"Me siento como la concubina que legalizaron"

Reivindica la decisión de su esposo de hacerla funcionaria recién después de trabajar desde el llano / Insiste en que la gestión municipal es buena /Dice que Giacomino no traicionó a Juez: "Sólo tienen diferencias políticas".
Gabriela Almagro viene trabajando "en las sombras" cerca de las escuelas municipales de Córdoba desde hace dos años. Pero su condición de primera dama tomó otro perfil días atrás, cuando su marido, el intendente Daniel Giacomino, la sumó como directora de Educación y Cultura, a un gabinete donde también está su hermana, Marcela Almagro, como secretaria de Salud.

–El propio Giacomino es muy autocrítico con su gestión y dice que se "la lleva a marzo", pero usted opina lo contrario, ¿por qué?

–A mí, hoy, la ciudad no me duele tanto como al intendente. Para mí la gestión no ha sido mala, porque uno tiene que evaluar globalmente las cosas. Creo que si se analiza la situación en la que ha tenido que gobernar, con el presupuesto que tuvo y las obras que se han realizado, no me parece una mala gestión. Tengamos en cuenta, nada más, el conflicto con el Suoem. En 12 años en Hemoderivados, mi marido no tuvo un solo día de paro.

–¿Interpreta que la pelea con el Suoem tapó cosas que se hicieron o que directamente impidió hacer?

–Las dos cosas. Sin dudas que la noticia en esos tiempos es únicamente el conflicto y eso genera que las cosas buenas que se hacen no sean noticia.

–¿Coincide con la idea del intendente respecto a que si no se da primero la pelea para bajar el gasto salarial no hay chances de gobernar?

–Mire, yo administro el dinero en mi casa, y si a mí se me va un porcentaje altísimo en la señora que cuida mis hijos ¿qué me queda para avanzar? Entonces, bueno, uno tiene que ordenar los números, para poder hacer también otras cosas.

–Otra mirada marca que en esa disputa Giacomino se desgastó demasiado en proporción al ahorro real que logró. ¿Valió la pena?

–No conozco exactamente los números y no quiero ser imprudente en eso. Lo que sí creo es que en cualquier orden de la vida, cuando uno defiende algo que es justo, muchas veces va a sufrir consecuencias que no son las óptimas, pero igual hay que defender los principios de uno.

–En el último conflicto corrió la versión de que usted tuvo algún protagonismo para destrabarlo. ¿Fue así?

–¡Se han dicho tantas cosas, tantas mentiras! Algunas hasta se las he tenido que explicar a mi mamá, por ejemplo cuando me llamó para recriminarme que era la última en enterarse de que yo iba a ser candidata a diputada, según publicaban varios medios. Lo dijeron y nadie me consultó a mí si era cierto o no. Y con respecto a lo del gremio, jamás tuve ningún contacto con ellos.

–Por ahí a esas cosas no las hace públicas usted, pero sí gente que está con usted.

–Bueno, yo aprovecho la oportunidad para aclarar, porque por ahí pareciera que mi vocero es el señor (Amado) Nazrala, de la Agrupación 25 de Mayo, pero ese es sólo un grupo de gente que acompaña al intendente. Yo voy a acompañar a todos los que quieran hacer algo por la ciudad, pero eso no implica para nada que sean mi sostén político o algo así.

–Su llegada al gabinete ¿implica formalizar una tarea que antes venía desarrollando sin cargo o tiene otras aspiraciones? Pocos la imaginan acotada sólo a Educación.

–Hoy me siento como la concubina que la legalizaron (risas). Me ha pasado con maestras, que me mandan mensajes que por primera vez un intendente hizo al revés: en vez de poner en un cargo a la mujer, primero hizo que conociera el paño, que lo trabajara, y que después se ganara el lugar. Mi función va a ser en Educación y Cultura; en lo político, voy a seguir siendo la militante que soy desde los 18 años.

–¿Pero tiene otras expectativa dentro del gabinete?

–No. Voy a seguir donde estoy, lo cual no quita que ayude en otras cuestiones. Tampoco eso no significa que esté, por ejemplo, en reuniones de gabinete, donde tienen que estar los secretarios. Nunca participé en esas instancias. Por supuesto que como en cualquier matrimonio, yo opino y mi marido también opina de mis cuestiones, pero eso no significa que las decisiones pasen por lo que yo diga.

–¿Como está Giacomino anímicamente después de ver que un 86 por ciento rechaza su gestión?

–Salvo que las haga gente de mi extrema confianza, no me guío por encuestas. Mi termómetro es la calle, la gente, y sinceramente me gustaría que alguna vez puedan compartir lo que yo veo, de sacarlo al intendente a la calle y ver cómo lo trata, lo saluda y lo respeta la gente. Respecto al ánimo de "Giaco", lo conozco bien: su frente interno es su familia; si eso está bien y la familia lo acompaña en sus decisiones, va para adelante.

Edad: 39 años.

Estado civil: casada con Daniel Giacomino

Hijos: Maximiliano, Guillermo y María Lourdes.

Profesión: estudió Ciencias Químicas, pero no completó la carrera. Militó en Franja Morada en la UNC y ocupó luego varios cargos en esa casa de estudios. Se desempeñaba en el área de Protocolo del Rectorado, pero días atrás asumió como funcionaria de la Municipalidad de Córdoba. Al jurar, eligió hacerlo por su marido el intendente.

Lugar de nacimiento: Córdoba.

El dato: es muy creyente y ferviente religiosa.

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