Sierras Bayas: polémica por la ordenanza que limitará la circulación de camiones

El industrial y transportista Cruz Omar Pavone decidió tomar la palabra ante sus vecinos, explicar conceptos y adelantar ideas para que la medida no resulte tan conflictiva a los distintos intereses involucrados.
El gobierno municipal anticipó el viernes último la entrada en vigencia de una ordenanza que, por motivos de organización territorial, prohibirá circular por Sierras Bayas a camioneros cuyos equipos estén radicados en otras localidades del país. Esos vehículos deberán seguir otras rutas para llegar a las canteras en las cuales deben cargar, según se anunció desde la Delegación Municipal, con profuso reparto de volantes explicativos.

La excepción estará dada para aquellos que se dirijan a la cementera o de los transportistas que residen en el pueblo, quienes deberán tramitar una oblea gratuita identificatoria (ver recuadro aparte). La medida motivó de inmediato dos corrientes de opinión en la comunidad: una mayoritaria de consenso porque es sabido el daño que a la larga dichos transportes cargados producen en el pavimento.

Pero también surgieron las voces de reclamo de aquellos que ven afectados sus intereses comerciales, llámese gomerías, casas de comida, talleres y estación de servicio, entre otras, incluso con la realización de acopio de firmas de quienes se oponen a la medida. Estas firmas piden a Eseverri "el libre tránsito de todos los camiones" por los recorridos habituales (los cuales detallan), además de expresar otras consideraciones dirigidas al Intendente.

A su vez, la entidad de "vecinos autoconvocados", que siempre vela desde su visión comunitaria por la problemática local, salió a abanderar la lucha mediática subrayando especialmente el daño a producirse en los conceptos "comerciales" mencionados en el párrafo anterior, destacando la idea de que "los camiones que pasan le dan vida al pueblo" y que la medida municipal "no fue consensuada". También en el ambiente local se culpa a algunas personas o empresas de la localidad "como que son los promotores de este accionar de la Municipalidad".

Ante el cariz que está tomando la situación, un empresario del ramo canteras y transportes decidió "darle voz" al problema para aclarar algunos temas.

Cruz Omar Pavone es un hijo de la localidad, desde siempre anduvo entre las piedras de la cantera a través de una tradición familiar y conoce muy bien los "temas" de Sierras Bayas. "Este problema es delicado, porque afecta intereses de mucha gente -incluso de los choferes de acá que manejan camiones de afuera y que no podrían venir a sus casas, por ejemplo-, pero también era necesario rescatarlo y ponerlo en discusión", dice Pavone, aclarando que no es cierto que la Comuna tomó esta resolución entre "gallos y medianoche" como dice la gente: "Se hicieron varias reuniones (ver recuadro aparte) con los sectores involucrados, canteristas, transportistas, entes turísticos e instituciones sociales, para coordinar las medidas". El empresario sólo lamenta "que no se convocó a los comerciantes a esas reuniones", aunque los afectados son puntualmente rubros ya nombrados relacionados con el transporte y los transportistas.

Pavone propone esperar un poco "para implementar esta medida en forma definitiva", darle tiempo a la crisis que se desinfle "y nos permita volver a la plena producción a todos", entonces sí "podría aplicarse la medida de las obleas porque puede llegar a ser importante en cuanto a ordenar el tránsito" y a la vez les daría tiempo a los comerciantes a "adaptarse a este nuevo mapa en el movimiento local, trasladándose a los lugares cercanos a las canteras adonde se concentrarían los transportistas, y tal vez la Comuna podría subvencionar un poco ese traslado", asegurando que "son casi 400 los camiones ajenos a la localidad que pasan por el pueblo diariamente".

Esta cifra tiene su significado en dos direcciones. Porque es un movimiento muy importante, pero a la vez muy conflictivo en cuanto a tránsito -considerando que es "de paso"- y a la rotura de los pavimentos -incluso del tramo de acceso desde la ruta, que está sufriendo serias roturas en sus casi 5 kilómetros-. Pero, de estos 400 camiones que llegan, lo verdaderamente valioso es establecer cuántos paran y hacen gastos en el pueblo; ésa es la cifra que vale. Además, un porcentaje no determinado de esos movimientos se realizan en horas de la noche, cuando el comercio no está funcionando. Lo que sí considera posible Pavone es "la creación de alguna comisión evaluadora de estos temas" y como muy necesario "lograr la playa de camiones, para guardar los transportes y en especial los acoplados. Ello es imprescindible", agregando que "no puede ser que hace dos décadas que se está dando vueltas a ese tema". Y estima que "en la playa o en cercanías a ella, podría haber gomería, casa de comida, lavaderos, vigilancia, un montón de puestos de trabajo", pero en tanto "cada uno pone los camiones en la calle y eso sí que es problema", incomodando a los vecinos e incluso por el robo de baterías y gomas como ha ocurrido en los últimos tiempos.

Pavone insiste en que una espera prudencial de esta medida "aquietaría las aguas y después se vería cómo sigue la cosa". Cree que "el Municipio trata de hacer bien las cosas, pero es difícil dejar a todos conformes", aunque recalca que "lo de las obleas no fue improvisado, ya se venía anunciando y son gratuitas. Lo que sucede es que para que te las otorguen hay que presentar documentación un poco complicada. También hay que probar, porque tal vez cuando nos acostumbremos a este nuevo planteo sin camiones ajenos, por ahí descubrimos que no es tan malo", sólo que "no es el momento adecuado para largar el ordenamiento, principalmente por la crisis".

Pavone también hace referencia a que "en nuestro caso, pequeñas pymes mineras, seguimos invirtiendo con optimismo y manteniendo las fuentes de trabajo, en estos momentos de poca actividad, en donde el fantasma de la desocupación todavía no está presente, pero que necesita un horizonte de reglas de juego muy claras, para darle sustentabilidad a la actividad".

Entonces concluye que "lo que hoy es temor de los vecinos, comerciantes, y otros por una resolución de paso de camiones, será mañana con mucha mayor fuerza, por la declinación o cierre de nuestras empresas por no tener bien clara una decisión de explotación de los yacimientos que necesitamos para la continuidad de la actividad".

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