Sigilosamente, el Banco Central instala un nuevo piso para el dólar en $ 3,50

El billete cerró en $ 3,49 y revivió el volumen con más de u$s 450 millones negociados. La estrategia sería convalidar alzas moderadas para no generar nerviosismo en la gente
En el último tiempo, al mercado le costó entender (y predecir) la estrategia del Banco Central. Cuando el dólar tenía tendencia bajista, lo hacía subir; pero cuando la “fuerza” del mercado empujaba hacia abajo la cotización, la autoridad monetaria salía a sostenerlo. Algo de eso se vio ayer cuando la divisa tenía como destino cerrar un poco más abajo que el día anterior. En el tramo final aparecieron los exportadores ofreciendo billetes verdes y fue allí que el Central decidió salir a jugar su partido: según calculan en las mesas de los bancos, Martín Redrado se llevó entre u$s 60 y u$s 80 millones impulsando el valor del dólar. El billete en las casas de cambio cerró en $ 3,49 mientras que en el circuito mayorista llegó a $ 3,475. Casi la totalidad de los operadores consultados creen que el accionar del Central tiene una sola lectura: el piso del tipo de cambio tiene que ser más alto. ¿En $ 3,50 y quizás algunos centavos más? Ese sería el paso obvio en los próximos días llegando a fin de mes, pero –otra vez– a la hora de los pronósticos quienes están en el día a día se cubren con una típica frase: “Sí, llegará a los $ 3,50... pero después veremos”. Por lo pronto, desde el 22 de diciembre pasado –cuando la gente estaba preparándose para las fiestas de fin año y daba por terminado el 2008– hasta la actualidad, el dólar trepó seis centavos.

Despistando a la calle

Sucede que en las mesas de los grandes bancos elaboran distintas teorías acerca de los próximos movimientos del Central. “El rango de $ 3,50-$ 3,53 máximo es un cierre de mes cómodo para el BCRA. No creo que le sirva abajo de lo que está actualmente. Pero, como ya ocurrió, son impredecibles. Pueden querer hacerlo bajar ni bien comience febrero para demostrar que hay una flotación administrada y que no se convalida cierto precio. Claro que todos los meses va a cerrar más caro que el mes anterior pero en el medio puede pasar de todo. Creo que van a tratar de que la gente se vaya acostumbrando de a poco a que el $ 3,50 es el nuevo piso del dólar. Cuando esté internalizado, van a llevarlo de la mano... escalón por escalón”, argumentaban desde una entidad privada.

Lo gradual de la suba calza perfecto con una incipiente recuperación de la demanda que ni siquiera se sostiene en forma pareja durante toda la rueda. Para Gustavo Quintana, operador de López León Brokers, “hoy está cómodo el Central operando en este mercado”. “Creo que los movimientos del tipo de cambio se van a dar en forma de serrucho, con tendencia al alza, pero no linealmente”, dice Quintana. De todas formas, para lo inmediato, en las mesas hay algo que está muy claro. Si la suba del dólar se instala en la calle, es muy probable que dejen de convalidar (o como ayer, de impulsar) la suba y empiecen a desinflarlo. Se sabe, hay muchos que se “cuelgan” cuando la divisa se mueve hacia arriba, y es precisamente a éstos los que Redrado termina “aleccionando”.

Por ahora, repiten en la city, la suerte del dólar está en las manos de la autoridad monetaria. No ven excesiva presión por parte del público, y si bien los controles “cuasi policiales” que se ejercieron a ultranza el año pasado aflojaron, los billetes paralelos no son tan demandados. De hecho, el dólar “arbolito” o blue está en $ 3,53 mientras que el denominado “contado con liquidación” (operación por la cual se compran activos en el país y se venden en el exterior para fugar capitales sin pasar por el mercado formal de cambios) ronda los $ 3,60. Este dólar cotizó a $ 4 en lo peor de la crisis y su spread con el valor spot era mucho más alto, demostrando el apetito que había (hoy no tanto) por retirar capitales del país.

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