La siembra de trigo podría ser la menor en más de 100 años.

A poco más de un mes de la campaña, advierten que la caída será un hecho si no bajan las retenciones.
Cuando falta poco más de un mes para el inicio de la siembra de trigo en la pampa húmeda, las perspectivas para el cereal son desalentadoras. Después de haber perdido más de 1,1 millón de hectáreas en la campaña pasada, ahora el cultivo sufriría un nuevo recorte y su área implantada podría quedar como la más baja en más de 100 años. Proyecciones privadas afirman que eso puede ocurrir si no bajan las retenciones al cereal, hoy del 23 por ciento.

Sin estimaciones oficiales aún sobre la próxima campaña, Gustavo López, de la consultora Agritrend, trazó las suyas. El especialista cree que la siembra podría llegar a caer hasta un 10% y ubicarse, versus el último ciclo (fue de 4,5 millones de hectáreas), en 4,05 millones de hectáreas. Con este nivel se trataría del registro más bajo desde 1902/1903, cuando en la Argentina se sembraron 3,69 millones de hectáreas. "No hay registros de una baja tan importante", comentó López.

Entre las causas que impulsarían el retroceso se encuentra, en primer lugar, la falta de señales por parte del Gobierno en cuanto a una baja de las retenciones. Si bien el año pasado se redujeron las alícuotas del 28 al 23 por ciento, en el sector afirman que se requiere un incentivo mayor.

"Sin cambios en las retenciones, parecería como que no hay incentivos para sembrar; los productores están recortando área", explicó el consultor a LA NACION.

Según López, en una proyección más optimista el cereal podría disminuir sólo un 5% en vez del 10 por ciento. En este escenario, el área quedaría en un rango de entre 4,2 y 4,3 millones de hectáreas, pero igual con ese registro se trataría de la menor superficie en 35 años. Ese nivel se registró en el ciclo 1973/1974.

Otros actores del negocio observan una falta de interés por el cultivo. "El productor está enojado; con suerte el área se mantiene; es posible que caiga", afirmó Rodolfo Klein, del semillero que lleva su apellido. Por su parte, Francisco Firpo, director de Nidera Semillas, opinó que aún resulta difícil trazar una proyección sobre la siembra. "Es muy difícil hoy saber cuál va a ser el resultado final de la superficie de siembra de trigo. Aún la seca está teniendo una gran influencia, no se recompuso el agua en los perfiles de suelos de las principales áreas de siembra, los rindes actuales de la cosecha gruesa son menores que lo esperado y el mercado de alquileres de campos está muy parado, por lo que estimamos que durante abril se van a ir definiendo las intenciones de siembra".

De cumplirse la proyección de Agritrend, la Argentina, además, estaría sembrando más de dos veces menos trigo que durante la temporada 1928/1929. En aquella oportunidad, el cereal había tocado un récord de 9,2 millones de hectáreas que nunca más se volvió a repetir.

En realidad, el área con el cultivo ha sufrido un fuerte freno el año pasado. Cayó de 5,6 a 4,5 millones de hectáreas y su producción se recortó un 50 por ciento, con lo cual disminuyó de 16 a 8,5 millones de toneladas.

Números en rojo

Por las retenciones, la rentabilidad del trigo está muy afectada. Según un informe de Guillermo Aiello, de la firma 3-EL Semillas, en la última campaña hacer trigo sobre campos arrendados del norte bonaerense significó un quebranto de 308 dólares por hectárea. Aun con alquileres e insumos en baja, en el nuevo ciclo igual se seguiría perdiendo plata, aunque a razón de 55 dólares por hectárea. Para más datos, según un informe de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), para la nueva campaña hacer trigo en Tres Arroyos, en el sudeste bonaerense ?una de las principales regiones?, arroja un resultado negativo de 38 dólares por hectárea. Esto si se trabaja en campo alquilado y se logra un rinde de 3800 kilos, un nivel importante. Según López, sólo una rebaja de las retenciones mejoraría la ecuación para los productores. "Si se rebajaran las retenciones de trigo del 23% al 10%, la rentabilidad subiría a 196 dólares por ha para los propietarios y a 87 dólares para el que arrienda. Por eso sería necesario en forma inminente, en virtud de la proximidad de la nueva siembra, bajar al menos a esos niveles las retenciones", subrayó López.

En líneas generales, la Argentina está retrocediendo hasta el límite de que ya no es un proveedor confiable en el mercado internacional. Brasil, que llegó a ser un comprador de entre 4,5 y 5 millones de toneladas todas las campañas, está buscando otros mercados. Además, atentos a la caída de la producción argentina, los productores brasileños están aumentando su propia cosecha. De hecho, en el último ciclo saltaron a unos 6 millones de toneladas, apenas 2,5 millones menos que la Argentina.

Otro ejemplo: Uruguay también está incrementando la superficie con el cereal. La campaña pasada alcanzó las 470 mil hectáreas y en los últimos días se conoció la noticia de que se aguarda una nueva suba de la siembra. Señal de que el cereal está en crecimiento, éste país tuvo un rendimiento medio en torno de 3000 kilos por hectárea en el último ciclo, lo que se ubicó como uno de los más importantes de su historia. La Argentina, por su parte, apenas logró 2000 kilos por hectárea de promedio nacional.

El boom de hace más de un siglo

* "En 1900, el trigo y el maíz eran para la Argentina lo que hoy es la soja", dice el historiador Juan Cruz Jaime, que recuerda que para salir de la crisis de 1890 el presidente Carlos Pellegrini había impulsado el cultivo de cereales. "En 1910-1914, las exportaciones de trigo crecieron 164 por ciento respecto de 1886-1900, y los ingresos, 259 por ciento."

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