La siembra de trigo es la más baja que se recuerde.

La superficie de siembra de trigo cayó a valores que no tienen precedentes en Junín y es la baja más importante que se recuerde con una cifra que oscila entre las 10 y 11 mil hectáreas. El año pasado los productores destinaron a dicho cereal alrededor de 19.000 has.
Haciendo una breve historia de lo que fue el trigo para la producción agrícola en el país, el Ing. Juan Cavo (INTA Junín) afirmó que en 1928 había más de 9 millones de hectáreas destinadas a sembrar. Bajó hasta estabilizarse desde la década del ’50 en adelante en 6 millones. Y en 2008 no llegó a 5 millones, pero el golpe grande se dio en el país este año con menos de 3 millones.

"La caída más pronunciada de la superficie en Junín, había sido en 2003 de 16.000 hectáreas a 10.000, dato que aún hay que ajustar".

Cavo señaló que en cebada está ocurriendo lo mismo: hay que hablar de 3 a 4 mil hectáreas. En 2008 se habían destinados entre 12 y 13 mil.

El índice se ubica muy por debajo en ambos cultivos, al trazar un panorama de lo que está ocurriendo con el mapa de siembra en el área de nuestro distrito.

Si bien la falta oportuna de lluvias tuvo una incidencia muy negativa, "hay otros factores que pesaron en la decisión del productor para no sembrar trigo; entre ellos los contratos de alquiler, la incertidumbre que pesó sobre el precio entre otros actores de la cadena. El valor en sí no es malo en relación a otros cultivos, por ejemplo si lo comparamos con el maíz".

Lo que viene

Ahora bien, viene otro escenario: pensar en la implantación de maíz y soja de primera. Cavo opinó que la superficie de soja aumentará mucho en Junín, aunque para el cultivo de maíz también hay una combinación de efectos negativos que condicionan una baja para la siembra en esta campaña 2009/2010.

"Cuando hay incertidumbre todo el mundo va a la soja, la que tiene mercados asegurados, que se exporta, y de muy bajo costo de producción. Para la economía regional el año que viene la soja va a repercutir sobre la economía positivamente si la cosecha es buena, aunque habrá también una incidencia sobre la sustentabilidad de los suelos".

Por otra parte, admitió que los valores de alquiler pactados entre contratistas y dueños de la tierra han bajado entre un 20 y un 30 por ciento respecto a 2008. "El año pasado eran 20 quintales por hectáreas y ahora entre 14 y 15 quintales con otras condición es de pago".

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