Sesenta chicos concurren al desayunador de Villa Germinal

Daniela Campanino y Gustavo "Miki" Fiol realizan un destacado trabajo solidario en un barrio pobre de la zona norte de la ciudad. La convicción de ellos es que es posible "un mundo más igualitario".
Desde 2002 a la fecha, los sábados por la mañana, después de las 9.30, Daniela Campanino y Gustavo "Miki" Fiol dejan sus ocupaciones para "darle la copa de leche" a un grupo de niños y adolescentes del barrio Villa Germinal. Daniela es una psicóloga social de 32 años, y Miki un laburante de 36.

El desayunador cuenta con talleres sobre mujeres, violencia y drogas, más una murga y hasta a algunos especialistas que realizan charlas informativas. Concurren cerca de 60 chicos de meses hasta los 17 años y está ubicado en Errecalde e Italia. Actualmente, además de los sábados, ellos asisten tres tardes por semana (lunes, miércoles y jueves después de las 17.30).

La pareja explicó a este diario que "en Santa Rosa parece que no hay hambre, no hay pobreza, y nosotros decimos que sí. Choca cuando vamos desde el centro, la plaza y la universidad, al barrio y nos ponemos en contacto con la gente que tiene poco. Hoy la crisis no es tan aguda como en el 2001, pero hay jefes de familia que son albañiles y al pararse la obra en construcción no tienen un mango".

Asimismo, comentaron que ser solidarios "es una renuncia a todo, porque nosotros no cobramos nada. Es un compromiso que tenemos hace siete años y que priorizamos".

Decisiones conjuntas.

Asimismo, Daniela y Gustavo comentaron que "se logró incorporar a la organización a diez familias del barrio". Este último precisó que "se insertó a un grupo de padres del barrio desde hace dos años. Esto es muy importante porque ellos son los portavoces del barrio; son diez familias que se acercan y trabajan. Van, abren y preparan la leche. Hay chicos que cuando vinieron por primera vez tenían 9 y ahora tienen 17 y el objetivo es incorporarlos a la organización".

Los jóvenes intentan que el desayunador de Villa Germinal tenga una organización bien horizontal, no quieren ser referentes. Señala Daniela: "Las decisiones las tomamos entre todos, queremos construir entre todos, porque nosotros no somos referentes de nada. No es que seamos buenos, somos ni más ni menos personas que creemos que entre todos podemos hacer algo para construir un mundo más igualitario; no sé bien cómo, pero, si sé que es entre todos."

El punto de partida.

Sobre el inicio del trabajo comunitario y solidario, Miki recordó que "durante la crisis económica del 2001, el Argentinazo, la gente pidió que se vayan todos y en ese contexto surgieron los clubes del trueque como sucesos políticos y sociales, con los que se intentó de alguna manera responder a las demandas de ese momento".

"Arrancamos en 2002. Formábamos parte de un grupo que militaba en un centro de estudiantes de la Universidad y en el Movimiento de Derechos Humanos. Teníamos un centro cultural que se llamaba 'Malabares'; ese lugar fue fugaz, ahí realizábamos un taller de discusiones políticas. Había mucha discusión pero, hacía falta hacer algo", agregó Daniela.

Miki precisó sobre el origen de este trabajo comunitario que: "cuando empezamos, enseguida se acercaron 80 pibes. Había necesidad. Pero también la iniciativa partía de una necesidad nuestra; la necesidad de querer hacer algo, querer intervenir".

Más allá de la copa.

Si bien van a "dar la copa de leche", como lo definió Daniela, también tiene como objetivo "provocar alguna discusión, un taller, algo cultural". Consciente de lo difícil del proyecto, explicó que "es un proceso" porque "no sacás un libro y lo lees; el objetivo es cultural, pero es difícil ir más allá de la copa de leche que es lo que convoca". Y detalló que "lo que convoca es la copa de leche, porque con un chico con la panza vacía no podíamos hacer ningún taller. Después empezamos con juegos, clases de apoyo, taller de artesanías, pinturas".

Los jóvenes comentaron que ellos no quieren hacer asistencialismo porque "el trabajo dignifica y por esto queremos incentivar la creación de fuentes de trabajo. Por ejemplo, tenemos una huerta y un taller de panificación", señaló Miki.

Taller de mujeres

Daniela señaló que los martes y jueves "proponemos hablar nada más y nada menos que de cosas de mujeres, sobre nuestros derechos. Por ejemplo, que el marido no puede venir borracho y pegarte delante de tus hijos, porque merecemos respeto, ni más ni menos". También realizan talleres de panificación, costura y preparan dulces caseros para los chicos que visitan el desayunador. Explicó que el año pasado viajaron a un encuentro de mujeres en Tucumán y que "fue una muy buena experiencia".

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