Sergio Hernández: "Me encantaría tener una fácil".

El DT se refirió a los problemas por las ausencias, pero no se pone límites para esperar a Prigioni y a Delfino.
"¡No tengo una fácil; siempre arranco para atrás?!" Aunque lo suyo tiene un tono exclamativo, lejos de quejarse, Sergio Hernández se ríe de su suerte al frente del seleccionado nacional. Desde hace cuatro años, cuando asumió como director técnico, siempre sus procesos nacieron tumultuosos, con ausencias significativas o incertidumbre sobre la presencia de jugadores emblemáticos. Una constante que se repite ahora, camino al Premundial de Puerto Rico, que comenzará el 26 del mes próximo, por las dudas que existen sobre las incorporaciones de Pablo Prigioni y de Carlos Delfino, que aún permanecen en Europa tratando de definir sus futuros. "Son contratiempos lógicos. Antes teníamos un quiosco, después un mercadito y ahora es un Carrefour. Son los riesgos del crecimiento", aclara.

Con esa paciencia que parece ser infinita, Hernández conduce la preparación con el objetivo de entrar entre los cuatro primeros y clasificarse para el Mundial de Turquía 2010. Con la misma tranquilidad, recostado en uno de los sillones del lobby del Hotel Land Plaza, donde concentra el equipo, también desgrana situaciones de la puesta en marcha de un plantel renovado, que cuenta con la particularidad de tener tres bases debutantes.

-¿Considerás que tenés un umbral de tolerancia distinto de l resto?

-Y sí, soy diferente. Soy como el camaleón, me adapto. Sé que me tocó esta etapa de poséxitos y todo es más difícil. Si los jugadores vinieran de Libertad de Sunchales o de Peñarol, no habría problemas; pero no, éstos que faltan no saben si van a jugar en Khimki de Rusia, en Real Madrid o en la NBA. Sin dudas que la tolerancia es un valor vital para poder hacer un buen equipo y lograr los objetivos. Aunque, te digo, me encantaría tener una fácil.

-¿Qué fecha límite te pusiste para esperarlos?

-Ninguna, pero si no llegan antes de que nos vayamos de Rosario [el miércoles próximo] es peligroso. Con Prigioni tengo contacto casi permanente y sé que él es el principal interesado en venir. Está armando su mudanza, ya le dijo al Tau que no jugará más allí y se está yendo de Vitoria, pero todavía no sabe a dónde.

-Si Dios te dijera que podés llevar a uno solo, ¿con cuál te quedarías ?

-Y, le pediría, por favor, que esta vez me dejara a los dos. Lo que pasa es que Prigioni sabe todos nuestros sistemas, conoce el estilo y lo que pretendo; entonces, llega, se pone el chip de la selección y se arma todo. Mientras tanto, tengo que enseñarles de cero a los tres bases, que son muy buenos, pero no tienen experiencia en la selección. El otro día, Leo Gutiérrez les explicaba a los tres todo esto, y les decía: « No lo tomen como que no creemos en ustedes, es otra cosa». Y Delfino me da la posibilidad de jugar en tres posiciones, base, escolta y alero; es un comodín que me permite muchas variantes. Por eso, sin uno de ellos o sin los dos, se trastoca todo, me obliga a buscar otras cosas, a cambiar demasiado.

-Me imagino que los dos campeones olímpicos [ Scola y Leo Gutiérrez] te deben estar dando una gran mano para que no sea tan traumático.

-Te cuento algo: en las prácticas los mayores les pegan unos bifes tremendos a los más chicos. Pero después que termina todo, van, los abrazan y les dan consejos. El otro día le decía a uno de los nuevos: «P reocupate el día que no te peguen, porque querrá decir que ya no te tienen en cuenta». Las prácticas de la selección siempre fueron así, una guerra en el buen sentido y nadie pide tregua. A veces, me asusta. Y ahora son Luis y Leo los que marcan los ritmos. Ellos dan el ejemplo constantemente, dentro y fuera de la cancha, con el trabajo y la disciplina. También son mis laderos, con los que más converso, los que me preguntan qué tal esto o aquello. Lo mismo me pasa con Prigioni, tengo una gran relación con él y necesito que esté acá.

-¿Te sorprende que tantos NBA hayan aceptado jugar por sus países en el Premundial?

-Sí, claro. Creo que les entusiasma la idea de estar en un Mundial a partir de que los Estados Unidos va con los mejores. Igual, hay que ver cómo se integran, cómo se preparan, qué química logran con los demás. No todo suma directamente. En ese sentido, nosotros tenemos ventaja.

-Los rivales más difíciles?

-Por historia, plantel y ganas de estar en el Mundial, Brasil y Puerto Rico.

Las próximas horas serán cruciales para saber si Prigioni y Delfino finalmente se suman; mientras tanto, Hernández juega serenamente su ajedrez, sin desesperar, confiado, como siempre, en que al final los objetivos se van a cumplir igual. Porque antes que los nombres está el equipo.

9 amistosos jugará la selección antes del Premundial. Contra Australia en Bahía, tres del Super 4 en Rosario (Uruguay, Australia y Brasil), dos en Río de Janeiro y tres más en la Copa Tuto Marchand (Brasil, Canadá y Puerto Rico). Podría sumarse otro encuentro, en México, si se consigue un traslado directo para ir luego a Puerto Rico.

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