"Siempre espero que Cristina se decida a tomar el mando"

El ex presidente Fernando de la Rúa critica al Gobierno por la falta de diálogo y su política de confrontación. Y sostiene que los radicales tienen que juntarse para volver a ser gobierno en 2011. Elogios para Cobos.
Está alejado de la política, pero la sigue con especial atención. Sus problemas con la Justicia (está cerca de ir a juicio oral por la causa de las coimas en el Senado), no le dan respiro. Tanto, dice, que le cuesta encontrar el tiempo necesario para poder escribir. ¿Escribir? En eso está hoy Fernando de la Rúa, abocado a contar en papel su historia política, de principio a fin, desde aquellos comienzos como senador en 1973, hasta su abrupta salida de la Presidencia, en el epílogo del dramático 2001.

En una entrevista con El Cronista Weekend, el ex presidente radical vuelve una y otra vez sobre el traumático final de su Gobierno y no se cansa de repetir que hoy es víctima de una persecución política.

Lejos de cualquier autocrítica, De la Rúa prefiere hacer foco en lo que él llama los "factores de agresión" que, afirma, se unieron para forzar su salida anticipada del poder: Duhalde, el FMI, el gobierno de los EE.UU. la herencia recibida, la prensa, las burlas hacia su figura... En su sesgada versión de los hechos y a casi ocho años de su caída, reconoce un solo error: "Tuve un gabinete inicial de primeras figuras, pienso que hubiera hecho mejor en poner gente leal, que cuidara menos su imagen y se jugara un poquito más".

l ¿Cómo tomó el revocamiento de su sobreseimiento en la causa por la muertes de 2001?

- El ciudadano común piensa que la revocatoria al sobreseimiento puede significar un procesamiento, de ninguna manera. Estoy con falta de mérito y lo único que hay es una demora del sobreseimiento porque ordenan medidas adicionales para ver si pude haber tenido intervención en alguna decisión...

l Convengamos que tuvo responsabilidad política...

- La he asumido en mi renuncia. Por eso y por la situación económica. Una cosa es la responsabilidad política y otra la penal. No ordené los operativos y no estuve a cargo... Los golpistas de la provincia de Buenos Aires son los que deben ser investigados: Duhalde, Ruckauf, lamentablemente con la complicidad de algunos radicales.

l Más allá de este tema, está a punto de ir a juicio oral por las coimas en el Senado. ¿Cómo lo vive?

- Se ha presentado un recurs

o. Ese fallo es esotérico, contradictorio porque demostré acabadamente que la reunión eje de la decisión del juez no existió (N de R: el encuentro denunciado por el arrepentido de la causa, Mario Pontaquarto, donde se habría decidido el pago de las coimas a senadores para aprobar la flexibilización laboral). Ahora los jueces están resolviendo por opiniones de terceros, pero ése no es el procedimiento de la Justicia que es valorar prueba independiente. Álvarez, que siempre dijo que el presidente no tuvo participación, y después en el operativo que hicieron con Alberto Fernández y Pontaquarto empieza a decir que el presidente debía saber. Entonces, sobre esta opinión se funda un procesamiento que es bastante grave porque por opiniones se han hecho cosas trágicas a lo largo de la historia. Es una persecución que padezco.

l ¿Por qué motivo el kirchnerismo querría perseguirlo?

-El interés concreto de Alberto Fernández era por su amistad con Chacho para dar una explicación a su renuncia que fue repudiada por la gente. No nos olvidemos que Fernández está unido a Vilma Ibarra, hermana de Aníbal y muy amiga de Chacho. Y si uno ve cómo ese día salen los dos a hablar por todos los medios y decir que se ha descubierto lo más grave de los últimos tiempos. Y la frase de Fernández es elocuente: "esto es la reivindicación de Chacho".

l Para armar tal operativo se necesita por lo menos la complicidad de la Justicia...

- Complicidad o presión. Todos saben que en la Justicia no hay auténtica independencia y que falta coraje para decir las cosas como son. Le temen a los gobiernos, a la prensa, al qué dirán y entonces los fundamentos de los fallos se escriben después de adoptar una decisión política. La cosa es no largar nunca la piola con la que te tienen atado del tobillo.

l Pero la Justicia avanza también contra funcionarios de este mismo Gobierno...

- La prueba es lo que les costó, bastante demoraron. Lo que tienen que contar son cuántos sobreseimientos dictaron, cuántas causas durmieron, se archivaron o se perdieron... Y hoy mismo, no vaya a creer que estas causas que parecen avanzar tengan el final que debieran. No voy a prejuzgar, pero si miro cómo todas las denuncias de enriquecimiento ilícito contra gente del Gobierno fueron cerradas por sobreseimiento...Eso es el prestablecimiento de cosa juzgada como marco de protección posterior.

l ¿Y qué opina del aumento patrimonial de los Kirchner?

- Supongo que formalmente las cuentas presentadas deben cerrar bien o no lo hubieran hecho público.

l ¿No le llama la atención?

- Veo que a todos les ha llamado la atención, pero no entiendo por qué. Estoy seguro de que resisten un examen contable en lo formal, habrá que ver si algunos aspectos son explicables: el precio de alquiler de uno de los hoteles, por ejemplo. Pero no quiero hurgar. Yo me preocupo porque haya instituciones sólidas de las que son parte los jueces independientes. Y el que no sepa ser independiente, no debería ser juez.

l ¿Cómo vio el resultado de la elección del 28 de junio?

- Hubo un claro triunfo de los que no estaban de acuerdo con el Gobierno. No sé decir cuál fuerza de oposición, porque son varias. Pero el desacuerdo con el Gobierno fue claro. Me parece que el Gobierno no recogió el mensaje o, por lo menos, lo entendió pero quiso redoblar la apuesta profundizando lo que llama "el modelo". Pero no puede ser modelo enfrentar al campo o dividir a la sociedad.

l Hoy estamos en recesión, la pobreza crece, se habla otra vez de cuasimonedas. ¿Es comparable esta situación con el 2001?

- Hay diferencias. En 2001 teníamos crisis regional, enfriamiento de la economía en los EE.UU., devaluación previa en Brasil... La diferencia entre mi situación y la de hoy es que siempre me debatí en la carencia. Hoy, en cambio, el país estuvo en una etapa floreciente, de gran recaudación, de gran valorización de nuestros productos y lo grave es no haber aprovechado eso. No se tomaron los resguardos para los días malos y hoy estamos mal. Porque coincido con la Iglesia en que ha aumentado la pobreza, la inflación. En mucho ha incidido el estilo político de los gobernantes.

l ¿Atribuye la crisis actual más a un estilo político que a las variables económicas?

- Lo peor de una crisis es no reconocerla. Vivir en una ficción, negar la pobreza, negar el desempleo, la situación exacta porque eso lleva a una mala asignación de los recursos. En mi Gobierno, aún frente a ese cuadro de crisis, hicimos los mayores esfuerzos, se había bajado la pobreza, mejorado el empleo. Claro, después cuando se unieron todos los factores de agresión y eso influyó en el crédito del país, en la capacidad de endeudamiento. Era clara la intención de Anne Krueger y de (Horst) Köhler, hoy presidente de Alemania, de tirarnos a la zanja. Hoy, estoy seguro de que va a haber ayuda del FMI, que ha cambiado. Después de la experiencia argentina se dieron cuenta del desastre que habían generado...

l Al menos en su visión del FMI coincide con los Kirchner...

- Sí, coincido en que el Fondo fue un desastre, sobre todo la política republicana. Mi obsesión entonces era no caer en default. Por eso emprendimos un canje de deuda, pero se unían los del Fondo con el peronismo de la provincia de Buenos Aires que quería voltear al Gobierno. Así que ahí trabajaban juntos. Y en eso estaba también Kirchner. Porque en el mismo propósito destituyente, como lo llaman ahora, estaba Kirchner como parte del peronismo. Es decir, en aquel tiempo era aliado del Fondo en cuanto a hostigar a mi Gobierno...

l ¿Kirchner fue parte de ese complot que usted denuncia?

- No digo eso. Pero en definitiva, Kirchner fue el candidato de Duhalde. Si no estaba de acuerdo, al menos fue beneficiario.

l ¿Y qué opinión tenía de Kirchner entonces?

- Se tensaba la relación porque las restricciones financieras obligaban a replantear permanentemente con los gobernadores los giros de fondos. Pero como Santa Cruz tenía mucho, Kirchner siempre se oponía a cualquier acuerdo y se creaban dificultades muy serias. No se olvide que Menem había dejado preparado un país difícil. Tuvo la habilidad de ir escalonando las elecciones y asegurarse mayoría de gobernadores y senadores del PJ.

l ¿Hoy que haría distinto? ¿En qué se equivocó? ¿Por qué terminó como terminó?

- Porque las impaciencias alimentadas por los que aprovechan la libertad de prensa para destruir genera expectativas insatisfechas y entonces se culpa enseguida al Gobierno y seguro no pude convencer a todos de la situación. Confié demasiado en el patriotismo de la gente. La gente se olvida del país que recibí y piensa que el endeudamiento lo creé yo, la recesión la creé yo.... Pero es muy difícil cuando se tiene en contra al gobierno de los EE.UU. y al FMI.

l ¿Imagina que Kirchner va a correr la suerte judicial de usted cuando deje el poder?

- El otro día Zaffaroni dijo que él no quería cargos ejecutivos porque ir después a la Justicia en la Argentina es casi folklórico. Así que...(se ríe). Seguramente quedan muchas cosas abiertas para investigar. Una cosa es que se investigue objetivamente y otra cosa es que se desate una persecución política. Aquí hubo persecuciones políticas, con menos trascendencia la tuvo también Alfonsín. Menem es hostigado también. Para irse ejercitando hacen lo mismo conmigo que he tenido menos influencia y hoy tengo menos predicamento y presencia política.

l ¿Y a Cristina Kirchner como la ve al frente del Gobierno?

- Yo siempre la admiré mucho porque la conocí como legisladora. Tenía coraje, fuerza, capacidad. Siempre espero que se decida a tomar el mando. Ella es una mujer muy inteligente, brillante, y pienso que sería bueno que se decida por un rol principal. No hace falta que no consulte con su marido, que además es su jefe político, pero que tome el rol principal que es lo difícil de la Presidencia, tomar las decisiones. Creo que la Presidente es ella pero, en las situaciones críticas, ¿quién toma la decisión final? La poca claridad en el punto también crea incertidumbre.

l Me decía al principio que los Kirchner no leyeron bien el resultado de las urnas. ¿Se pierde la capacidad de leer bien la realidad cuando se está en el poder?

- No dije que no leyeron bien, lo leyeron muy bien. Lo que dije es que no entendieron el mensaje para cambiar ni el cambio. Lo han leído bien, redoblan la apuesta para ver si pueden prevaler.

l A lo que voy es, ¿provoca ensimismamiento el poder? Da la sensación que el Gobierno mira otro canal...

- No es que mire otro canal, considera que deben dejar plantadas sus señales antes de que cambie el Congreso, ocupar el espacio político. Observo que atacan a los medios con estos proyectos y éstos más los publicitan. Eso es ocupar el espacio político, hacer sentir que la política la están dirigiendo ellos. Es una estrategia para recuperar predicamento, aunque las encuestas dicen que bajan en la opinión. La otra sería "los llamo a dialogar, trato de conciliar". Pero para dialogar hay que ceder cada uno un poco y me parece que en su concepción del poder, ceder es debilitarse.

l Y en este esquema, ¿qué debería hacer la oposición?

- Los medios atacan, le dan más espacio político a Kirchner y, en cambio, critican a la oposición porque la acusan de estar fragmentada, de no ocupar su lugar. Me parece injusto porque la oposición no se presentó nunca como una fuerza única, son distintas manifestaciones que ya bastante hacen dialogando entre sí, manteniendo sus principios. Todavía no son una fuerza organizada ni su misión era designar ya a un líder que enfrentara al Gobierno. La oposición está actuando de la única manera posible, diciendo las cosas que no tienen el espacio ni la repercusión suficiente que merecerían en el tiempo que se vive y para quienes han ganado sus respectivas elecciones. Lo que está en juego es la esencia de la República, según como se la entienda. ¿Qué es la República? ¿Poder o principios? Y en todo caso, como se conjugan las dos.

l ¿Cree que la UCR puede volver al poder de la mano de Cobos?

- El radicalismo se ha fortalecido, ha tenido grandes éxitos electorales y seguirá creciendo porque es necesario para el país. No quiero hablar de personas, pero debo decir que Cobos merece el mayor respeto de la opinión pública y el mío en especial porque en un momento crítico actuó con coraje, con valor republicano, y eso, en los tiempos que vivimos, merece el mayor de los respetos.

l ¿Le molesta cuando, a modo de crítica, al vice lo comparan con usted?

- Somos muy livianos a la hora de los juicios. Lo hacen algunos "escribidores" que son valientes con el caído y que no se animaron a decir cosas del actual Gobierno cuando estaba en la plenitud del poder. Falta la lealtad de mirar las cosas desde el sentido profundo, los valores republicanos que encarné y lo que significó el deterioro de la imagen por el abuso de la libertad de expresión con las ironías, las imitaciones...

l En esta campaña volvieron las imitaciones...

- Sí, pero de otra manera porque en aquel caso eran deteriorantes y aquí eran para exaltar ciertas figuras. En algún momento con Duhalde intentaron hacerlo y duró una sola vez, algo hubo en el trasfondo que lo impidió. Lo comparan a Cobos conmigo y es injusto porque él demostró un gran coraje republicano y yo me ví en situaciones similares y obré con el coraje republicano necesario frente a situaciones muy difíciles. Después no se vio el resultado, pero hay que ver los factores que influyeron, no culpar a una sola persona como si tuviera el poder por sí misma de provocar la crisis profunda del final. ¡Cómo nadie vio la lucha descomunal que tuvo que afrontar mi Gobierno! Parecieran todos defensores del FMI y otros que ya saben que aquí hubo un golpe civil nunca he visto que digan cómo se unieron con el FMI para crear la crisis institucional que fue tan dañina.

l ¿Qué deberían hacer la UCR y sus aliados para evitar el estigma de ser "una nueva Alianza"?

- Son críticas que se hacen desde un sector del Gobierno. Lo que tienen que hacer es juntarse. Siempre juntarse, con el renunciamiento que significa, fue positivo. El radicalismo tiene en toda su historia experiencias de divisiones que luego se superan y el agua vuelve a fluir por el cauce del río. Todo va a volver al cauce natural porque la raíz del valor radical está en un gran sector del pueblo argentino. Esa es la gran diferencia entre los que cultivan los valores republicanos, la honestidad, y los que entienden la política como ejercicio del poder.

l ¿Qué opina del nuevo protagonismo de Duhalde en el PJ? Algunos hasta lo alientan como candidato a presidente...

- Duhalde ha incidido mucho en los gobiernos. Incidió para llevarlo a Menem al gobierno, luego gobernó la provincia de Buenos Aires, cuya crisis financiera no viene de ahora, no la ha creado Scioli ni siquiera Ruckauf. Incidió en mi llegada porque perdió la elección. Incidió en mi caída porque armó los grupos, hasta habló con algunos radicales. Después lo puso a Kirchner, luego se arrepiente y aparece en el armado de otra alternativa. Responde a un estilo político.

l Muchos piensan que a este país solamente lo puede gobernar el peronismo...

- Hay un libro, "El corralito populista", que analiza por qué desde Frondizi a De la Rúa ningún gobierno no peronista pudo completar su período. Se ha dado así la estructura política argentina. El gran poder del peronismo se basa en los sindicatos, que son parte fundamental de la sociedad. Eso es así en gran medida. Lo importante es un cambio en esa cultura duhaldista de incidir en poner y sacar gobiernos.

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