El PRO siembra en el conurbano

El ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, prepara su desembarco en San Isidro. Quiere ser candidato a intendente.
"Por un San Isidro más seguro", será, es de presumir, el eslogan de campaña. Pero se definirá más adelante, más cerca de las elecciones de 2011. Mientras tanto, el ministro de Seguridad del gobierno porteño, Guillermo Montenegro, ya se decidió: será el candidato PRO a intendente de San Isidro.

El ex juez federal lo charló con sus familiares y amigos íntimos a los que les cuenta sus secretos. También le avisó a su jefe político, Mauricio Macri. El jefe de Gobierno lo apoyó. "Presentate, pero no descuides la gestión", lo aconsejó, paternal y amistoso, hace un par de semanas.

Montenegro también le describió su deseo al diputado Gustavo Ferrari, mano derecha de Francisco de Narváez en política y negocios. Es que el ex dueño de Casa Tía es el encargado del armado PROperonista en la provincia de Buenos Aires. Macri le cedió ese espacio. Lo saben Montenegro y todos los funcionarios macristas. A De Narváez la postulación de Montenegro le cayó "bien", lo que no es poco.

En público, Guillermo Tristán Montenegro suaviza, apenas, su ambición política. No quiere aparecer en estado de campaña, mientras siga ejerciendo como ministro de un área clave para la sensibilidad de los porteños.

"Mi idea es empezar a trabajar algunos aspectos de San Isidro, donde vivo hace 15 años. Quiero juntarme con gente de la justicia, las ONG y los vecinos. Muchos amigos me dicen de hacer algo para mejorar el partido y yo quiero trabajar para eso. Igual, no critico la gestión de Gustavo Posse (radical K y actual intendente)", le explicó Montenegro a Crítica de la Argentina.

Sus asesores admiten que el ministro ya reparte su agenda entre la gestión actual y su apuesta por volverse intendente del pituco partido. "Por ahora, le dedica un 85% al ministerio y un 15% a la militancia para armar una estructura en San Isidro. En 2010, empezará la campaña con más determinación", revelan.

El Gordo Montenegro popularizó su cara y su figura desde que Macri designó a Jorge "El Fino" Palacios como jefe de la policía porteña, que saldrá a la calle en octubre. Montenegro fue uno de los más fervorosos defensores de Palacios, frente a la lluvia de objeciones por la performance del ex comisario en los casos AMIA, Blumberg y de los asesinados en diciembre de 2001. Al final, Palacios renunció.

Cerca de Montenegro pronostican que el affaire Palacios no perjudicará la imagen del ministro en un partido de alma PRO, de acuerdo al mito. Los resultados de la última elección les dan la razón. El frente de De Narváez, Felipe Solá y los demás macristas se consagró con más del 42% de los votos en San Isidro. Muy lejos de los 17 puntos que consiguió el kirchnerismo, tercero detrás del Acuerdo Cívico y Social.

El perfil de Montenegro le sumará popularidad. Es católico, egresado del Liceo Naval "Almirante Guillermo Brown" y fanático del rugby. El ex juez y fiscal jugó, y fue DT, en el equipo de su Liceo Naval.

Montenegro, uno de los funcionarios michettistas del gabinete PRO, también se hace lugar para el altruismo: sostiene dos comedores infantiles en San Isidro.

"Solidaridad" también podría decir su eslogan de campaña. Se verá más adelante. Mientras, el ministro Montenegro ya se decidió.

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