la gente?.

Sin embargo, con la estatización del sistema de jubilaciones, se avecina una nueva pelea, y nadie se arriesga a predecir con cuántos golpes terminará el Gobierno.

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