Con setiembre arranca un mes de definiciones

El gobierno deberá responder en dos frentes: los salarios estatales y la prórroga de la promoción industrial. En el primer caso, los gremios disidentes insisten con un aumento sobre el básico y el bolsillo. En el segundo caso, empresarios y sindicatos están expectantes de las gestiones ante la Nación. En el medio, llegará Cristina Kirchner a inaugurar viviendas y a escuchar reclamos.
Empieza setiembre y el dengue amenaza ganar la tapa de los diarios, las noticias en las radios y las imágenes en televisión, porque las autoridades sanitarias creen que la temporada estival que viene será mas complicada que la anterior y esperan hasta 10 mil casos posibles de contagios del virus, según estimaciones del ministro Gustavo Grasselli.

Con ese pronóstico, el gobierno inicia el derrotero de un trimestre (de setiembre a noviembre) de final incierto y muchos temas espinosos por resolver: aumento salarial y promoción industrial, encabezan la agenda.

En el campo de los sueldos estatales, el gobierno deberá resolver el fuerte planteo hecho la semana pasada por los sindicatos disidentes y mas distantes de su política económica. Son los que lideran Fernando Salcedo, titular de la central de gremios y trabajadores y Carlos Laciar, referente del Sindicato de Trabajadores Provinciales, junto al municipal Carlos Del Giorno.

Aunque los gremios piden un incremento ‘pesado’ que debería llevar el básico a 1.000 pesos y el sueldo de bolsillo a 2.000, sus dirigentes están reclamando que, por lo menos, el gobierno los escuche y vuelva a armar la ‘mesa del salario’ que conformó en 2007.

La cuestión es que si el gobierno no acusa recibo, los sindicalistas amenazan con enturbiar la visita de la presidente Cristina Kirchner, prevista para el lunes 7. Aunque el Ejecutivo juegue con la escasa representatividad que los gremios han venido mostrando a la hora de convocar a paros, abandonos y movilizaciones.

El otro problema que ocupa la agenda oficial es la promoción industrial. El beneficio que vence en 2012 y del cual subsisten -en mayor o menor medida- unas 60 empresas y casi 10 mil trabajadores con sus familias.

El jueves, los diputados nacionales que encabezan el reclamo ante la Nación se reunirán con un funcionario de la segunda línea del gobierno kirchnerista: el subsecretario de Industria Héctor Alonso. Para ser una cuestión decisiva en el campo econólmico y laboral y de la provincia, la jerarquía del primer interlocutor no parece la adecuada. De hecho, los empresarios agrupados en la UNIR esperaban verle la cara a la ministro Débora Giorgi. Pero no será, al menos por ahora. ¿Mal síntoma?. Generalmente cuando un gobierno peronista arma una comisión o inicia gestiones que dependen de una decisión política a partir de un funcionario técnico de tercer nivel, el pronóstico es reservado.

Este lunes, en una mesa de diálogo, los diputados nacionales, UNIR y el secretario de Industria y Promoción de las Inversiones Miguel De Gaetano, conjugarán todas las propuestas en las que estuvieron trabajando, para cerrar las alternativas que serán presentadas ante la Nación, el próximo jueves.

La propuesta a conjugar tampoco parece sencilla. Los industriales quieren que el régimen se renueve tal como está por varios años mas, como el kirchnerismo hizo en la Patagonia. El gobierno local, a sabiendas que esa decisión no llegará porque para el gobierno nacional el sur tiene mas peso que el norte, busca una estrategia mas acotada, que conserve algunas excepciones fiscales menores.

Mientras, las empresas hace rato que decidieron dejar de hacer nuevas inversiones aquí, donde solo mantienen lo necesario hasta que ‘amanezca, o se haga definitivamente de noche’.

Comentá la nota