Una sesión difícil para los que cambiaron el voto

Una sesión difícil para los que cambiaron el voto
Dos fueguinos y la radical Sánchez fueron clave para el quórum
La política de cooptación de voluntades del Poder Ejecutivo demostró ayer toda su efectividad en el Senado, ya que los legisladores de Tierra del Fuego (ex ARI), José Martínez y María Rosa Díaz, y la radical correntina Dora Sánchez fueron fundamentales para que el kirchnerismo pudiera alcanzar el quórum que habilitó la discusión del proyecto de radiodifusión.

El estigma de los votos cooptados por la Casa Rosada atravesó durante todo el día el debate en la Cámara alta, tanto que varios de los senadores señalados aprovecharon largos minutos de sus exposiciones para justificar, ante el silencio sepulcral de sus colegas, la cabriola política que protagonizaron en los últimos días. En este sentido, se destacaron los enfáticos descargos del peronista catamarqueño Ramón Saadi y del tucumano Carlos Zalazar (Fuerza Republicana).

Cuando Martínez y Díaz entraron al recinto el reloj marcaba las 10.37. Lo hicieron en silencio, casi de la mano y apurados por evitar que todas las miradas se posaran en ellos. Sin embargo, fracasaron en su intento. En cuanto se sentaron en sus bancas la palabra "quórum" se encendió en el tablero, por lo que el debate había arrancado y ellos ya se habían ganado un lugar protagónico en una sesión histórica.

Más astuta, la correntina Sánchez había llegado varios minutos antes, entreverándose entre los senadores kirchneristas, que la saludaban de manera efusiva, como si fuera una nueva adquisición.

Llamó la atención que ninguno de estos senadores se preocuparan por desmentir las versiones que los involucraron canjeando sus votos por ayuda financiera del gobierno nacional a sus provincias.

Sin embargo, otros sí se molestaron en justificar sus posturas. El oficialista jujeño Guillermo Jenefes, que habilitó con su firma en disidencia el dictamen que el kirchnerismo no podía alcanzar, sorprendió al afirmar que fueron los medios de comunicación los que presionaron para cambiar su voto, y no la Casa Rosada como se informó. "La presión la sufrí de los medios de prensa, que pretendieron que este senador de la Nación traicionara sus convicciones y su pertenencia política al Partido Justicialista", denunció.

En el mismo tono ofendido se explayó el catamarqueño Saadi, a quien el Gobierno le habría prometido la conducción del peronismo provincial a cambio de su voto sin objeciones al proyecto.

"No necesito ayuda de nadie y con el compañero Barrionuevo [Luis] estamos trabajando para desalojar al gobierno radical que tiene ya 20 años de duración", afirmó en un tramo de un discurso en el que, además, aprovechó para criticar a los medios por la cobertura que, en 1991, hicieron del asesinato de María Soledad Morales y que le costó la intervención de la provincia cuando era su gobernador.

Zalazar también negó haber cambiado su voto. "Leí a conciencia la ley y llegué a la conclusión de que no es tan mala", explicó, a pesar de que junto a sus colegas del Intebloque Federal había firmado hace 10 días una declaración en rechazo al proyecto. "Se ha dudado de que había cambiado mi voto, pero no hubo ninguna cosa parecida", insistió el representante del partido fundado por Antonio Bussi.

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