"Sería bueno que la oposición recapacite"

"Sería bueno que la oposición recapacite"
El Gobierno trabaja para reflotar su idea de utilizar parte de las reservas para el pago de deuda. En esa línea, sigue cosechando la adhesión de gobernadores e intendentes. Cristina les puso presión a los legisladores que deben analizar la medida.
"Sería bueno que la oposición recapacite, que reconsidere sus posiciones", reclamó ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Fue durante un acto en la Casa Rosada en el que argumentó en favor de la creación del Fondo del Bicentenario. El Gobierno confía en conseguir un apoyo decisivo de gobernadores de distintas provincias para que sus senadores acompañen la iniciativa en el Congreso. Será en las sesiones ordinarias, cuando los legisladores revisen el decreto de necesidad y urgencia por el cual se dispuso el uso de 6569 millones de dólares de las reservas para el pago de deuda. Ya manifestaron su adhesión a la iniciativa los peronistas Juan Schiaretti (Córdoba), Juan Manuel Urtubey (Salta), José Luis Gioja (San Juan), el radical Ricardo Colombi (Corrientes) y Jorge Sapag (Neuquén), mientras que el socialista Hermes Binner (Santa Fe) sostuvo que el Gobierno puede disponer de las reservas. Ayer se sumó a la lista el justicialista José Alperovich (Tucumán).

"A veces es necesario advertir las equivocaciones y decir ‘esto es bueno para la Argentina’ y facilitarles las cosas, no a un gobierno, sino a los empresarios, a los comerciantes", insistió la Presidenta en su mensaje a la oposición. Alperovich y el intendente de Tigre, Sergio Massa, se manifestaron a favor del uso de reservas para pagar deuda. "La medida brinda certezas a los acreedores externos respecto de las obligaciones del país. Además dará un impulso adicional al crecimiento de la economía", indicó ayer Massa.

Si bien Boudou recalcó que las reservas sólo se utilizarán para pagar vencimientos de deuda, los gobernadores están reclamando fondos para cubrir sus déficit o para financiar la obra pública. "Tenemos que lograr que en el país se sostenga el crecimiento económico para darle más trabajo a la gente, ya que la columna vertebral de una gestión se basa en empleo y educación", aseveró Alperovich, al defender la iniciativa oficial.

Por ser un DNU que tiene fuerza de ley, para que sea rechazado debería contar con el voto negativo de ambas cámaras. Por eso, la principal negociación será en el Senado, donde el oficialismo tiene un bloque de 32 legisladores y estima conseguir al menos 5 aliados.

En este contexto, encumbrados legisladores del Frente para la Victoria consideran que una modificación a la Carta Orgánica del Central podría servir para captar la simpatía de algunos sectores del centroizquierda y reunir más fuerzas para sacar adelante el Fondo del Bicentenario.

Con el affaire de Martín Redrado casi en su punto final, todas las miradas quedaron puestas sobre el Parlamento. Uno de los temas que pueden saltar al centro de la escena está relacionado con la posible modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y la discusión sobre el rol del organismo en la economía. El titular del bloque oficialista en Diputados, Agustín Rossi, evitó dar una definición sobre este asunto, pero señaló que "hay que hacer un debate serio y maduro" y sostuvo que el mismo saldrá a la luz cuando se discuta la creación del Fondo del Bicentenario. Por otro lado, el diputado Carlos Heller (Nuevo Encuentro), uno de los aliados del oficialismo, aseveró a Página/12 que "debería existir un consejo monetario nacional, que actúe siguiendo directrices del presidente de la Nación y que el Banco Central se encargue de ejecutar esas políticas". Tanto la creación del Fondo del Bicentenario como los cambios al órgano rector del Central serán parte de la agenda parlamentaria. Ayer, la Presidenta aseguró que el Fondo fue ideado "para dar la certeza absoluta de que Argentina hará frente a sus pagos en 2010".

Distintas fuentes del Frente para la Victoria consultadas por este diario indicaron que si bien todavía no hay un proyecto redactado sobre los cambios en el Banco Central, existe voluntad para avanzar en el tema. Por otro lado, antes del conflicto en el Central, un grupo selecto de legisladores del FpV estuvieron hablando con Amado Boudou para avanzar sobre modificaciones a la Ley de Entidades Financieras. Ambas leyes tienen matrices neoliberales, la primera corresponde al período de José Alfredo Martínez de Hoz y la segunda al de Domingo Cavallo del gobierno menemista.

"La idea del neoliberalismo y el Consenso de Washington era que el Banco Central debía ser un órgano independiente del Ejecutivo. Eso es una locura. En Brasil existe un consejo que toma decisiones políticas, por orden del presidente, y el Banco Central ejecuta esas políticas. Creo que debemos ir hacia ese esquema pero cuidando de que el Central no se convierta en una oficina del Ministerio de Economía", indicó Heller.

El diputado y banquero fue elegido como parte del Frente para la Victoria en Capital Federal, pero ahora integra el bloque Nuevo Encuentro, liderado por Martín Sabatella. Sin embargo, Heller es un aliado del oficialismo. El diputado comenzó a trabajar por estos días en una iniciativa para modificar la Carta Orgánica del Central. Por otro lado, ya tiene más avanzado su proyecto para cambiar la Ley de Entidades Financieras.

"La Carta Orgánica del Central no se modifica en dos días, es un tema muy riguroso pero hay que discutirlo. Argentina apostó a la modernización de la agricultura, los servicios y la industria. En el sistema financiero estamos atrasados unos 30 años. El Banco Central tiene que ayudar a que los bancos puedan apalancar el crecimiento con créditos a largo plazo", afirmó a Página/12 una alta fuente de la autoridad monetaria.

El día en que Redrado anunció su renuncia, el economista indicó que en 2007 había "frenado" un proyecto de ley que quería cambiar la Carta Orgánica para quitarle al banco su independencia. Esa iniciativa era de Mercedes Marcó del Pont, quien elaboró un proyecto –que tuvo dictamen de la comisión de finanzas– no en el sentido indicado por Redrado sino que apuntaba a que la autoridad monetaria "contemplase el sostenimiento de un alto nivel de crecimiento y el empleo", tal cual estaba estipulado antes de la reforma de 1992.

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