Servicios Urbanos: el nuevo sistema podría volver al Concejo Deliberante.

Servicios Urbanos: el nuevo sistema podría volver al Concejo Deliberante.
Todavía se discute si hay un problema de sistema o de aplicación. Piden una nueva sesión para modificar algunos puntos de la ordenanza. Coalición Cívica reclama volver al modelo anterior. Vega amenazó con renunciar. Uno de los ejes más polémicos es que el Concejo habría perdido su potestad para fijar la tasa.

Indudablemente, las tasas de Servicios Urbanos volverán a ser tema fundamental cuando el Concejo Deliberante reanude sus actividades en la próxima semana. Ya lo fue en pleno receso de enero y lo será aún más cuando los concejales vuelvan de sus vacaciones.

En ese sentido, mientras Liliana Schwindt (Unión por la Provincia) llevó el caso al Fuero Contencioso Administrativo, Marcelo Urlézaga (Primero Olavarría) pidió una sesión extraordinaria para volver a discutir el tema aunque él ya tiene una propuesta supuestamente superadora para mejorar lo que fue aprobado sin tocar la esencia del proyecto.

El edil larrechista quiere bajar los mínimos y ponerle un tope a la incidencia de la valuación fiscal en los inmuebles que actúan como parámetros impositivos a partir de la nueva ordenanza.

En cambio, el mayor contribuyente del Frente de la Coalición Cívica, Nelson Di Giácomo, sostiene como su bloque, que se está ante "un impuestazo", y opinó además que el aumento es "injusto y abusivo". Por eso que reclama volver a la modalidad anterior, aunque con algunas modificaciones.

Mientras tanto, el oficialismo no va a abrir la boca por el momento pero se supo por fuentes ligadas a la bancada legislativa que habría intención de sentarse a analizar "caso por caso" porque pretendían ver si éstos son algunos particulares o los problemas son generales. Alguno de ellos llegó a decir "no estaría mal volver a discutir el tema..., no estaría mal", confió a este Diario, aunque esperarán que se reanuden las actividades para tomar una decisión.

Todo esto pasa mientras la Provincia resolvió aumentar el impuesto inmobiliario en un 20 por ciento, lo que podría repercutir en la tasa ya que ésta viene atada a ese gravamen, y el mayor contribuyente del Frente para la Victoria Peronista, Walter Vega, amenazó con renunciar a su cargo porque se sintió "traicionado en su buena fe porque lo que pasó después no fue lo que se me dijo", reprochó.

"Arrepentido"

Vega se mostró absolutamente disconforme con el resultado de la sesión y llegó a decir que "estoy arrepentido de lo que voté. Se me dijo que el aumento iba a ser del 25 ó 30 por ciento, pero estoy viendo en algunos casos de la zona 3 que fue del 100 y también del 200 por ciento. Y esto no fue lo que se habló. Es más, hay gente que tiene casas con valuaciones que llegan a 300 mil pesos y pagaron 61 pesos y otra, cuya valuación fiscal es de 140 mil y pagó 62 pesos. Aparte, las valuaciones son lamentables".

Por ello insistió con que estaba arrepentido porque "me he sentido traicionado en la buena fe. El aumento no fue equitativo como se dijo".

Añadió que "en ningún momento se habló de cambiar lo tributario", pero cuando se le apuntó que todo ello fue público, Vega volvió sobre sus dichos y aclaró: "entonces no está bien calculado. Si yo hubiera sabido esto, jamás lo hubiese votado. Es más, estoy pensando en renunciar como mayor contribuyente, lo estoy analizando pero primero quiero informarme bien de lo que pasó. Pero repito, no es equitativo y además el Concejo pierde la facultad de fijar la tasa", remarcó.

Las nuevas facturas de Servicios Urbanos sacudieron a muchos hogares y causó una profunda inquietud en muchos vecinos sólo atenuada porque las recibieron en tiempo de vacaciones.

Sin embargo, Marcelo Urlézaga pidió una sesión extraordinaria en febrero para "debatir el tema en el seno del Concejo Deliberante".

"Creemos que en función de los reclamos que hemos recibido ameritaba hacer una extraordinaria en febrero". Recordó entonces que "nosotros en su momento planteamos diferencias; en diciembre yo hice una propuesta alternativa que pasaba por apaciguar esto que sabíamos que se iba a generar, la avalancha de reclamos".

El sistema o la aplicación

Urlézaga estuvo de acuerdo con el nuevo sistema porque "el criterio es más progresista, pero no estamos de acuerdo con la implementación".

Y con esto puso sobre la mesa el eje medular del problema, esto es, si las fallas son del sistema o de su instrumentación. Para el edil sería esto último porque su postura es "ponerle topes a los mínimos. Tanto en la fiscal como en la impositiva propusimos otros artículos que tenían que ver con poner topes: para los inmuebles con valuaciones fiscales iguales o inferiores a 60 mil pesos, un incremento no superior al 5%. Hasta los cien mil, no más del 10 % y así sucesivamente. Que pagara menos el que tiene una vivienda de menor valor económico". Pero "aparecen casos como el de Villa Alfredo Fortabat donde alguien que pagaba 17 pesos bimestralmente ahora pasa a pagar mensualmente 138,47. Es más de un 1500 % de aumento", refrescó.

En tanto, para Nelson Di Giácomo, lo que sucedió es consecuencia directa de lo que se aprobó. Y lo explicó con una metáfora: "si siembro trigo, lo que cosecharé será trigo. Por eso, lo que está pasando ahora no es nada raro. Y yo lo plantée esto pero supongo que no fue entendido por Gustavo (Alvarez). Los resultados, entonces, son los lógicos".

Para el mayor contribuyente de Coalición Cívica, "el nuevo sistema, además de injusto e inequitativo, es abusivo. Lo único que se consigue es que cada vez mayor cantidad de gente que aún quienes tienen mayor capacidad de pago vayan mermando en el cumplimiento de sus obligaciones".

Por lo tanto recomienda "volver al sistema anterior, que tenía algunas deficiencias pero se le podrían hacer modificaciones. Porque no es justo que si mi vecino y yo tenemos el mismo servicio y con el mismo frente, tenemos que pagar un valor diferencial sólo porque se tiene una casa mejor". Es que Di Giácomo piensa que "la tasa tiene que estar de acuerdo con la contraprestación del servicio".

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