Sida: hay un 60% de contagio heterosexual

Sostuvo que la enfermedad no retrocederá mientras exista discriminación.
A casi 30 años de la aparición del sida, Sergio Maulen sostuvo que la enfermedad no retrocederá mientras exista discriminación y mientras las sociedades tengan problemas para abordar el tema de la sexualidad.

¿Cuál es la situación actual de Argentina con respecto al sida?

La epidemia se mantiene en niveles estables en el país. Argentina está dentro de los países con "epidemia concentrada" esto es, presenta índices más altos en determinadas poblaciones (hombres que tienen sexo con hombres, travestis, usuarios de drogas, personas privadas de la libertad, trabajadoras sexuales) y niveles bajos en la población en general.

La enfermedad no retrocede, ¿por qué?

Es verdad, no retrocede. Esto es un fenómeno que se ve en todas las infecciones de transmisión sexual, donde el tema de cómo una sociedad maneja la sexualidad se refleja en prácticas sexuales marginadas, ocultas y de alto riesgo. Sociedades que reprimen o discriminan a parte de sus ciudadanos por razones de orientación sexual (varones homosexuales), de género (mujeres), de su ocupación (trabajadoras sexuales, travestis) provocan que estas personas deban moverse en espacios de marginación y ocultamiento. La imposibilidad que tienen las mujeres en muchas sociedades de poder decidir junto a su pareja acerca de cuándo tener relaciones sexuales y sobre el uso del preservativo las expone a cualquier infección de transmisión sexual, incluido el VIH. Esta situación es grave si tenemos en cuenta que la mayoría de las mujeres infectadas en la Argentina lo fueron por relaciones sexuales con su pareja estable. La imposibilidad de los jóvenes a informarse sobre métodos de protección y de acceder a preservativos antes de su primer relación sexual, también los vuelve más vulnerables a estas infecciones.

¿En qué otros grupos o ámbitos crecen los contagios de la enfermedad?

La gran mayoría de los casos suceden por transmisión sexual y, de ellos, un 60% son por sexo heterosexual, y un poco menos del 30% por relaciones homosexuales. Aproximadamente por cada 2 hombres nuevos que se contagian ocurre una nueva infección en una mujer. Si bien el promedio de edad de las personas que sufren el mal fue en aumento, cada vez hay más adultos mayores de 50 años y adolescentes que se infectan.

En cuanto a la prevención, las propuestas de abstinencia, condón y fidelidad, ¿son suficientes?

En principio, para que una propuesta de prevención sea suficiente debe ser adecuada para las necesidades de cada persona. Es decir, abstinencia para quien practique la abstinencia, fidelidad para quien establezca una pareja monogámica y exista la confianza suficiente para protegerse en caso de que deje ser la pareja monogámica, y preservativos para aquellos que tienen relaciones sexuales fuera de una pareja monogámica. Ahora, estas son condiciones básicas pero no suficientes. Como mencionamos anteriormente, contextos de discriminación y maltrato -como suceden en nuestras sociedades-hacen muy difícil que las personas puedan acceder a la información, a los métodos preventivos o a la asistencia a tiempo para no enfermarse. Además de ofrecer los métodos adecuados para cada persona, es necesario trabajar en los factores sociales que impiden que las personas ejerzan sus derechos libremente, en especial sus derechos al cuidado, a la salud y a la planificación de sus embarazos.

Es muy llamativo ver cómo la sociedad civil se hizo cargo del problema colaborando con la prevención, ¿verdad?

Cuando la epidemia recién se hizo conocida a principios de los �80 el sistema de salud quedó paralizado por la situación y las comunidades gay de San Francisco (y luego de otras grandes ciudades) comenzaron a desarrollar campañas de prevención para sus pares. Las personas con VIH continuaron esta tradición de estudiar, informarse y actuar. Esto generó un fenómeno nunca visto antes en la medicina y fue que los propios interesados tomaron un gran protagonismo y aprendieron a exigir y a conseguir que se respetaran sus derechos. El VIH les dio una voz que no tenían antes. A casi 30 años de esos inicios, sería interesante que este modelo se extendiera al resto del sistema de salud.

En Argentina, ¿el enfermo de sida recibe asistencia por parte del Estado?

Sí, el tratamiento consiste en un esquema de 3 medicamentos que no se deben interrumpir nunca. Las obras sociales y las empresas de medicina privada están obligadas por ley a proveerlos; y si la persona no tiene cobertura, es asistida por el Estado.

¿Cómo avanzan las investigaciones para encontrar una posible cura?

Las características biológicas de este virus son muy complejas y las posibilidades de una cura aún se ven alejadas. Si bien el tratamiento actual permite que se transforme en una infección crónica, sigue siendo la mejor opción la prevención con el preservativo.

El perfil

Sergio Rubén Maulen es asesor del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en VIH/Sida y profesor en la Universidad del Salvador. Se recibió de médico en la UBA y se especializó en enfermedades infecciosas.

Coordina el proyecto "Actividades de Apoyo a la Prevención y el Control del Sida" (Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis) .

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