Seúl y Washington aumentan sus advertencias hacia Corea del Norte

Corea del Sur y EEUU aumentan las advertencias a Pyongyang, mientras se apunta a que Washington podría mostrar por escrito su apoyo nuclear a Seúl cuando existen evidencias de que el Norte prepara un misil intercontinental.
En un nuevo movimiento de presión contra Corea del Norte, fuentes gubernamentales surcoreanas revelaron a la agencia local Yonhap, que Washington podría estar preparando una declaración conjunta con Seúl para mostrarle su apoyo nuclear de manera explícita el próximo 16 de junio en la Casa Blanca.

El cambio de línea de Estados Unidos y sus socios con respecto al régimen norcoreano viene poco después de que varias fuentes del Ministerio de Defensa surcoreano sugirieran que Corea del Norte no tiene intención de frenar la escalada de tensión en la región y que se está preparando para lanzar un misil de largo alcance.

Según Yonhap, la Inteligencia surcoreana cree que un convoy ferroviario transporta hacia la base de lanzamiento de Musudanri, en la costa noreste de Corea del Norte, un misil de largo alcance del tipo Taepodong-2, capaz de recorrer más de 4.000 kilómetros y teóricamente impactar en la costa occidental de Estados Unidos.

De acuerdo con las mismas fuentes, el régimen de Kim Jong-il podría hacer coincidir el lanzamiento con la reunión de junio entre el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, y su homólogo, Barack Obama, en la Casa Blanca para mandar una nueva señal de desafío.

EEUU y sus socios en la región dijeron que no están dispuestos a permitir más "provocaciones" de Corea del Norte y que se les está acabando la paciencia después de que el 25 de mayo el régimen comunista anunciara que realizó con éxito un test nuclear por segunda vez desde octubre de 2006.

Desde Singapur, en la conferencia asiática de seguridad, el secretario de Estado de Defensa estadounidense, Robert Gates, se reunió con sus homólogos nipón y surcoreano para transmitir un mensaje de unidad y aumentar las advertencias contra el desarrollo armamentístico norcoreano.

Estados Unidos, que se ha mantenido abierto al diálogo con Pyongyang, dijo en palabras de Gates que responderá si Corea del Norte se convierte en una amenaza para ellos o sus aliados asiáticos y que no consentirán que el país obtenga armas nucleares.

Tanto el ministro nipón de Defensa, Yasukazu Hamada, como su homólogo surcoreano, Lee Sang-hee, insistieron en la necesidad de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adopte una resolución más firme contra Corea del Norte y que contemple un aumento de las sanciones.

La tensión en la península coreana ha ido en aumento desde que el pasado 5 de abril Corea del Norte lanzó un cohete de largo alcance con un supuesto satélite de comunicaciones, que según Seúl ocultaba una prueba de un misil intercontinental.

Desde entonces, el régimen de Kim Jong-il ha respondido a las críticas de la comunidad internacional con una actitud desafiante que llegó a su punto álgido el pasado lunes con el test nuclear, que acerca un poco más al país comunista a sus ambiciones en armamento atómico.

Además, tras la unión de Corea del Sur a la iniciativa contra las proliferación de armas de destrucción masiva (PSI), patrocinada por EEUU, Corea del Norte ha dicho que no se siente vinculado al armisticio que puso fin a la Guerra de Corea en 1953.

Pyongyang dijo que considerará una declaración de guerra el abordaje o seguimiento de alguno de sus barcos o aviones conforme a la PSI, que contempla estas medidas si halla actividades sospechosas.

La tensión militar entre las dos Coreas ha aumentado en los últimos días con el lanzamiento de misiles de corto alcance por parte del Norte, mientras que el Sur ha ampliado su alerta en la línea fronteriza del Mar Occidental (Mar Amarillo), de donde los pesqueros chinos que faenan en la zona han decidido marcharse.

Estados Unidos, que tiene desplegados en Corea del Sur unos 28.500 soldados, está enviando un mensaje más fuerte a Pyongyang, ya que aún tendría el mando de la Defensa surcoreana en un hipotética situación de guerra, algo a lo que renunciará en 2012, según un plan ya pactado y que por el momento no tiene intención de cambiar.

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