Severa crítica de Lula a la política de EE.UU. para Oriente Medio

Para el presidente brasileño, mientras EE.UU. sea uno de los negociadores no habrá paz en esa región. Lo dijo junto al líder palestino, Mahmud Abbas, de visita en Brasil. También fue muy crítico con Israel por construir en zonas palestinas
"Mientras Estados Unidos conduzca en forma excluyente el proceso, no habrá paz en Medio Oriente". La pesada advertencia del presidente Lula da Silva, ayer en Salvador (capital del norteño estado de Bahía), fue pronunciada en un discurso de recepción al líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.

En forma directa, sin alusiones ni medias palabras, el brasileño profundizó la crítica al papel de los gobiernos norteamericanos al decir: "Quien debería estar al frente del proceso (de pacificación) son las Naciones Unidas y no EE.UU., que son uno de los responsables por la crisis. Por eso, Brasil reivindica cambios en la ONU, para que ella pueda representar el planeta de 2010 y no el de 1948 cuando se creó. La geopolítica del mundo actual cambió".

Abbas, en los discursos, le había dicho a Lula: "Usted conquistó la admiración internacional. Necesitamos de su ayuda; precisamos que usted asuma ese papel (el de mediador)". Lula indicó, a su vez, que Brasil tiene el máximo interés en participar "más firmemente" en las discusiones de paz.

"Nosotros predicamos el diálogo" subrayó al defender la "persistencia" contra el "conformismo". Para el presidente brasileño "no es posible que los intereses de una minoría se sobrepongan a los intereses generales".

Reiteró entonces que está "dispuesto a conversar con quien sea, porque creo que nadie puede tener la superioridad de negociar entre palestinos y judíos". Lula recibió a comienzos de la semana al presidente de Israel, Shimon Peres, con quien conversó sobre las perspectivas para la paz regional.

Sin embargo, en esa oportunidad no fue tan explícito como ayer. No sólo cuestionó a Estados Unidos en forma directa.

También criticó la decisión de Tel Aviv de avanzar con asentamientos ilegales sobre territorio árabe.

En un comunicado, el Palacio de Itamaraty había fijado anteayer su posición contraria a esa ocupación: en la circular diplomática, se afirmó que el gobierno "recibió con profunda preocupación" la aprobación israelí para construir 900 nuevas casas en Gilo, un barrio localizado en Jerusalén Oriental, donde predomina la población musulmana.

Para la cancillería brasileña, como para el propio Lula da Silva -que controla en estos temas cada palabra que sale del Ministerio de Relaciones Exteriores¿ la continuidad del proyecto expansionista israelí en territorio palestino "viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respecto del tema y contraría las obligaciones asumidas por Israel".

La diplomacia brasileña afirma también que esa actitud israelí "representa un duro golpe en los esfuerzos internacionales que apuestan a una reactivación del proceso pacificador y constituye un nuevo obstáculo a la meta de un futuro Estado palestino, geográficamente cohesionado y económicamente viable".

En ese contexto, el gobierno brasileño convocó al de Israel a revisar la decisión anunciada, único camino para "ampliar las condiciones políticas necesarias para la vuelta de israelíes y palestinos a la mesa de negociaciones".

Para Lula da Silva "no hay forma de alcanzar un entendimiento si se excluye y aísla" una parte. En su discurso de ayer en Salvador, subrayó que "una paz duradera y justa en la región depende del establecimiento de un Estado palestino próspero, cohesionado y sin restricciones, que garantice la seguridad de Israel y que tenga sus derechos y los de su población respetados".

En una conferencia de prensa ofrecida ayer al mediodía, Lula afirmó que en su encuentro con Shimon Peres tuvo la "oportunidad" de decirle que "no es necesario inventar ninguna solución mágica para la cuestión palestina".

E indicó que con el líder palestino Abbas había conversado "exactamente lo mismo: la construcción de una perspectiva de paz entre palestinos y judíos. Eso es lo que quiere el pueblo palestino y el pueblo de Israel".

Lula sostuvo que si se hiciera una encuesta mundial, 80% de los pueblos irían a pronunciarse a favor de la construcción de la paz en Medio Oriente: "Entonces, lo que precisamos ahora es trabajar todos juntos, con la convicción de que la mayoría quiere la paz".

Para el jefe de Estado brasileño "no se puede entender que siga el conflicto. Las que están a favor de éste son franjas minoritarias, sectarias".

Mahmud Abbas aterrizó en Bahía el jueves por la noche y cenó con Lula en Salvador. Fue el punto de despegue de un amplio viaje por América Latina en busca de apoyo a la demanda palestina respecto a que el tema sea tratado en el Consejo de Seguridad.

Precisamente, una semana después del anuncio del plan palestino de llevar el asunto a la máxima instancia de la ONU, el gobierno israelí replicó con el permiso a los colonos israelíes de construir nuevas casas en el asentamiento de Gilo, territorio reivindicado por los palestinos.

La posición de Lula, en ese sentido, es clara: la expansión en Cisjordania debe ser congelada en forma inmediata para preservar las fronteras del futuro Estado palestino.

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