Serios disturbios en plaza 9 de julio

La Policía intentó evitar que la Corriente Clasista y Combativa instalara una carpa.

Latían los bombos en las calles, pero el aire fresco y denso de la mañana de ayer apenas se movía. Un clima diferente se instaló en pleno corazón de la ciudad y anticipaba una jornada distinta, jornada de protesta, de marcha y también de bronca. La larga fila de policías cercando a los manifestantes no era de buen augurio.

Docentes autoconvocados, gremios de la salud y sectores políticos de izquierda eligieron el mismo día para reclamar al gobierno de Juan Manuel Urtubey, "la defensa de la educación y la salud pública".

La marcha de los docentes autoconvocados en procura de mejores salarios y la de los trabajadores de la salud rechazando el sistema de gerenciamiento privado para la Maternidad Provincial y el Nuevo Hospital Pediátrico, convocaron la concentración de dos importantes columnas de manifestantes que confluyeron en la Plaza 9 de julio, donde los disturbios no se hicieron esperar y dieron como resultado la detención de una decena de personas y cinco policías heridos, tres de los cuales son mujeres.

Los disturbios

La cosa se puso espesa alrededor de las 13, cuando comenzaba a dispersarse el sector de la salud y uno de los grupos que estaba entre ellos, alrededor de 50 jóvenes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), comenzó a avanzar por la plaza 9 de Julio, cerca de la glorieta. Efectivos de la policía interpretaron que los manifestantes querían acampar en el lugar, por lo que intentaron impedir la marcha.

Detrás de ellos corrieron los policías y en pleno monumento al General Arenales comenzaron los insultos que pronto pasaron a ser piedras y palos contra los efectivos.

Los parantes que servían de sostén a los carteles que portaba la organización, fueron usados para golpear a la fuerza pública, que intentaba contener sin éxito el conflicto que ya se había desatado.

Luego de estos disturbios, que duraron apenas unos minutos y tras los que quedaron detenidos algunos manifestantes, los ánimos se calmaron. Pero la tranquilidad no duró demasiado. Esta vez, las corridas se dirigían hacia la galería Buenos Aires, donde la policía detuvo a otros manifestantes, e inmediatamente le siguió la persecución de otros que apresaron cerca de la intersección de Alvarado y Alberdi.

Mientras tanto, el grueso de los manifestantes decidió esperar en la plaza a que acudiera algún funcionario del Gobierno para dar respuestas a un petitorio presentado días atrás.

Melina Sola

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