Siempre protagonista

La historia de la rivalidad de Maradona frente a los brasileños cuenta más de tres décadas, en las que el duelo con Dunga se repitió varias veces
ROSARIO.? "Este es un partido en el que me gustaría jugar a mí", dijo Diego Armando Maradona.

Y la frase, que salió de la boca de quien hoy es DT del seleccionado argentino pero más del corazón de quien nunca dejará de ser futbolista, resume mejor que nada lo que para él significa enfrentarse con Brasil.

Han pasado más de 30 años desde que se plantó por primera vez frente a esa clásica camiseta y aquello fue algo diferente a lo que sucederá esta noche. Por entonces, 31 de enero de 1979, Diego era el conductor de un juvenil equipo que, en el Centenario de Montevideo, ganaba 1 a 0 en el cierre del Sudamericano y se preparaba para ser el mejor del mundo en su categoría. Ahora, Diego es el entrenador de un equipo que busca con desesperación un triunfo en el Gigante de Rosario para allanar el camino hacia Sudáfrica 2010.

En el medio, en esa película que es la vida de Maradona, ha habido infinidad de escenas con la Argentina y Brasil vinculadas. Si el estilo de sus duelos con los ingleses ha sido dramático, el de las confrontaciones con los brasileños tiene algo de romántico? Lágrimas y sonrisas no faltan en ninguno.

¿Cómo olvidar el viaje iniciático a Río de Janeiro? El 9 de abril del mismo ?79, invitado por El Gráfico, conoció en Río de Janeiro al hombre al que heredaría: fue la primera vez que se sentó con Pelé. No sería la última.

El 25 de junio, en el primer aniversario del Mundial que él no pudo disfrutar como jugador, fue verdugo, por primera vez, de un brasileño: para Resto del Mundo atajaba el polémico Leão, víctima de un golazo que provocó un festejo eterno.

Fue, para Diego, su 10° partido en la selección. Y el siguiente sería el 1° contra Brasil. Tenía sólo 18 años aquel 2 de agosto, en Río, cuando cayó 2-1.

El 4 de enero de 1981, otra vez en el Centenario pero por el Mundialito, les gritó un gol por primera vez, el del 1-1.

En España 82 llegaría el primer duelo en un Mundial. Para Diego, bajo la presión de empezar a demostrar quién era, todo terminó 5 minutos antes del final: un planchazo sobre Batista significó la tarjeta roja y el 1-3, la eliminación.

Habrían de pasar siete años para intentar una revancha. Y no fue posible: el 12 de julio de 1989, en el Maracaná, cayó 2-0 por la Copa América, sin atenuantes. ¿Quién era el volante central del rival, que finalmente sería el campeón? Dunga.

En Italia 90, hubo un nuevo cruce mundialista. Y no fue uno más. En Turín, por los octavos de final, su maltratado tobillo, inflamado hasta confundirse con una pelota, no le impidió hacer un pase mágico para una mágica definición de Caniggia. Había sufrido la selección el partido, pero más sufrieron después sus compañeros del Napoli, rivales en la ocasión: Alemão fue acusado de complacencia con su líder en el calcio. ¿Quién lo acusó? Dunga.

Diego no volvería a la selección hasta 1993, cuando fue convocado por Alfio Basile. El 17 de febrero fue elegido el mejor futbolista argentino de la historia. Y al día siguiente, como celebración del Centenario de la AFA, jugó en el Monumental con Brasil. En el 1-1 tuvo a su lado, en la mitad de la cancha, a quien hoy tiene a su lado, en el banco de suplentes: Mancuso.

El 23 de marzo de 1994, en la recta final hacia el Mundial de EE.UU., se puso por última vez la albiceleste para enfrentarse a la verdeamarela. No la transpiraría ni un minuto: en Recife, vio el 0-2 desde el banco, tal cual había acordado con Basile.

A partir de entonces, su rivalidad con Brasil empezó a pasar por otros escenarios. Y no siempre fue rivalidad.

El 6 de febrero de 1998, le contó a O Globo TV que estaba en negociaciones para jugar en Santos, justo en Santos, y se candidateó para... ¡dirigir al scracht!

El 24 de febrero bailó en el sambódromo de Río y elogió a Romario, uno de sus preferidos. Y el 26 de mayo, con el Mundial de Francia a la vista, declaró que sus favoritos eran Italia y Brasil.

El lunes 6 de agosto de 2005, con una remera que decía I love Argentina, posó con Ronaldinho, a quien calificó de mejor jugador del mundo. Dos días después, disfrutó como hincha del 3-1 en el Monumental, con golazo de Riquelme.

Sería el último triunfo argentino de los últimos tiempos: enseguida llegarían tres derrotas contundentes (4-1 en Fráncfort, 3-0 en Londres, 3-0 en Maracaibo) y un empate en 0 por las eliminatorias.

Una pesadilla, claro. Como el nombre del aviso de Guraná en el que Maradona aparecía con la camiseta amarilla y cantando el himno brasileño.

Diego encontraría el desquite en un ámbito bien distinto: en el palco de Pekín, casi como un asesor espiritual del campeón olímpico que venció a Brasil en las semifinales, y en su querido showbol, donde jugó 5 partidos y no perdió ninguno. ¿A quién tuvo enfrente en varios de esos encuentros? A Dunga, sí.

Un mínimo consuelo ante sus números de cancha grande, donde jugó 6, ganó 1, empató 2 y perdió 3.

Una motivación más para buscar la revancha, ahora como DT, aunque, como él mismo confesó, es uno de esos partidos que le gustaría jugar. Protagonista es, de todos modos y como siempre.

* Diego es o mais grande

Varios integrantes de la generación de futbolistas brasileños intermedia entre Pelé y Maradona no tuvieron complejos en confesar su favoritismo por el argentino. En enero de 2003, Roberto Carlos declaró: "Para mí, Maradona es el más grande. Sí, es verdad, entre los brasileños el ídolo por idiosincrasia es Pelé, O? Rei. Pero a Diego lo he visto jugar y me ha impresionado muchísimo. Es un fenómeno".

Maradona dixit

"Sí, sin dudas [es el partido mas importante como de mi carrera como DT]. Aparte es un partido para jugarlo"

"El año pasado, cuando ganó el premio Ronaldo, lo llamé por teléfono a Messi y le dije que no quiero más segundos puestos? Y ahora va por todos los primeros. Lo que yo le pedí lo está cumpliendo. Y ojalá que la rompa, porque está muy bien, muy rápido, sin dolor? Está bárbaro, ojalá que las cosas le salgan el 50% de lo que le salieron en los entrenamientos"

"Está fantástico? Lo de Verón es increíble. Aparte de estar fantástico como jugador, está bien como tipo. Yo lo conozco desde hace muchísimos años: sigue tan humilde como siempre, pero es pensante, habla con los muchachos, ordena, está pendiente del juego y eso a nosotros nos viene bárbaro"

"Otamendi es un superdotado a la edad que tiene, cómo se comporta, cómo juega, cómo es como chico..."

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