"No sería bueno una ‘no buena’ relación" (sic), dijo el vice.

Cobos comparó la pelea de Kirchner y Techint con la crisis con el campo. Desde la CGT respaldaron al Gobierno. "Quieren espadearle el poder", dijeron.
Aunque Néstor y Cristina Kirchner le dieron un día de tregua, la polémica por la estatización de empresas del grupo Techint en Venezuela volvió a marcar ayer la agenda política y económica local. Tras criticar al matrimonio K por no haber frenado la decisión caribeña, el holding sumó el apoyo del vicepresidente Julio Cobos, quien comparó el conflicto con la puja oficial con el campo por las retenciones a las exportaciones. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, aclaró que el Ejecutivo "no tiene animosidad" contra los empresarios. Pero el sindicalista Juan Belén (número dos de Hugo Moyano en la CGT) y el diputado Edgardo Depetri (candidato por el kirchnerismo) cargaron con dureza contra la multinacional.

Cobos volvió a desmarcarse del oficialismo ante las cámaras de televisión. A su juicio, "el conflicto con el campo ya nos ha llevado a una situación complicada, donde hay reducción de las exportaciones y de los recursos aduaneros que ingresan al fisco".

Por eso, opinó el vicepresidente, "no sería bueno que un área de la economía como la industria vuelva a tener una situación análoga o similar, de una no buena (sic) relación entre el Poder Ejecutivo y un sector de la producción importante".

La sola mención del conflicto con el campo alimenta las sospechas K de que Techint buscó politizar las estatizaciones para condicionarlos en medio de la campaña electoral. Randazzo aclaró que "de ninguna manera" el Gobierno tiene "absolutamente ninguna animosidad" contra la firma. "Al contrario, nosotros creemos en un empresariado nacional que sea competitivo y que genere puestos de trabajo", agregó.

Para Belén, secretario adjunto de la CGT y hombre fuerte de la UOM, Techint busca "espadearle" al poder político para "forzar" al Gobierno a volver a los centros financieros internacionales. El dirigente calificó a los empresarios como "mal agradecidos", tras las gestiones oficiales frente a Chávez para que le pague más por Sidor, la primera de las estatizadas.

"Éste es el capital que combate nuestra marcha, el que cree que los gobiernos y el pueblo están al servicio de ellos", dijo Belén, exponente de la ortodoxia peronista, en una entrevista por radio El Mundo. "Piden que no intervenga Venezuela en el Mercosur, pero no decían lo mismo cuando nos compraron los bonos. Éste es un juego de intereses de mal agradecidos, porque (el Gobierno) le consiguió (a Techint) 1.900 millones de dólares con un anticipo de 400 millones y ellos se los llevaron a Alemania", añadió.

Depetri, por su parte, insistió ante radio América que la decisión de Chávez de nacionalizar tres filiales de Techint en su país "es una medida soberana". Agregó que el gobierno argentino debería hacer lo propio con YPF, donde aún mantiene mayoría accionaria Repsol. "El Estado podría recomprar empresas como YPF, de sectores estratégicos", opinó.

La Unión Industrial se llamó a silencio sobre el tema, pero difundió un estudio con perspectivas negativas para toda la industria. En el Gobierno la acusan de operar a favor de Techint.

Acuerdo comercial con Brasil

Empujados por ambos gobiernos, industriales argentinos y brasileños acordaron ayer limitar sus exportaciones hacia el respectivo otro lado de la frontera de productos considerados "sensibles" por su impacto en la producción. Según informó el Ministerio de la Producción, hubo acuerdo para administrar el comercio de lácteos, muebles de madera, baterías, frenos, papel y calzados. Las negociaciones entre empresarios de ambos países habían comenzado en febrero, cuando la crisis hizo recrudecer el temor a "invasiones" de productos que pusieran en riesgo a las fábricas menos competitivas de cada lado.

El acuerdo tiene vigencia entre el 1º de mayo de 2009 y el 30 de abril de 2010. La mayoría de los sectores reclamó que los envíos se reduzcan para acompañar la caída de la demanda por la crisis, pero en algunos casos los pedidos fueron argentinos y en otros, brasileño. Ayer, además, iniciaron conversaciones bilaterales los fabricantes de heladeras, lavarropas y cocinas, así como los de toallas, manteles y sábanas.

La industria cae 9,6%, según UIA

La Unión Industrial advirtió que fábricas y rubros completos del sector manufacturero ya enfrentan problemas "para mantener los puestos de trabajo" por la caída de la actividad. En un informe difundido ayer en medio de la puja por Techint, la central fabril calculó que la producción sectorial cayó un 9,6% en abril frente a un año atrás, casi nueve veces más de lo que admite el INDEC (1,2 por ciento). En los primeros cuatro meses del año acumula una baja del 9,5 por ciento.

El estudio afirma que la producción registró en ese mes "su sexta caída interanual consecutiva" y advierte que "la mayoría de los bloques y regiones del país están enfrentando problemas no sólo en sus indicadores de actividad sino también en el mantenimiento de puestos de trabajo". También revela que la producción de bienes durables es de los sectores "más afectados" por la caída de la actividad que generó la crisis. Especialmente, la de bienes de capital, la fabricación de autos y la de metales básicos, que explican gran parte de las pérdidas.

OPINIÓN

Ni Techint es argentina ni Kirchner es Chávez

Claudio Lozano

Resulta, por lo menos, sorprendente que el empresariado local ponga el grito en el cielo cuando es, justamente, la oposición al gobierno venezolano la que lo denuncia por pagar sobreprecios del 20% al conjunto de empresas nacionalizadas / estatizadas. Le pese a quien le pese, el grupo empresario Techint no es argentino.

Se trata de un conglomerado de empresas radicadas en diversos sectores de actividad de la economía argentina, pero que su principal actividad es ser un productor mundial de insumos para la industria petrolera. Los dueños de Techint son la familia italiana Rocca, su radicación legal es el paraíso fiscal de Luxemburgo y la asamblea de accionistas se realiza anualmente en Italia. No por el hecho de contratar gerentes argentinos una firma es argentina. Si no casi no habría empresas extranjeras en la Argentina ni en el mundo.

El compromiso empresario con el conjunto se define en la decisión de transformar en inversión las ganancias extraordinarias obtenidas en los últimos años. Está claro que, como bien da cuenta el proceso inflacionario vivido desde 2007, este comportamiento no se ha cumplido para la experiencia reciente de nuestro país. Habida cuenta de lo expuesto, quizás algo de razón tenga el candidato oficial (Kirchner, Néstor) cuando denuncia que "algunos quieren volver al 2001". Lamentablemente se olvida de que esos "algunos" no son otros que la propia "cúpula empresarial local" promovida durante su mandato por una serie de medidas "neodesarrollistas" que no han hecho otra cosa que ampliar la capacidad de estos actores de incidir sobre las políticas públicas, que efectivamente pueden llevarnos nuevamente al 2001 tan temido. Para aclarar el punto, desde nuestra concepción la estatización per se no es ni buena ni mala. Nosotros no somos por definición estatistas, sino que estamos convencidos de que frente a la existencia en la Argentina –y en América Latina– de una cúpula empresarial dominantemente extranjera, la discusión sobre el futuro, que es en buena medida la discusión sobre la inversión, obliga a un papel de los estados sumamente activo, que debe evaluar cuáles son los lugares y los modos de intervención en función del compromiso que el capital privado tenga con el rumbo nacional popularmente definido. Habida cuenta de la experiencia argentina, cada cual podrá sacar sus propias conclusiones.

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