"Sería lindo vivir en un país más honrado"

Verónica Pedernera, la mujer que realizó la denuncia que derivó en la detención de tres punteros de Banda del Río Salí, habló con LA GACETA
Cuatro sillas y una mesita redonda dispuestas en el pequeño patio delantero de la humilde vivienda. De este modo, la familia Pedernera recibió a LA GACETA. Verónica Pedernera, la joven que formuló la denuncia por la sustracción de su tarjeta de débito del programa "Argentina trabaja", tiene 30 años. Mate en mano, recibió a nuestro diario junto a su padre, don Roque.

- ¿Cómo se siente luego de lo que le pasó?

- Estafada. Yo pensaba algo de esta señora (Amelia Herrera) y de Manuel (Quiroga) y, al final, no era lo que ellos nos habían dicho. No soy interesada; mirá dónde vivo -señala con su mirada hacia su casa-. Quería que ellos me den una ayuda, nada más; y que me devuelvan la tarjeta. No tenía ninguna intención de demandar a doña Amelia. Lamento haberla denunciado, pero me colmó la paciencia.

- ¿Qué sintió cuando le quitaron la tarjeta?

- La verdad es que estaba en el aire. No sabía a dónde ir, encima me dijo que me iba a hacer ca... Yo nunca peleé con nadie; a mí me gusta dialogar. No tengo tanto estudio, pero sé que no debo andar pasando vergüenza peleando, yo soy mujer. Yo le dije a Juan Laino (subdirector de Articulación Territorial del Ministerio de Desarrollo Social) que me iban a quitar la tarjeta. Eso fue antes, pero Juan me dijo que no me podían quitar nada.

- ¿Por qué sabía que le iban a quitar la tarjeta?

- Porque así me dijeron. Me dijeron que iban a venir y que me la iban a quitar. Una señora me contó que lo hacían para que doña Amelia me tenga confianza. "Después de que te tengan confianza doña Amelia y Manuel, vas a poder cobrar", me habían dicho. La Amelia me dijo que ella me iba a dar una mano pero que yo le tenía que dar la mitad. Yo no tenía problema; ¿pero que me saquen $ 1.000?, es mucho. Con $ 200, ¿qué voy a hacer? Encima que está todo caro. Pero cuando pasó eso me puse a pensar: ¿por qué voy a trabajar yo y ella me va a quitar lo que yo gane con mi trabajo?

-¿Concurría a la capacitación?

-Sí, en la escuela de El Palomar (República del Perú). Pensaba en trabajar en cosas de jardinería, o en arreglar plazas. Estaba ilusionada. Lo único que quiero es trabajar. Siempre me gustó el trabajo. En cosas chiquitas, pero siempre lo hice honradamente. Viajaba a Bolivia, cuidaba niños. Como en mi casa quedamos pocos, me quedé a ayudar a mi familia.

- Cuando le quitaron la tarjeta, ¿le dijeron algo?

- Ese día la Amelia me dijo que le tenía que dar la tarjeta. "Don Manuel me dijo que es para que vos le tengás confianza". Para que no me saque del plan se la di y le pregunté si podía retirarla al otro día y me dijo que sí. Fui, y ahí me dijo que, si (ella) quería, me iba a tirar una moneda. En ese momento sentí bronca y le dije que me dé la tarjeta y me encaró Manuel: "chillés donde chillés, no te voy a dar nada, porque yo peso más que vos. Yo tengo más peso en el Gobierno que vos que sos una pobre diabla". Fui, lo hablé a Laino, pero no se entendía nada por cómo lloraba. Entonces decidí ir a la Policía.

Verónica no se quiebra. Recibe un mate de manos de su mamá, con quien comparte el nombre y la fecha de cumpleaños. Los anteojos de la joven no logran que el periodista note que su ojo izquierdo está inutilizado. "Es diabética. Se le secó el lagrimal del ojo izquierdo y lo perdió", cuenta la madre.

- ¿Qué le gustaría hacer?

- Me gustaría trabajar, tener algo. Para que en el día de mañana pueda decir: "hice algo por mi familia". Me gustaría ser enfermera. Había una señora que tenía muchos lastimados, porque era gorda, y yo la iba a curar.

- ¿Qué opina de las otras personas que también denunciaron a los Quiroga?

- Que tuvieron valor. Que tuvieron cosas que nadie tiene. Sería bueno que alguien me dijera: "Vero, vamos y hagamos algo para que no le hagan esto a nadie más". Yo quiero que sean limpios. Ese día abrí los ojos.

- ¿Qué le diría a la gente que pasa por lo mismo?

- Que no se callen, que hablen, que digan lo que pasa para que seamos más, porque yo sola no puedo. Que sean más valientes y tengan más coraje. A los tucumanos les falta coraje. ¿No les duele lo que les pasa en la vida? Yo quería trabajar y cobrar lo que me correspondía, ¿era mucho pedir? Nosotros somos pobres, no tenemos lo que ellos (los Quiroga) tienen. Tengo miedo de salir a la calle. El fiscal (Carlos Sale) me respaldó y me puso custodia, pero no tengo ningún abogado que me ayude, ¿con qué le vamos a pagar, si somos pobres? El abogado (de los Quiroga, Fernando Pabón) dice que hay política en el medio. Que vea las cosas que se encontraron en su casa.

- ¿Quiere agregar algo?

- Que los políticos sean más honrados; sería lindo vivir en un país que sea más honrado. No hay que ser avaro. La avaricia, y no ver la necesidad de los pobres, los llevó a actuar de esta manera. Una señora dijo que don Manuel es buena persona. Si fuera así, ¿por qué insulta y trata a las mujeres como perros? Son madres, abuelas, tías. Si a mí me tratan así, ¿para qué voy a estar ahí? Tienen que hacerse valer como mujeres.

Verónica, don Roque y su mamá sienten algo de seguridad gracias a que un policía custodia la vivienda. La madre se despide con un deseo: "que se limpie toda la porquería que hay en Tucumán. No pueden hacerle esto a la gente humilde como nosotros".

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