Serio revés electoral para los demócratas

WASHINGTON.- Nadie podría haberlo vaticinado no hace un año, cuando hacía historia al entrar en la Casa Blanca, sino hace tan sólo cuatro semanas.
Pero la realidad es que el enojo popular contra Barack Obama subió tanto en los últimos días que anoche sucedió lo impensable y su partido, el Demócrata, perdió las cruciales elecciones en el estado de Massachusetts, el feudo que desde hace décadas es sinónimo de la familia Kennedy.

"No poder poner a un demócrata en esa tierra tradicionalmente progresista es poco menos que un palazo para Obama", decían anoche los comentaristas de televisión.

Así, de forma penosa, Obama perdió la mayoría con que ahora contaba en el Senado, y su agenda parlamentaria se ve francamente entorpecida. Algunos vaticinan, incluso, que es el final de su acariciado proyecto de reforma de salud. Un golpazo en toda la línea.

Los demócratas vienen ya de perder elecciones regionales en Virginia y Nueva Jersey. Anoche, sumaban otro fracaso al no poder consagrar a un demócrata como heredero de la banca que dejó libre el fallecido Ted Kennedy. Y con esa seguidilla de reveses enfrentarán las primeras elecciones de medio término, en noviembre próximo.

Los primeros cómputos hablaban anoche de un 52 por ciento del electorado a favor del candidato republicano, el hasta hace poco desconocido Scott Brown. Un hombre que ya ha dicho que el proyecto de salud de Obama no le gusta nada.

La derrota demócrata dio, por el contrario, alas y oxígeno a la recuperación republicana. El vaticinio generalizado es que Obama sale muy golpeado de la contienda. "Pasa a ser un presidente cautivo del Congreso, un presidente débil", decían algunos.

Llanto demócrata

La candidata demócrata y actual fiscal general del estado, Martha Coakley, obtenía el 47 por ciento de los votos y perdía así una plaza tradicionalmente ocupada por los demócratas. Había llanto en sus cuarteles de campaña. Nadie imaginaba, hace sólo un mes, esta forma de celebrar el primer año de Obama.

Con el correr de los minutos, la tendencia inicial del cómputo se confirmaba. Y los republicanos celebraban con júbilo la victoria.

Antes de la muerte de Kennedy, los demócratas tenían 60 escaños en el Senado y los republicanos, 40. Anoche, las fuerzas pasaron a ser 59 a 41. Esa pequeña diferencia, sin embargo, da vuelta por completo la batalla parlamentaria en este país y puede hacer del segundo año de Obama en la Casa Blanca una experiencia mucho más dura que estos primeros doce meses.

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