Sexo, mentiras, videos y poder

Tras ocho meses de investigación, la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala declaró ayer que el asesinato de Rodrigo Rosenberg fue planificado por él mismo. Según el organismo, actuó solo y no conspiró con nadie.
El misterio del videoescándalo en Guatemala llegó a su fin. La investigación de la Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala (Cicig) reveló ayer que el abogado Rodrigo Rosenberg, quien grabó un video en mayo pasado inculpando al presidente Alvaro Colom por su muerte, planeó su propio asesinato. Los investigadores descartaron una conspiración política contra el mandatario Alvaro Colom, pero no explicaron por qué el empresario lo acusó en el video. Según la pesquisa, Rosenberg ordenó su muerte para llamar la atención sobre el asesinato de su amante. Ayer el presidente se mostró agradecido por dejar atrás el caso que lo puso tras las cuerdas a principios del año pasado.

"Si usted está viendo este mensaje, significa que estoy muerto. Fui asesinado por el secretario privado de la presidencia, Gustavo Alejos y su socio Gregorio Valdez, con la aprobación del señor presidente Alvaro Colom y de su esposa, Sandra Torres", decía Rodrigo Rosenberg en un video dado a conocer horas después de su asesinato el 10 de mayo de 2009. En la cinta, el abogado aseguraba que el gobierno lo mandó a matar porque sabía de maniobras ilegales a cargo del Banco de Desarrollo Rural. Según explicaba en el video, un cliente suyo, Khalil Musa, había descubierto meses antes el desvío de fondos públicos a programas sociales fantasma a través del banco con participación estatal.

El asesinato de Rosenberg y la posterior difusión del video causaron una de las mayores crisis políticas en Guatemala, donde Colom debió enfrentar los pedidos de renuncia emitidos desde la oposición y grupos empresariales de poder. El presidente se defendió como pudo y aseguraba que tenía la conciencia limpia. Por ese entonces, Colom declaró que algunos sectores estaban buscando desestabilizar su gobierno.

Tras ocho meses de investigación a cargo de la Cicig, el organismo ayer declaró que el asesinato de Rodrigo Rosenberg fue planificado por él mismo. "En las investigaciones realizadas hasta hoy no encontramos ningún indicio de la participación del presidente", dijo en conferencia de prensa Carlos Castresana, jefe máximo de la Comisión. Con ello Alvaro Colom quedó libre de culpa y cargo. La Cicig concluyó además que no hubo conspiración política contra el presidente. "Rosenberg era una persona honorable, sabía lo que hacía", expuso Castresana. "Actuó solo y no conspiró con nadie."

La noticia fue recibida con felicidad por el gobierno de Colom, quien felicitó al Ministerio Público y a la Cicig por su trabajo. "Ha llegado el día en que se cierra un capítulo que he esperado en silencio y con paciencia, donde finalmente se clarifica el crimen", dijo el mandatario desde el Palacio Nacional de la Cultura, acompañado por Alejos y Torres. El presidente aseguró que no guarda rencor por lo ocurrido, pero subrayó que el caso Rosenberg deja la lección de que no se puede levantar falso testimonio sin pruebas ni fundamentos, y por eso pidió a los medios de comunicación que contribuyan a divulgar información de manera seria y madura. Colom agradeció también el apoyo popular recibido en esos días. "Tengo la esperanza de que lo ocurrido ayude a construir una Guatemala justa con la verdad en la mano", finalizó.

Castresana explicó que el origen de la decisión de Rosenberg de planificar su propio asesinato fue por razones sentimentales. "El quería abrir una caja de truenos en Guatemala por las muertes de Khalil Musa y su hija Marjorie, con quien tenía una relación sentimental. Para lograrlo, decidió ponerle fin a su vida", expuso el jefe de la comisión.

El abogado planeó su crimen a la perfección. Mandó a comprar los teléfonos celulares con los cuales mantuvo comunicación con los asesinos materiales y realizó una transferencia bancaria desde Panamá, con el fin de pagarles a los sicarios. Asimismo, entró en contacto con los hermanos Francisco y José Estuardo Valdés Paiz, dos empresarios farmacéuticos quienes fueron los encargados de contactarlo con sus asesinos.

La investigación del caso Rosenberg está prácticamente cerrada. Entretanto, la pesquisa por el asesinato de Khalil Musa y de su hija en manos de sicarios y por razones aún no reveladas sigue su curso.

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